Siempre detrás de las tormentas hay un sol brillando intensamente.

¡Sigue adelante, siempre adelante!

Por Luis Montoya Birrueta

Quizá estés pasando por un mal momento. Quizá estés en un infierno ahora mismo. O tal vez alguien de tu entorno esté en alguna situación de estas.

Encontrarse así… todo pierde el sentido. La vida se convierte en una supervivencia. La oscuridad nos rodea y no vemos la luz al final del túnel. Dejamos de creer en nosotros mismos. El dolor invade nuestra alma. Todo parece gris y sin sentido. Se hace tan difícil vivir así. Nuestra vida se convierte en una tormenta.

Pero te digo que, aún la más intensa y devastadora de las tormentas, jamás se queda eternamente. Quizá se tarde un poco más o un poco menos, pero siempre se mueve y se disuelve.

Solo recuerda esas tardes de lluvia que parecen interminables; quizá duren algunos días, pero después vuelve a salir el sol.

¿Qué me dices de los huracanes y tornados que informan en los telediarios? Parecen interminables y algunos dejan todo completamente revuelto y con grandes destrozos. Pero todos siempre terminan por pasar; ninguno se queda para siempre.

En nuestras vidas sucede lo mismo. Hay épocas en las que estamos mal, muy mal, o terriblemente mal; es como los distintos grados de intensidad de los huracanes. Pensamos que todo está terminado y no hay nada que hacer. Esto jamás es así. El hecho que no veas el sol detrás de las tormentas, no quiere decir que no exista. Ahí está siempre, y brilla con gran intensidad, lo único que hace falta es que pase la tormenta para poder volver a sentir su calor y su brillantez.

Las tormentas y huracanes… son estos los que se mueven y terminan por pasar, pero en nuestras vidas no sucede así, somos nosotros los que necesitamos seguir moviéndonos para dejar atrás esos momentos terribles. Por eso es muy importante que sigas adelante, sea como sea, aunque tengas que ir arrastrándote, pero siempre hacia adelante. Quizá te detengas a tomar aliento y descansar un poco, pero sigue adelante.

Imagina que estás en un túnel completamente oscuro. Si te quedas inmóvil, siempre estarás en esa oscuridad, pero si te mueves, aunque no veas el camino ni el final del túnel, tarde o temprano llegarás a la luz que te está esperando a la salida. Lo más importante es seguir adelante; no importa que te muevas milímetros, pero necesitas moverte para poder salir de ahí.

Cuando vislumbres la luz al final del túnel, llénate de besos y felicitaciones porque ya estás cerca. Al salir de este, permítete sentir el gran valor que has mostrado para seguir adelante, aunque no tenías fuerzas de respirar. No todos salen, y se quedan en la oscuridad; en la tormenta.

Sigue adelante, siempre adelante. ¡Vamos!

Gracias por estar ahí.

“Q-La Vida”
Luis Montoya Birrueta

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