Una historia de una vida

Por Carlos Piñeiro

Hace tres años me encontraba en este mismo estado, en el que hoy nuevamente estoy (aunque creo que nunca me salí de ahí); y, hoy como nunca, he llegado a sentir… realmente sentir TODO a mi alrededor. Después de «desafiar» a la muerte y volver a la vida, me he rendido; me he entregado a algo indescriptiblemente hermoso: el amor, y ahí estoy, conjugándolo con mi humanidad, necesaria para estar aquí y ahora donde estoy, donde me han puesto.

Ayer me preguntaron cómo es que obtengo la información que he recibido, sobre todo de espiritualidad, y también cómo es que la podría aprender otra persona. La respuesta es que, desde que nacemos, nuestros padres, las instituciones (como la escuela, la religión etc.) nos han enseñado lo que la «sociedad» dicta que está bien, lo que se debe ser; nos transmiten el conocimiento necesario a través de materias, cursos, etc. Desde la infancia nos condicionan a ser lo que los padres no pudieron ser o tener y, aunque nuestros padres nos aman, solo hacen lo que saben hacer, y, eventualmente, repetimos sus patrones. Sin embargo, la sabiduría-conocimiento espiritual no es algo nuevo, existe desde hace miles de años humanos, incontables tiempos, desde la creación. Lo interesante es que no fuimos los primeros en ser creados en este universo, sin embargo, crecimos creyendo que nosotros somos los únicos, y es más, se piensa que nuestra mente creó el Dios que nos creó.

Por lo anterior, nos refugiamos en el miedo y en la separación, esa separación que se dio fue directamente con nuestro creador, y es por eso que sufrimos innecesariamente, porque, básicamente, desde que nacimos, le dimos el poder de nuestra felicidad a los demás. Pero no es solo ese factor lo que nos lleva a sufrir tanto, en realidad existen muchos otros.

A lo que voy es que, si en ese proceso de sufrimiento aprendiste a valorar algo y a hacer algo mejor, entonces querrás transmitirlo a tus hijos. Mi padre, por ejemplo, no tuvo papá y no sabía como ser afectuoso; trabajó y me dio la educación que él no pudo tener; la ropa, los viajes, las comodidades que él no tuvo, y así fue como él quiso demostrar su amor por nosotros, ya que, como dije, no sabía de otra. Su vida fue de arduo trabajo, y lo que él deseaba era que no tuviéramos que trabajar a los ocho años como él lo hizo, pero su conocimiento espiritual fue solo el que recibió de su familia y lo poco que tal vez aprendió en su escuela. Ya siendo yo un adulto, comprendí que su amor por mí había sido basto, incondicional e infinito. Como satisfizo todas mis necesidades en el ámbito de lo material, entonces mi felicidad no se basaba solo en eso, sino que se basó en buscar quién en verdad era yo, en buscar afecto fuera de casa, porque honestamente creí que no lo recibía de mi familia, aunque estuvo siempre presente. Sin embargo, había cosas que, por la forma inconsciente en la que mi madre me hablaba, me alejaron y evitaron que me pudiera abrir con ellos. Tenía mucho miedo de sentirme rechazado, culpable, como, por ejemplo, cuando me cachó masturbándome, me dijo a gritos que me iba a ir al infierno, cuando en realidad lo hacía como algo que me brindaba placer y era todo un descubrimiento; así que no volví a hablar de sexo ni relaciones de ningún tipo con mis padres, hasta hace poco; pero eso sí, con alguien más lo tuve que compartir.

Mis padres siempre me inculcaron el hábito de ser excelente en lo que sea que hiciera; me dieron su amor y su guía cuando se me presentaban situaciones extremas, como cuando intenté suicidarme de chiquito por ser víctima de bullying. Entonces, probé las drogas, viví las fiestas en extremo, el alcohol “socialmente” de martes a sábado, etc. para poder ser parte del grupo, poder ser aceptado por los demás, por el simple hecho de jamás poder SER yo en ámbitos sociales. ¿A dónde me llevaba todo esto? ¡A NADA y a TODO!, a una autodestrucción finita, porque todo se acaba, ¡sobre todo la salud! Llegué al extremo de casi perder mi experiencia humana por mis excesos que yo llamaba “mi diversión”, y que, según yo, estaba bien hacerlo. Durante todo ese tiempo estaba presente una fuerza externa, milagros pasaban, el dinero llegaba; esta fuerza me rescataba de accidentes que esquivé o, de alguna forma, evité por escuchar muy claramente mi interior.

