¡Reverencia la VIDA! (Eres tú mismo, recuérdalo)

Por José A. Martí

Abran los ojos y mírense. Pero no se miren simplemente, que su vista abrace al otro. Abracen con la mirada. Y vean que no necesitan brazos, con un corazón conectado a los ojos, abrazas. Cuando buscas mirar no solo para percibir el mundo sino para amarlo; no solo para defenderte de las amenazas sino para agradecer las bendiciones, y la primera de ellas: La vida misma.

Mira con el corazón. Mira desde el corazón y siente cómo tu mirada cobra vida, cómo tu presencia toma fuerza, cómo tu presencia se hace realidad, porque en los otros te ves, en los otros te descubres, en los otros te sabes y en los otros te amas, con la simple mirada.

Practícalo por unos minutos porque no estás acostumbrada a hacerlo. Hazlo, abraza con la mirada… acaricia con la mirada, y ve así acallando a tu mente que te exige algo más, que hayan palabras, que haya expresión, que haya sonido, y nada de ello es necesario cuando miras con el corazón.

Puedes alimentarte con la pura contemplación cuando lo haces desde la esencia de quien eres y encontrarte en todo cuanto existe, descubrir y sentir en todo cuanto miras.

Hasta el hambre podrías saciar si en verdad esto creyeras.

Con la pura mirada, conectada al corazón, puedes vivir, te puedes alimentar.

(Llega más gente, se escucha ruido)

Sigue creciendo la familia… ¡qué lindo verlos!

 

¿Ya se abrazaron todos? Ahora no se suelten. Porque su unión es importante, su unidad es fundamental. Pues a través de ella vuelves al Origen, reconoces ese Todo del que eres parte, del que vienes y, deshechas poco a poco, la falsa creencia de ser una de ser uno separado de los demás; separado del mundo, separado de Dios.

Cuando vuelves a reconocerte a sentirte y a saberte, en cada uno de los demás, estás reconociendo la esencia que en verdad tú eres, porque es imposible reconocerte a través de la personalidad porque las personalidades son diferentes, son diversas y a esto apuestas pero eso es la manifestación de la esencia, la esencia es única, una y la misma. El problema es no reconocer que ese es el Origen y que la expresión de la esencia es la diversidad, y confundir la diversidad con la separación, con la Creación como Origen y olvidarte así de la esencia, del Dios que eres, del Amor que eres, de la Luz que eres.

Te enseñaron desde muy pequeña a luchar por ser mejor que los demás por ser diferente, por competir para vivir. Te dijeron que eres el que no eres y lo creíste. Para sobrevivir quizás, para integrarte, para ser aceptado por pura necesidad, por puro miedo te alejaste de la verdad. Y ahora, desde esa separación, desde esa convicción de ser lo que no eres, desde ese ego, desde esa personalidad pretendes retomar, entender, rectificar, y así conviertes tu vida en lucha constante, interminable…

Deja ya la lucha, ya no trates de entender, ya no trates de arreglar, ya no trates de llegar, sabe que ya eres, sabe que ya estás, sabe que siempre has sido y que siempre has estado; suelta…

Suelta la lucha ya. No hay más a dónde llegar. No hay más a donde ir porque ya estás. Es rendirte, es soltar, es dejar que la vida misma te lleve y tú descubras tu propia creación en aquello a lo que la vida te lleva sabiendo que eres la vida misma.

No es que te dejes llevar sin voluntad, sino con toda voluntad te rindes a la esencia de la vida que eres, a la fuerza de la vida que eres, a la seguridad de la vida que eres. Es la mente la que debe rendirse para que tu esencia se manifieste, y dejar esa vieja y primitiva creencia de que lo que tu ego, tu personalidad, esa identidad que has creado y en la que has creído de ti es la que debe “hacer”, “lograr”, “adquirir” para que tú puedas sobrevivir.

Esa necesidad primera y primaria de la humanidad que, para sobrevivir, habrás de “hacer”, de “salvarte”, de “luchar”, de “perseguir” te ha alejado, te ha hecho olvidar quién eres tú.

