Transitamos entre la vida y las defensas

Por Nina Ortega

Sin saberlo, andamos siempre entre la energía de vida y las defensas que nos detienen a vivirla. Voy a ponerlo de otra forma: las emociones son vida, con ellas transita la energía vital, vivimos cuando gozamos, cuando nos conmovemos, cuando vibramos con una canción, también cuando permitimos que nos duela la pérdida, la locura, la muerte. Si nos enojamos ante la injusticia o temblamos ante el miedo, estamos vivos. Al igual que si aún sabemos emocionarnos con una puesta de Sol o escuchando “Imagine” de John Lennon.

Las emociones, biológicamente, están hechas para ser sentidas, para que la energía se desplace en el cuerpo; son un mecanismo de carga y descarga y, cuando las liberamos, hay alivio porque el cuerpo regresa a su equilibrio. Sin embargo, transitamos de manera permanente entre la vida y todos los esfuerzos conscientes e inconscientes que hacemos, y hace nuestro cuerpo, para no sentir. La mayor parte de estos esfuerzos son inconscientes. A veces, hasta creemos que eso es “estar bien”. Un “estoy bien” que se parece más estar como muertos que a estar vivos… a veces.

“Ya no me quiero sentir mal”, es un comentario clásico, y la única forma de lograr esto es no estar vivo, o que tu cuerpo llegue a un estado de defensa tal, un bunker, una roca, tieso, duro, más cerca de la muerte, porque al detener el paso de la energía estamos frenando la vida. Y así, la salud también queda comprometida.

Cada vez que no permites en tu cuerpo el llanto, el enojo, el miedo, estás dejándolo adentro de tu cuerpo, contaminándolo de la misma forma que sucedería si dejaras de ir al baño. ¿La consecuencia visible? De inmediato, ninguna; con el tiempo, variedad de dolores. La clásica tensión en hombros y cuello; esos dolores en la espalda, las rodillas, el hueco en la panza, etc. ¿A más largo plazo?, variedad de enfermedades. Y eso, solo en el campo de la salud, que no es poco.

En el campo de las relaciones personales y en el funcionamiento de la vida es en donde, día a día, hay una diferencia clara. Nos vamos alejando de los otros para no sentir todo lo que nos “destapan”.

La situación es simple, aunque no fácil. Solo hay dos opciones: tocar la emoción – yendo a la vida– o ir a la defensa.

La defensa se presenta en muchas diferentes versiones: racionalización, fuga, fantasía (esta no siempre es defensa), negación, colapso, aislamiento, huida, congelamiento, rigidez e inflexibilidad, incluso el enojo o la depresión pueden ser una defensa y no una emoción real.

La pregunta que siempre nos debemos hacer es ¿qué no estamos queriendo sentir?

Se trata de atrevernos a sentirlo todo sin lastimarnos físicamente ni a nosotros, ni a un tercero. La invitación no es a sacarlo CONTRA otros, la invitación es a sentirlo.

¿Quieres probar? Lo que hacemos se llama Radical Aliveness, Radicalmente Vivo. ¡Dale la bienvenida a toda tu energía, todas tus emociones, toda tu energía vital! Recuperando salud, capacidad de vínculo. Recuperando el contacto más pleno contigo y con los demás. Dándole la bienvenida al gozo que está detrás del resto de las emociones.

Si te interesa nuestro trabajo, contáctanos aquí enelcaminodelaconciencia@gmail.com. Esta primera semana de octubre iniciamos nuevos grupos semanales además de las consultas individuales.

Gracias

Nina Ortega

enelcaminodelaconciencia@gmail.com

Acerca de Nina Ortega

Nina Ortega
Psicoterapeuta Individual y de Pareja desde 1998. Terminé la especialidad de Psicoterapia Corporal Individual en 2011 e hice un Posgrado en 2012 en: Corpore (Core Energetics México). Más adelante, cursé la Especialidad en Grupos de Radical Aliveness en 2013 (Corpore con Ann Bradney la directora de Core Energetics en California). También tomé junto con mi marido, Miguel Bracho, la especialidad de Exceptional Marriage Mentoring, que es un trabajo de Parejas, con el enfoque PsicoCorporal en 2014. Dirijo “Experiencia en Grupos” desde 2013, además doy consultas individuales y de pareja (que son en coliderazgo con Miguel Bracho). Mi búsqueda se ha enfocado en aquello que me aporte herramientas para el autoconocimiento y la búsqueda de consciencia. Recorriendo el camino primero, para luego poder acompañar a otros en él. Mi Práctica Profesional (desde 1991) como Astróloga Evolutiva en consulta de Terapia individual y de pareja, NO es una práctica predictiva, se centra en el autoconocimiento y exploración de los patrones que atoran a un individuo en su crecimiento. El principal objetivo es despertar consciencia.