Ritos de paso y la adolescencia

Martin James Peake

Traducción por María Islas

Crecer, pasar de ser un niño a un hombre y de niña a mujer, es una transición compleja, llena de obstáculos y, a veces, incompleta. La sociedad moderna, a menudo, percibe la adolescencia como “la edad difícil”, y los jóvenes adolescentes son etiquetados como delincuentes juveniles, irresponsables, propensos al riesgo y conflicto.

Mientras que algunos adultos piensan que su propia adolescencia fue la época más difícil, para los jóvenes adolescentes es una etapa de exploración, toma de riesgos y quiebre de estructuras.

¿Es la adolescencia un movimiento hacia la independencia psicológica o, como Jung lo nombró, el comienzo de “la individuación” o auto-consciencia? Sí y, muchos factores convergen alrededor de los adolescentes y el contexto social que rodea al adulto emergente es crítico para un desarrollo psicológico: si el ego emergente no es suficientemente fuerte, dado a que la auto-imagen está devaluada por la invalidación y crítica social, la adolescencia puede ser un momento de transición que deje profundas heridas psicológicas.

Los ritos de pasaje facilitan esta importante transición humana, pero, ¿qué son los ritos de pasaje en la adolescencia?

La transición de niño a hombre o de niña a mujer, es en sí mismo un rito de pasaje, un proceso de iniciación. ¿Cómo sabemos cuando un niño se convierte en un hombre? ¿Cómo sabemos cuando una niña es una mujer? En las culturas tradicionales, esta transición ha sido atendida, cuidada y celebrada por los mismos hombres y mujeres de la comunidad. El momento de inicio varía en los niños y va entre los 13 y 15 años de edad; en las niñas comienza con la primera menstruación, en el caso de los niños el detonador es un tema psico-biológico, en el caso de las niñas, uno biológico.

Poniéndolo en términos más simples: un niño o una niña es una persona que tiene pocas responsabilidades sociales y no está familiarizado con las “leyes espirituales” de una comunidad, no se pueden casar ni ser llamados adultos propiamente hasta que sean iniciados por los adultos mayores de su comunidad.

Un rito de pasaje inicia al niño en la adultez e independencia, al mismo tiempo, amplía su responsabilidad social.

Hay cambios inherentes y profundos que sucederán solos durante la adolescencia: uno es la determinación natural a convertirse en un adulto consciente. El proceso no puede ser detenido ni ignorado. La cuestión es cómo proveer el mejor contexto y ambiente solidario para que el despertar del ego sea creativo, fuerte y audaz en el mundo, para asumir las responsabilidades y presiones de ser un adulto durante la fase heroica de la vida, haciéndose un lugar en el mundo.

La mayoría de los problemas de salud mental, especialmente la esquizofrenia, se derivan de complejas situaciones durante el desarrollo de la adolescencia. Esto podría ser considerado como ritos de pasaje incompletos; cuando la transición no es completada, la estructura del ego es frágil y la auto-imagen (sentido de uno mismo) es degradada a través de proyecciones negativas de los padres, la cultura, el género y la educación o el sistema de creencias.

Las heridas sin cicatrizar y el abuso, la alienación debido a la preferencia sexual, expectativas poco realistas, condiciones de raza o creencias religiosas, todos pueden ser los factores que den lugar al desarrollo de un ego frágil. Cuando el ego no es lo suficientemente fuerte como para entrar en relaciones transparentes, la vida laboral, el matrimonio o responsabilidades sociales, puede colapsar o fragmentarse bajo diversas presiones. Cuando la presión es demasiado grande, el ego puede ser abrumado por el inconsciente y retroceder en la depresión, desintegrándose en otros problemas de salud mental que conducen hacia la auto-medicación a través de las drogas y el alcohol u otras conductas destructivas.

Los ritos de pasaje en las culturas tradicionales eran rituales sociales que proporcionaban seguridad al niño o niña para transitar de una etapa de desarrollo a la siguiente. En dichas tradiciones, la adolescencia era la más importante de todas las transiciones porque el rito de pasaje ritual daba al joven adulto una identidad, el contexto y un mapa hacia la vida adulta. La nueva identidad era totalmente apoyada y reforzada por la comunidad a través de ceremonias de celebración que completaban la transición.

No podemos traer de vuelta los ritos tradicionales de pasaje, tampoco es el caso, sin embargo, necesitamos tener en cuenta la necesidad de proporcionar señalamientos y rituales significativos para reforzar profundos patrones arquetípicos que demandan tomar forma externa para facilitar el ego en desarrollo y su identidad cambiante hacia un adulto fuerte y funcional.

Acerca de María Islas

María Islas
Directora de estudios en el Instituto MACUIL, un instituto internacional con sede en la Ciudad de México, fundado en 2014 y dedicado a la educación transpersonal. Inspirados por el estudio de la consciencia y psico-espiritualidad, el instituto MACUIL ofrece programas de formación que te inician en una travesía de auto-realización a través de la consciencia y creatividad.