Todo tiene arreglo, mientras haya intención para ello

Por Luis Montoya Birrueta

Está roto, ya no sirve. Nuestra relación no va bien, la terminamos. Se ha descompuesto, lo tiramos. Ya no nos llevamos como antes, es mejor dejar nuestra amistad. ¿Qué hago ahora con esta mascota?, la abandonamos; esto hacemos, entre muchas más situaciones que tenemos en nuestras vidas, ya sean materiales, o en las relaciones humanas.

Comúnmente nos rendimos cuando consideramos que algo ya no sirve como antes, y lo hacemos una vez agotados los primeros intentos para arreglarlo.

Una vez leí un artículo sobre el Kintsugi, que es una filosofía y arte japonés que arregla fracturas de la cerámica con barniz de resina espolvoreado o mezclado con polvo de oroplata o platino.

Consideran que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto, y que deben mostrarse en lugar de ocultarse, para embellecer el objeto, manifestando su transformación e historia.

Sin duda emplean una intención para arreglar algo que estaba roto, y esto es fijar el objetivo para darle solución a lo que estaba en añicos.

Quizá no lo usen más, pero ya está arreglado, haciéndolo además con metales preciosos.

¿Y si esta filosofía la trasladáramos a nuestra vida diaria?

Todos los objetos y personas con las que interactuamos, tienen un sentido en nuestras vidas; están desempeñando una función, sea la que sea. Hasta ese momento encontramos sentido a su presencia, uso, y acción. Pero cuando algo se llega a salir del cauce por el que venía, entonces dejamos de encontrarle sentido, nos incomoda, lo desechamos, lo consideramos inservible, y nos deshacemos de ese objeto, de ese ser animal, de esa relación humana.

Quizá hacemos tímidos intentos por arreglarlo, por darle solución, pero no empleamos una intención definida para tal objetivo.

Si lleváramos a nuestras vidas dicha filosofía, el Kintsugi, nos encontraríamos con que todo tendría arreglo, ya que fijaríamos una intención de solución empleando incluso metales preciosos para ello, (metafóricamente hablando), pero sería definir y reestablecer la belleza de ese objeto o relación.

Esto no significa necesariamente que volvamos a usar tales objetos o involucrarnos otra vez con esas personas, quizá solo empleemos el gran poder de la intenciónpara arreglar lo que esté roto, para luego dejarlo ir; entonces no habría rencores, resentimientos, daños acumulados, seres animales abandonados o maltratados.

Pero si tenemos un deseo claro por solucionar alguna relación humana, o reparar objetos, entonces lo fijamos en nuestra intención, y ten la plena seguridad que quedará arreglado. Probablemente permanezcan rastros del daño que hubo en su momento, pero estarán cicatrizados, solventados, y tendrán vida otra vez para volverlos a disfrutar.

Todo tiene arreglo mientras haya intención para ello. 
Recupera tu poder.

Gracias por estar ahí.
Te amo.

Luis Montoya Birrueta

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Acerca de Luis Montoya Birrueta

Luis Montoya Birrueta
Q-La vida! Después de algunos años de experimentar un verdadero infierno, totalmente desesperado y habiendo agotado las posibles soluciones que tenía a mi alcance, así como la gente que intentaba ayudarme, pedía ayuda intensamente desde mi soledad a quien me escuchara. Mis plegarias fueron atendidas y se manifestó el auxilio por medio de Seres que están en otras frecuencias vibratorias, entre ellos el maestro Jesús. Es un honor para mí ser un instrumento y poder compartir contigo los mensajes que he recibido. Gracias por estar ahí. Luis es terapeuta, escritor y pensador. Para contactarlo visita su página en facebook o escríbele a su correo: luismbirrueta@hotmail.com