Por si todavía fumas

¿Eres de esas personas que, al terminar su cigarrillo, avientan despreocupadamente la colilla a la calle o a la banqueta; o caminando en el campo o jardines, la tiran como si fuese una hojita más de un árbol? Y, ¿qué tal en la playa? Muy a gusto entierran la colilla en la arena como si así, por arte de magia, fuera a desaparecer.

 

Si eres de esas personas, solo toma en cuenta que las colillas no son biodegradables, no se desintegran ni desaparecen así nada más con el efecto del aire o de la lluvia, como si, porque ya te lo terminaste de fumar, entonces también la colilla también dejara de existir. Todos lo contrario: el material con el que están fabricados los filtros de tus cigarros, acetato de celulosa, consigue que estos se mantengan intactos durante más de 100 años. Así que, irónicamente, cada colilla que tiras tendrá una vida más larga que la tuya.

 

Como sabes, los filtros están diseñados para que parte de los ingredientes químicos que las empresas tabacaleras le añaden al tabaco (y cuya principal función es generar una “buena” adicción) como: alquitrán, acetona, cianuro, arsénico, DDT (¡un raticida!) y amoníaco, solo por mencionar algunos, se queden atrapados en los filtros y no entren en grandes cantidades a tu organismo. Lo malo es que, estos químicos, al contacto con el agua (de la lluvia, de los charcos, de ríos, de drenajes, etcétera) liberan todas estas sustancias que son de alta toxicidad, contaminando así el agua que llega a los mantos acuíferos con los que más tarde tú te hidratarás.

 

Así que, si de plano te rebasan las ganas de fumar y crees que no lo puedes dejar de hacer, al menos considera el modificar tu hábito por uno que sea menos nocivo como, por ejemplo, comprar tu paquete de tabaco y liar tus propios cigarrillos. Puede ser divertido y menos dañino para tu cuerpo y el medio que te rodea. Piénsalo bien, infórmate y cuida de ti y de nuestro planeta.

Acerca de Editorial ioSoi

Editorial ioSoi
Equipo editorial de iosoi.