Es así que descubrí el camino espiritual, porque en los momentos de mayor dificultad llegaban ángeles a mi vida que me daban cosas o me cuidaban incondicionalmente. Mi ego los alejaba, pero yo no sabía qué era el ego ni que estaba poseído por una entidad ajena a mi esencia, la esencia de todos: AMOR.

Así también me cansé de sufrir y de no comprender porqué me trataba tan mal y porqué me pasaban cosas raras. Entonces comencé a conectar con la espiritualidad en la que me dijeron que me tenía que rendir ante un Ser todo poderoso que quiere todo lo mejor para mí, y que tiene la solución a todos mis problemas. Y, bueno, hoy estoy rendido a esa energía de AMOR.

Al pedirle al universo, día con día, muestras de su amor, de su manifestación, de todo, de la claridad para comprender todas las cosas, entendí que ¡siempre estuvo ahí!, solo que no lo quería ver porque no lo pedía, y es así, TODO, absolutamente TODO, está disponible para todos, pero no sabemos pedirlo, solo sabemos quejarnos y minimizar lo que nos corresponde. Es por eso que hoy, con los proyectos que estoy haciendo, realmente amo la idea de poder dar esa guía que no tuve, porque siempre pensé en lo aburrido que era sentarme a meditar, a tomar cursos, a leer… y ahora lo hago porque amo sentirme, conocerme, escucharme y saber que ahí, en mi interior, hay mucha guía, todos los que se dedican a esto lo han dicho de diversas maneras, es que hay tanta información para todos y tan de distintas formas.

Entonces encuentro este punto en el que veo que millones de personas disfrutan ver tele, cine, teatro, etc.. y que hay proyectos y grandes seres de luz haciéndolos realidad a través del entretenimiento y, que estar en la espiritualidad, ya no se trata de irse a meditar al Himalaya, si no que es algo más maravilloso que eso. Esas experiencias son únicas y se volverán los destinos de vacaciones para nuestra alma y nuestro bienestar en vez de irnos 10 días a tirarnos solo al sol.

Y no lo tomen a mal, porque yo creo que podemos disfrutar completamente de una fiesta, de un alcohol, de lo «mundano», sin tener que darle el poder de nuestra felicidad. Simplemente disfrutar y vivir, ¡para eso estamos aquí también! Allá, en la otra dimensión, nos vamos a encargar de hacer lo que se hace allá.

Entonces descubrí que todo lo que viví fue requerido para poder llegar a este punto, para encontrar una forma de expandir más y más luz y amor, de vivirlo y practicarlo cada vez más. Y eso es precisamente lo que ahora estoy haciendo. Y lo voy a vivir y a materializar para que todos podamos tener esa maravillosa guía y esas herramientas que están ahí presentes desde nuestra existencia.

No es nada nuevo, solo parece nuevo porque nos lo ocultaron por mucho tiempo. Y ahora he entendido que una mayor consciencia, es una mayor responsabilidad conmigo, y que, cuando es conmigo, lo hago con los demás.

Nuestros hijos, si tomamos consciencia, serán la mejor versión de nosotros pero en luz, en paz, en amor y, de esta manera, sus hijos también y así, entonces “repoblaremos” la sociedad en CONSCIENCIA. Tal vez ahora no todos estemos conscientes pero ya lo empezamos a estar cada día más, y eso se graba en el ADN. Entonces, lo que hacemos es amasar el pastel para que los demás lleguen a disfrutarlo. Y es así, hacemos lo mejor que sabemos para poder dárselo a los demás, y con consciencia damos más y queremos más para todos los que nos rodean y los que aún no están. Porque no se trata solamente de uno, se trata también de los demás.

Los amo y gracias por compartir su vida conmigo, su tiempo y experiencias; porque, a través de mi reflejo, en cada uno de ustedes, he despertado y recordado quién soy.

¡GRACIAS!

Carlos Piñeiro

Acerca de Carlos Piñeiro

Carlos Piñeiro
Soy actor-terapeuta-conductor-conferencista-vegano promovedor del empoderamiento del Ser y del veganismo a través de conferencias. Me puedes contactar a través de mis redes sociales: https://www.facebook.com/litosuniverse/ https://www.facebook.com/rosamaekitchen/