¿Por qué vivimos? Pero es mejor contestar a la pregunta… ¿Para qué vivimos? (última parte)

Por Luis Montoya Birrueta

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Ya hemos visto que nada se crea ni se destruye, sino que solo va cambiando de forma; que todo es potencialmente posible, y que las energías universales están disponibles a condensarse en las distintas vibraciones que queramos para formar lo que necesitemos en nuestra experimentación. Es decir, es el pensamiento el que está dando forma a todo aquello que percibe a la vez. Sobre esto, la física cuántica ratifica que no es posible que haya un Universo sin que la mente entre en él; que la mente es la que da forma a lo que esta misma percibe.

Estamos ya ante la respuesta de la pregunta “¿Por qué la vida?”.

Dios no sabe que es Dios hasta que no se experimenta como tal, y para ello, está todo ese campo infinito expandido en sí mismo para conseguirlo. Por eso estamos aquí todos y cada uno de nosotros: para hacer conocido lo desconocido; para crear y experimentar.

Si dudas de que eres Dios, tú mismo, tú misma te has robado tu propio reino de poder. Pero eres tan creativo y poderoso como tú lo desees. Tienes todas las herramientas y la capacidad para hacer lo inimaginable. Si quieres ser un Dios, pues vive como un Dios. Sé un Dios.

Absolutamente todo proviene de la misma Fuente; y a través de la experiencia es como se logra ser. La experiencia hace que nos conozcamos a nosotros mismos, que es lo mismo que Dios se conozca a sí mismo, a sí misma.

En lo absoluto no hay experiencia, sólo conocimiento. El conocimiento es un estado divino, pero la más grandiosa alegría está en el Ser.

Ser es algo que se alcanza únicamente por la experiencia. En esto consiste la evolución: Conocimiento – Experiencia – Ser.

La mejor forma que ideamos para lograr la evolución una vez que entramos en este Universo físico, es decir, para que Dios se conociera a sí mismo, a sí misma, fue llegar a olvidarse de lo que era. No ser, para luego ser. Hacer conocido lo desconocido. Crear. Por lo que nuestro objetivo en la Tierra no es aprender, puesto que el Alma ya lo sabe todo, ya sabe quién es, sino re-membrar.

Todos los maestros espirituales han hecho esto, pero no toda la gente escucha. De aquí viene la frase que dice, “El que tenga oídos para oír, que oiga”.

Ahora ya sabemos la ecuación “Q” de la vida. Ya puedes volver conscientemente a tu estado divino. Ya puedes volver a alinearte con la Fuente Divina. Ya puedes volver a tu estado puro natural.

No hace falta que dejes de vivir en esta Tierra para hacerlo. No hace falta hacer rituales, cánticos, bailes, inciensos. Está mucho más cerca de lo que puedes imaginar. Está dentro de ti. Eres tú.

Ahora ya lo sabes.

Vuelve a ti mismo y sé una luz para el mundo. Gracias por recordarlo. Gracias por re-membrar. Te amo querido maestro. Te amo querida maestra. Te amo Dios.

IN LAK´ECH

Luis Montoya Birrueta

 

Acerca de Luis Montoya Birrueta

Luis Montoya Birrueta
Q-La vida! Después de algunos años de experimentar un verdadero infierno, totalmente desesperado y habiendo agotado las posibles soluciones que tenía a mi alcance, así como la gente que intentaba ayudarme, pedía ayuda intensamente desde mi soledad a quien me escuchara. Mis plegarias fueron atendidas y se manifestó el auxilio por medio de Seres que están en otras frecuencias vibratorias, entre ellos el maestro Jesús. Es un honor para mí ser un instrumento y poder compartir contigo los mensajes que he recibido. Gracias por estar ahí. Luis es terapeuta, escritor y pensador. Para contactarlo visita su página en facebook o escríbele a su correo: luismbirrueta@hotmail.com