Un tarot para la nueva era: El colgado

Por Veet Pramad

 

En la mayoría de las barajas El Colgado muestra a un individuo colgado por un pie. También parece que tiene las manos amarradas a la espalda.

 

La imagen representa un castigo medieval: el sujeto robó una gallina, pero no por eso será enviado a la Bastilla, solo será colgado por un pie en una plaza pública durante unos días. Nada grave si no pensamos a profundidad en él. Si acepta la situación, con un poco de árnica, el pie del sujeto quedará como nuevo.

Lo que en principio representaría la aceptación de una situación que no puedes cambiar. Sin embargo, esta carta, en la que los rostros de los colgados no parecen traslucir sufrimiento, fue adquiriendo rasgos tragicómicos, impregnándose de la doctrina imperante de aquella época.

Debido a lo anterior, muchos tarotistas interpretan esta carta como: “Estás amarrado de pies y manos, víctima de una situación desagradable y lo único que podemos hacer es aguantar, someterse, resignarse y sacrificarse”. La interpretación llega al paroxismo cuando se le dice al pobre consultante que cuanto más se sacrifique ahora, mayor será el premio después.

Aunque en la mayoría de las oportunidades podemos tomar las iniciativas correspondientes, con ello no estoy afirmando que no haya situaciones en la vida en las que nos sentimos acorralados e impedidos de tomar cualquier iniciativa. Pero eso no quiere decir que haya que renunciar y aguantar, mientras se espera el premio correspondiente al sacrificio efectuado, que sería también una manera de evitar responsabilizarse por la situación.

 

Cualquiera que sea la situación y especialmente si no nos agrada, siempre hay una lección a ser aprendida. Esa situación se mantendrá hasta que no hayamos aprendido la lección, y esta será la llave que nos permitirá abrir la puerta que impedía nuestro avance evolutivo.

 

También existen otras representaciones de esta carta, por ejemplo, ya que la palabra “pendu” en francés significa también “ahorcado” algunos autores le han dado a este arcano un aspecto realmente siniestro, incluso alguno lo ha crucificado, como es el caso del tarot de Holy Wood.

 

Además, otros autores, inspirados por la leyenda del dios vikingo Odín, que permaneció colgado por un pie de un árbol y atravesado por una lanza durante nueve días hasta que recibió el conocimiento de las runas, nos hablan de la posibilidad de adquirir una nueva visión, producto de colocarse en una posición inusual.

 

 

De entre todas estas representaciones, la de Crowley es una de las más interesantes, pues se posiciona de manera clara contra el sacrificio cuando dice en el Libro de Thoth: “La principal meta de los sabios debería ser librar a la especie humana de la insolencia del auto-sacrificio, de la calamidad de la castidad; la fe tiene que ser aniquilada por la certeza y la castidad por el éxtasis”; y afirma que esta carta representa la inmersión del espíritu en la materia.

 

Permitir que nuestra esencia divina permee nuestra expresión en los mundos más densos: instintos, emociones y cuerpo físico, comienza por entender que a lo único que estamos amarrados (colgados) y de lo cual no nos podemos soltar es a lo que somos, a nuestra naturaleza.

 

Así, en el Tarot Terapéutico este arcano ilustra el Principio de la Entrega: la entrega a nuestra naturaleza, aceptándonos plenamente tal y como somos, independientemente de las opiniones de la familia, sociedad y de nuestra propia mente abarrotada de creencias y prejuicios.

 

Como pueden ver en la 1ª llave del bienestar, en la medida en que nos aceptamos, podemos entender y pulir nuestra naturaleza, mientras que si no lo hacemos seremos manipulados continuamente por lo que escondemos de nosotros mismos. En palabras de Jung: “Lo que aceptas te transforma, lo que niegas te somete”. Como consecuencia de esta entrega a lo que somos, podemos entregarnos a la vida, a una causa mayor y al mundo. Cualquier intento de hacerlo si no nos hemos aceptado plenamente antes, no será más que una farsa, una búsqueda de la aceptación de los demás.

 

 

 

 

Acerca de Veet Pramad

Veet Pramad
Soy Veet Pramad (Enrique Amorós Azpeitia). Nací en Casablanca (Marruecos) de una familia española que se exilió en dicho país huyendo de la dictadura de Franco y de los nazis. Estudié, aunque no acabé Ciencias Químicas en la Universidad Complutense de Madrid. Estudio y trabajo con el Tarot desde 1980. En 1987 creé y desarrollé el concepto de TAROT TERAPÉUTICO a partir de varias escuelas – Osho, bioenergética, proceso Fisher-Hoffmann, etc. y de mis experiencias con diferentes culturas y tradiciones espirituales en diez años de viajes en Oriente (Afganistán, Pakistán, India, Nepal, Tailandia, Hong Kong, Japón), México, Centroamérica, Colombia, Perú, Bolivia, Chile y Brasil donde viví haciendo música, y lecturas y cursos de Tarot. Sistematicé mi visión del Tarot en 1989 en el libro “Curso de Tarot. Y su uso terapéutico” editado en español por la editora Yug de México DF y en portugués por Editora Madras de São Paulo (Brasil) y Dinalivro de Lisboa. Integrando la Numerología y el Tarot Terapéutico, acuñé el concepto de Desafío y desarrollé el de Lección de Vida proporcionando una nueva herramienta de autoconocimiento para calcular, compreender y aprovechar los ciclos numerológicos de cada persona. Con el título de “Tarot y Numerología. Desafíos y Lecciones de Vida” está editado en México y Brasil y en Portugal como “Resuelva sus desafíos de vida.”. Fundé la Escuela Internacional de Tarot Terapéutico con alumnos en España, Portugal, México, Colombia, Chile y Brasil, donde doy consultas y proporciono una formación en cuatro módulos para los candidatos a profesionales del Tarot Terapéutico. Publiqué en edición bilingüe dos cuentos infantiles “Viaje a Arreit” y “La verdadera historia de Papá Noel” que pueden leer en mi página web www.tarotterapeutico.info y una serie de videos “Cinco llaves para el bienestar” que pueden encontrar en mi página de youtube y actualmente estoy trabajando en una novela autobiográfica.