Y está bien, de eso se trataba el juego: Tú viniste, y para venir aceptaste olvidar, no fue error. Mas es hoy tiempo de que en esta carne, con estos sentidos, recuperes la consciencia de quién eres y puedas vivir y puedas sentir en un cuerpo la grandeza de ser el Amor, la grandeza de ser la Luz, ¡de ser Dios mismo!

Todavía suena arrogante y hasta “presuncioso” eso de ser Dios mismo, porque has creado una idea de Dios, jerárquica; Dios no necesita jerarquías pues lo es TODO, y si lo es todo, eres tú.

Sana también entonces tus hábitos, tus tendencias de no sentirte digno, de no sentirte capaz, de no saberte amado. Todo ello, es momento que lo limpies, es momento que recuerdes, pero el recordar no es función de la mente; este recordar es función del corazón. Así como tu mirada conectada al corazón fue suficiente para que abrazaras a todos aquí, no necesitaste la mente, al contrario te olvidaste de ella… y amaste.

Recuerda ahora no con la mente, recuerda desde el corazón quién en verdad tú eres. ¿Y, cómo se hace eso sin usar la mente? ¿Sin un pensamiento, sin un concepto? Simplemente estando aquí: Percibiendo, sintiendo lo que aquí hay que para empezar eres tú; lo que estás experimentando, lo que estás sintiendo, lo que estás pensando, lo que estás percibiendo…

Todo ello, simplemente te habla de que tú existes, de que tú eres, de que tú vives; quédate con eso nada más, ya no le des poder al pensamiento cualquiera que este sea, no le des poder a la sensación o emoción, cualquiera que esta sea, simplemente obsérvalas y date cuenta a través de ellas que existes, que eres, que no dependes de ellas para existir.

Si me puedes mirar es porque eres.

Si esos ojos pueden ver y te das cuenta de ello, es porque eres y hay un solo ser que se llama DIOS.

Vive así este momento, aliméntate de simplemente saber que eres por lo que puedes percibir, por lo que puedes sentir, por lo que puedes pensar.

Y si esto logras, verás entonces que no hay problema alguno, nada falta. Cada cosa que sucede, sea lo que sea, habla de tu grandeza habla de tu presencia, habla de tu existencia, de tu realidad.

Ahora puedes unificarte a la vida, a la VIDA que eres y dejar que esta guíe y dejarte llevar por ella porque eres tú mismo y así, sin hacer, todo queda hecho. Cuando te reconoces la vida misma todo en la vida y solo en la vida queda hecho. Cuando te reconoces la vida descubres que todo está ya dado y que tú simplemente lo tomas cuando es necesario pero que nada falta, que nada faltará.

Nadie te lo tiene que dar ni te lo tienes que ganar; eres tú mismo, todo ello eres tú, simplemente tú eliges lo que tomas y lo que dejas.

Permite a la Vida ser en ti y con ello quiero decir: Sé tú en ti, Dios mismo. Eso es todo. Date ya la oportunidad de ser quien has venido a ser en esta Tierra. No has venido a salvarte, no has venido a sobrevivir; has venido a descubrirte, has venido a recordarte, has venido a disfrutarte como Dios mismo en la Tierra.

No hay nada que corregir, porque nada es equivocado, es parte, simplemente, del juego que decidiste vivir, pero nada está equivocado. Todo está hecho para ti. Para que tú descubras para que tú vivas la Gloria de saber quién eres y disfrutarlo a través de este cuerpo en esta Tierra… que muy pronto dejarás, como cuerpo.

¿Por qué no mejor aprovechar en disfrutar, en ser feliz, en manifestar la abundancia del Poder y la Luz, en lugar de seguir creyendo que algo te falta, que algo está mal?… Fueron creencias, déjalas ya.

Así, déjalas ya, y ¡sé feliz! ¿Para qué esperar a tenerlo todo para entonces ser feliz… cuando tienes la vida y puedes ser feliz?

La vida la tienes, la vida en este cuerpo en esta humanidad la tienes solo para eso, para experimentar la felicidad. Ese es todo, todo el propósito del ser humano, todo el propósito de ser humano, de haber elegido tomar un cuerpo, es experimentar la felicidad.

Ese es el único propósito de la vida, pero de pronto creíste que había que tener, que había que hacer, que había que saber para entonces poder ser feliz… cuando es la vida misma, y solo la vida, lo que puede hacerte feliz.

