Síndrome del Corazón Roto o de tako-tsubo

Por Lourdes Plata

Parecería exclusivo de la literatura o del cine: morir de amor, morir de tristeza, morir por no aguantar la partida física del amado. ¿Romanticismo? No, de hecho, es estadísticamente posible, y real.

Las historias de la vida real conmueven: hay viudos o viudas que mueren horas después del funeral de su cónyuge, muchos no sobreviven más de seis meses; hay parejas de ancianos que mueren tomados de la mano en el hospital, cuando solamente uno de ellos está realmente enfermo. Esto ocurre también entre la gente joven: existe el caso de una joven de 29 años que esperaba muy ilusionada a su bebé y, como el bebé nació muerto, ella, a las pocas horas, murió también.

A nivel emocional, podemos comprender que el dolor intenso puede llevar a quien ha sufrido la pérdida a bajar su nivel inmunológico, quedando así totalmente propenso a enfermedades e infecciones, y también a abandonarse a sí mismo, quedando expuesto a todo tipo de accidentes.

A nivel espiritual, podemos suponer que, entre dos seres haya un vínculo tan fuerte, que no resistan estar separados en el plano físico y, como consecuencia de esta unión, el sobreviviente se enferme o muera, aun sin antecedentes patológicos ni causa física aparente.

También a nivel físico ha comenzado a comprenderse este fenómeno, pues muchas de estas personas se mueren de un cuadro muy parecido al del infarto, sin tener dato alguno de cardiopatía previa. De hecho, el 2% de los “infartos”, en realidad no lo son. Se ha descubierto que es el síndrome denominado como tako-tsubo, nombre del objeto con el que los japoneses atrapaban a los pulpos. El síndrome se le ha llamado así porque el ventrículo izquierdo del corazón toma esa forma cuando la persona ha sufrido alguna pérdida.

Al parecer, la adrenalina y otras hormonas secretadas afectan el funcionamiento del corazón y, cuando hay un desequilibrio, el músculo del corazón se ve tan afectado que no bombea sangre de manera adecuada. Cuando esto sucede, el ventrículo izquierdo del corazón se alarga y se deforma, y deja de bombear adecuadamente. Los síntomas de este síndrome son muy parecidos a los del ataque al corazón, pero no hay arterias bloqueadas.

No solo la muerte de un ser querido puede causar el síndrome del corazón roto; todo tipo de emociones fuertes, como rupturas, divorcios, abandonos o crisis también los causan. En febrero del 2015, se supo del caso de una actriz, Elaine Rhoades, quien tras haber estado un día entero filmando una escena en la que se despedía de un hijo, tuvo que ser hospitalizada, ya que el estrés de estas escenas le causaron este síndrome.

Los síntomas son muy parecidos al del infarto: arritmias, angina (dolor de pecho) y falta de aire; sin embargo, el electrocardiograma muestra una gráfica distinta, las pruebas de sangre son diferentes y no hay signos de bloqueo de las arterias coronarias. La deformación del ventrículo izquierdo, por otro lado, y sus movimientos anormales, confirman que se trata del Síndrome del Corazón Roto.

Es muy importante tomar en serio a las personas que han experimentado una pérdida y están sufriendo. A pesar de que se sepa que no hay razón para pensar en un infarto, aunque se trate de gente joven, sin problemas de hipertensión ni colesterol, hay que estar alertas al Síndrome del Corazón Roto y acudir al hospital si se presenta cualquiera de los síntomas antes mencionados.

Las personas que no mueren de tako-tsubo, se recuperan rápidamente, a diferencia de quienes sufrieron un infarto. Como ya dijimos, estadísticamente, las cifras de muerte por síndrome de tako-tsubo no son muy altas.

Entonces, ¿por qué es importante hablar de este tema?

Porque es muy común que a los viudos, o a quienes han sufrido un abandono, se les descuide a los pocos días de su pérdida.

Creo que la mayor parte de las personas no está consciente de la importancia de su presencia constante y prolongada, a lado de quien ha sufrido una pérdida. La presencia física de los amigos ayuda a que el otro eleve su nivel de energía, el contacto físico y el abrazo le ayuda a producir oxitocinas y endorfinas, hormonas básicas para que se sienta mejor.

Comúnmente, después de sufrir una pérdida, los amigos se hacen presentes durante los funerales y apenas unos cuantos días más, pero más adelante, sin darse cuenta, la persona triste se queda sola (nueva pérdida), y es en ese momento cuando más en riesgo está de padecer el Síndrome del Corazón Roto.

El tiempo de duelo, tras cualquier pérdida, puede prolongarse hasta un año. Los momentos más vulnerables llegan cuando la persona “regresa a la vida normal”, pues difícilmente ha estructurado mecanismos de adaptación y ya nadie está al pendiente de ella o acompañándola.

Resumiendo:

  • Cuidado con tus seres queridos, el dolor emocional baja su sistema inmunológico y las vuelve más propensas a enfermarse.
  • Ante una pérdida, se puede afectar el nivel de atención, y autocuidado de las personas, dejándolas más expuestas a accidentes.
  • El deseo inconsciente de muerte (o quizás de reunión con sus seres queridos), puede llevar a las personas a ponerse en situaciones de peligro.
  • Quienes han sufrido una pérdida importante pueden sufrir el Síndrome de Tako-tsubo si su corazón se deforma y deja de funcionar.
  • Tu presencia constante y tu contacto físico pueden ayudar a reducir la vulnerabilidad ante la enfermedad, accidentes o muerte y, si estás atento y presente, podrías buscar ayuda ante las primeras señales de alteración cardiaca.

Acerca de Lourdes Plata

Lourdes Plata
Psic.Clínica (Univ. Anáhuac, México, D.F.) Psicoterapia individual y de parejas (Asoc. Mex. de Terapia de parejas A.C., dirigida por el Dr. Mariano Barragán, México, D.F.) Sanación espiritual (Univ. of Spiritual Healing and Sufism, dirigida por el Dr. Ibrahim Jaffe, Pope Valley, California) Guided Afterlife Connections: Formación tomada con la psicoterapeuta Rochelle Wright, Gig Harbor, Washington.