Sobre la felicidad

Por Susana Gracida

 

He escuchado tantas veces el anhelo de tantas personas que dicen: “lo único que quiero es ser feliz”, pero ¿por qué será que no llega a concretarse esta búsqueda tan válida? ¿Qué estará pasando con esta búsqueda incesante y a veces infructuosa de la felicidad? ¿En qué se ha convertido?

 

Para explicar lo anterior tendré que hablar desde mi propia experiencia, porque para estas cosas, y en realidad para todas, uno tiene que hablar desde lo que conoce. Por mucho tiempo yo, al igual que muchas otras personas, me dediqué a perseguir la felicidad, como si fuera un artículo caro que se pudiera conseguir en alguna tienda fina; y cuando hice esta analogía, entendí parte de lo que sucede: creo que estamos confundiendo las cosas porque vivimos en un mundo sobrestimulado en el que, si tenemos el último teléfono celular, la última tablet, seguro seremos felices, ni hablar de coches y demás monerías; es decir, ponemos nuestra “felicidad “ en las cosas materiales que podemos obtener, y, en un mundo de desecho, en el que las cosas tienen poca duración y se tiran pues ya no se componen, esta “felicidad” nos dura poco, así que tenemos que consumir más y más para poder llegar a ese lugar fascinante donde creemos que siempre seremos felices. Y, claro, a esto se suma un movimiento al que mi maestra le llama “mermelada New Age” que motiva a todos a ser felices negando las emociones llamadas “negativas” por ser de baja vibración. Entonces, yo me pregunto, ¿qué pasa con estas otras emociones? ¿Qué pasa con la tristeza natural de perder a un ser querido, o esa tristeza que da cuando hay algo no resuelto, y que el mismo cuerpo, en su sabiduría, expresa bajando la cabeza en un intento de entrar al corazón para resolver? ¿Qué pasa con ese enojo que puede servir para poner límites, o con el miedo que nos avisa que tengamos cuidado?

Finalmente, cada emoción tiene una finalidad. Como cualquier cosa, cuando no se controla, se desborda, asimismo, se pueden desbordar las emociones, ya que es más fácil que se salgan de control si las negamos a que si las vamos integrando y viviendo. Sin embargo, nos hemos olvidado que vivir es sentir todos los matices de ellas.

 

Otra cosa que he observado es que, debido a una sobre información mediática, ponemos en un lugar muy lejano la llamada “felicidad”: tener una pareja tan linda como en las películas, una casa de sueño, tener un coche que vaya a la par, y todo lo necesario para crear vidas parecidas a las historias que nos regalan el cine, la TV y algunas novelas de amor. De esta manera, cuando no logramos obtener todas estas cosas, entramos en una gran desesperanza y la felicidad se aleja irremediablemente; a veces hasta pensando que algo está mal en nosotros por no lograrlo. Entonces, nos encontramos deseando, insaciablemente, todo ello ya que además se nos invita a buscar siempre más porque nos lo merecemos, cuestión con la que estoy de acuerdo en cierta parte, pero nos olvidamos de iniciar aceptando dónde estamos y cómo estamos para poder partir de ahí.

 

Sugiero AGRADECER lo que hay y no solo ver lo que no hay; cambiar nuestro enfoque para que la FELICIDAD no sea una meta, sino un camino diario que recorrer. Aquí recuerdo las palabras de un chamán peruano que vino a la ciudad a dar una conferencia y nos preguntó, “Ustedes, ¿por qué no son felices? Cuando quieren bañarse, solo abren una llave y hasta tienen agua caliente, nosotros tenemos que buscar una cubeta de agua muy lejos. Cuando tienen hambre, solo abren su refrigerador y ahí tienen comida, nosotros tenemos que matar algún animal para comer y esperar en lo que lo preparamos. Su gratificación es inmediata, ¿por qué no son felices?” Al escucharlo pensaba, “creo que es precisamente por eso: demasiada ilusión y demasiada facilidad en todo hace que a veces, no apreciemos lo que está, porque siempre ha estado”.

 

Me parece que regresar a lo básico es la clave de vivir en felicidad, agradecer diariamente lo que está, y sentirlo de verdad en el cuerpo; observar que las cosas que no tenemos también han traído grandes regalos y aprendizajes; caminar en la cotidianidad como nos lo dijo un gran maestro: con los ojos de un niño; sentir, vivir y poner en su justa medida al dolor y a la felicidad, pues ambas son parte de la vida.

Susana Gracida

 

Acerca de Susana Gracida

Susana Gracida
Estudié comunicación y relaciones públicas, y la maestría en psicoterapia Gestalt. Doy clases de desarrollo humano e inteligencia emocional para diferentes instituciones como Seguridad Pública, Instituto Politécnico Nacional, PEMEX entre otras. Soy terapeuta holística, así que manejo diversas técnicas como: Cromoterapia, Flores de Bach, Aromaterapia, Cuencos Tibetanos, EMF, EFT, Thetahealing, Masaje Atlante, Cristales de Cuarzo... Todas estas las agrupo en una técnica que llamo "Terapia Bio-psicoenergética" y he creado una técnica para reconectar con la fuerza femenina. Asimismo, escribí un pequeño manual de trabajo personal llamado “Liberaciones”, del cual imparto un curso cada 3 meses. También estoy compartiendo al mundo un Oráculo Alquímico.