Si la vida la tienes ya, ¿qué más quieres tener? ¿Qué más esperar? Si el poder de la vida está en ti nada, nada puede detenerte; nada puede faltarte, porque nada se asemeja al poder de la vida misma. La ciencia, por más que avance jamás se acercará a poder crear y sostener la vida, ese enorme poder está en ti; mejor dicho, ese enorme poder eres tú. Enfócate a reconocer ese poder, a agradecer ese poder y entonces empezarás a manifestar la Fuerza, la Luz, el Amor, la Abundancia, simplemente reconociendo, agradeciendo, la vida que eres tú.

Decía hace algún tiempo, hace algunas semanas que la mayor emoción… es vivir agradeciendo la vida. Y hay una palabra que creo que es más adecuada, que es La reverencia.

Despierta cada mañana con reverencia hacia la vida. La reverencia, aparte de tener el componente del agradecimiento tiene también el de la humildad.

El agradecimiento… hay una (__?__) menor… Desde “gracias” hasta “gracias” (haciendo un gesto de sentimiento profundo)… Hasta no poder decir nada… Cuando ves un amanecer, un atardecer que es tan bello que ni siquiera puedes decir “gracias”, ya ni siquiera el agradecimiento como emoción mucho menos como concepto humano son suficientes y, ahí, entra la humildad y eso, agradecimiento y humildad son la reverencia. Es rendirte ante la grandeza del regalo de la Vida.

Si así empiezas cada día, irás quitando poco a poco los obstáculos que por milenios tu mente ha creado. De tener que hacer, lograr, saber, corregir… porque te creíste, como personalidad, autor de la vida. Deja eso. Ríndete cada mañana y con reverencia agradece, inclínate ante el milagro de la Vida que eres tú. Y ahí empiezas a reconocerte, ahí empiezas a reconocerte… Que así sea.

(silencio)

¿Ven que el despertar no es una cuestión de la mente? Despertar es una experiencia del corazón. Llevarte a ti mismo a sentir el Amor que eres. Que siempre fuiste y serás. Evidenciado en el hecho de la vida en ti. No necesitas más…

(silencio)

Cuando reconoces que eres la Vida misma, ¿qué necesitas controlar? Nada. Cuando te reconoces como la Vida misma reconoces que todo es perfecto por el solo hecho de Ser; y desaparece la ansiedad. Caminar cada día, cada paso, cada pensamiento, cada decisión, en la devoción de ser la Vida toda, ya no es la personalidad.

Devoción es aceptación en amor, en el Amor que eres. No es “doblar las manitas” como dirían, es el valor de reconocerlo. Entonces yo añadiría esa segunda a la reverencia. Vive los próximos días, despertando en reverencia y caminando en devoción, en la devoción de la Vida que toda es TÚ y que eres ella; y que en esa confianza puedes caminar sin tener ya que entender, que predecir o que explicar; la Vida, que eres tú mismo, te guiará. Y entonces, el Poder que eres tú, manifiesto quedará.

¡Vamos a caminar!

 

(ruido de movimientos…)

 

  • ¿Qué sienten?
  • Rosy: Padre…
  • ¿Sientes padre o al Padre?
  • Todos: (Risas)
  • Rosy: Los dos.

Y hagan de esa devoción, parte de esa devoción: caminar cada día, en mirar abrazando a todos y a todo cuanto ves; y eso, se llama “iluminar”… De pronto alguien te dirá, “gracias”, y no sabrás porqué, y será simplemente porque le miraste con el corazón y en ello se descubrió… lo iluminaste, sin ni siquiera saberlo.

(suspiros, risas, comentarios ininteligibles…)

FIN

Transcripción de la Meditación de José, julio 2019

Acerca de José Marti

José Marti
José es un fiel amante de la naturaleza y de estar en continuo contacto con ella. Ha dedicado su vida al servicio de las personas en su ambiente laboral. Caminó al lado del maestro espiritual y gran amigo, José Luis Villanueva y, desde entonces, se rebeló como un leal transmisor de la enseñanza del Maestro, compartiendo los mensajes de amor y expansión de consciencia hasta el día de hoy.