¿Por qué vivimos? Pero es mejor contestar a la pregunta… ¿para qué vivimos? (parte – 3)

Por Luis Montoya Birrueta

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Hasta ahora hemos hablado de un punto de origen a partir del cual se manifiestan los elementos materiales que conocemos y percibimos. Ese momento sucede en el Big-Bang, durante el No-tiempo. Aquí se empieza a expandir el Universo conocido en sí mismo, a partir de un punto de energía infinitamente denso que se encontraba en la Nada Infinita; en un gran vacío.

 

Absolutamente toda la materia que conocemos proviene de dicho punto, es decir, todos esos millones y millones de planetas, estrellas, agujeros negros, cometas, asteroides, gases y polvos cósmicos. Sin embargo, también de ahí proviene toda esa parte que los científicos llaman antimateria, así como las radiaciones en sus distintos rangos de frecuencia. Y, en un punto de ese Universo, nos encontramos nosotros.

A propósito de lo anterior, ¿sabías que el Universo material no es infinito? El gran vacío es el infinito, lo que yo llamo, Nada Infinita. Dicho Universo se expande ahí, en ese espacio infinito. En consecuencia, podemos decir que nosotros también venimos, y a su vez formamos parte, de ese punto de energía infinitamente denso, ¿no es cierto?

Pero, ¿para qué vivimos? ¿Para qué estamos aquí? ¿Para qué existimos? Ya nos vamos acercando a las respuestas, pues ese punto de energía siempre estuvo ahí, ya que estaba en el no-tiempo y en un no-espacio, puesto que no había nada con lo que pudiera relacionarse, es decir, ser relativo a algo, por lo que si se movía, volvía a quedar en el mismo sitio.

Esa energía, la cual recibe distintos nombres, necesita contemplarse a sí misma; necesita experimentarse; necesita dejar de ser para luego volver a ser, y te preguntarás: ¿Ser qué?, la respuesta es, ser todo lo que conoces y al mismo tiempo eres.

Pongamos un ejemplo: ¿Cómo sabes la forma y las características de tu rostro? Tenemos dos opciones, una es que la gente te diga cómo son, y la otra es que te mires en un espejo. Ahora imagina que no existiera nadie más en la Tierra que tú, y que tampoco hubiera ningún espejo ni reflejo sobre el cual verte a ti mismo, a ti misma; ¿sabrías cómo es tu rostro? La respuesta es no; sin embargo, tú sabes que estás ahí, y tienes curiosidad por saber lo que está detrás de tus ojos que miran lo que está fuera de ti, y decides contemplarte a ti mismo, entonces, en un Big-Bang, te expandes en ti mismo para contemplarte, para saber cómo eres y cómo no eres. De esta manera creas un espejo para ver cómo es tu rostro.

Continuamos la próxima vez.

Gracias por estar ahí.

Luis Montoya Birrueta

Acerca de Luis Montoya Birrueta

Luis Montoya Birrueta
Q-La vida! Después de algunos años de experimentar un verdadero infierno, totalmente desesperado y habiendo agotado las posibles soluciones que tenía a mi alcance, así como la gente que intentaba ayudarme, pedía ayuda intensamente desde mi soledad a quien me escuchara. Mis plegarias fueron atendidas y se manifestó el auxilio por medio de Seres que están en otras frecuencias vibratorias, entre ellos el maestro Jesús. Es un honor para mí ser un instrumento y poder compartir contigo los mensajes que he recibido. Gracias por estar ahí. Luis es terapeuta, escritor y pensador. Para contactarlo visita su página en facebook o escríbele a su correo: luismbirrueta@hotmail.com