¿Por qué vivimos? Pero es mejor contestar a la pregunta… ¿Para qué vivimos? (parte – 5)

Por Luis Montoya Birrueta

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Continuamos:

Todas las velitas hacían lo que querían y seguían expandiéndose cada vez más y más; habitaban en todos los niveles de energía y algunas alcanzaban a llegar incluso hasta la Fuente Absoluta. Yendo y viniendo. Otras decidían quedarse en el mismo lugar por millones de años. Nunca nadie les dijo lo que tenían que hacer, ni lo que era bueno o lo que era malo. Todas ellas estaban en libertad absoluta para crear y experimentarse en lo que quisieran: Libre albedrío.

Así, en ese estado, creaban todo tipo de vida. Evolucionaban. Involucionaban. Se creaban todo tipo de sentimientos y emociones. Algunas velitas se perdieron y se olvidaron completamente de lo que eran, de su fuente y su propósito.

De esta forma, las velitas vivieron miles y miles de años, hasta que otras velitas las vieron y decidieron acercarse para ayudarles a darse cuenta que se habían quedado dormidas y que se habían olvidado completamente del juego. Algunas velitas se despertaron. A otras les hizo falta una pequeña sacudida. Mientras que otras decidieron seguir dormidas y olvidarse del juego.

Todas estas experiencias y vivencias dan como resultado emociones, sentimientos. Mismos que se emiten en vibraciones mediante las interconexiones que hay en el Todo absoluto. Nunca desaparecen ni se desintegran. Siempre están disponibles para que otras velitas puedan experimentarlas.

Las velitas, en su conjunto, están expandiendo ese abanico de emociones, por lo que todo eso que se siente y se vive, es lo mismo que siente Dios; y como Dios es lo absoluto, incluido tú mismo, entonces tú y el Todo son Uno.

Lo que tú sientes, lo siente Dios, y lo que siente Dios, lo sientes tú. Todos somos Uno. De ahí las frases y enseñanzas de “ama a tu prójimo como a ti mismo” y “Lo que haces a otro, te lo estás haciendo a ti mismo”.

Así que, cada una de esas velitas es un Dios, por lo que tú eres Dios. Lo único que sucede es que te has olvidado de que lo eres, así como te has olvidado del infinito potencial que tienes. Solo te has perdido en la seducción y limitación de la materia. Sobre todo, perdido y olvidado en ese ego alterado. Y esto ha traído como consecuencia que se detenga por completo nuestra evolución natural. Somos los dioses olvidados. Es por eso que nos estamos ayudando en el despertar a nuestra consciencia divina y en la reanudación de nuestro proceso natural evolutivo.

El ejemplo de las velitas nos ayuda mucho a ver gráficamente lo que sucedió, pero también lo que sucede, y lo que sucederá. Aunque lo más indicado sea decir que todo está sucediendo en este momento, que es el eterno momento del ahora. Que es un momento que empieza cuando termina, y termina cuando empieza. Quizás esta sea una paradoja que confunde a nuestras mentes racionales, pero siempre estamos en “este momento”. ¿Lo ves?

Otra vez estamos en este momento.

Ahora otra vez.

Y otra vez.

Y siempre estaremos en el ahora.

En este momento todo está sucediendo.

Nos vemos la próxima vez.

Gracias por estar ahí.

Luis Montoya Birrueta

¡Próximamente en México para impartir talleres y dar terapias!

 

Acerca de Luis Montoya Birrueta

Luis Montoya Birrueta
Q-La vida! Después de algunos años de experimentar un verdadero infierno, totalmente desesperado y habiendo agotado las posibles soluciones que tenía a mi alcance, así como la gente que intentaba ayudarme, pedía ayuda intensamente desde mi soledad a quien me escuchara. Mis plegarias fueron atendidas y se manifestó el auxilio por medio de Seres que están en otras frecuencias vibratorias, entre ellos el maestro Jesús. Es un honor para mí ser un instrumento y poder compartir contigo los mensajes que he recibido. Gracias por estar ahí. Luis es terapeuta, escritor y pensador. Para contactarlo visita su página en facebook o escríbele a su correo: luismbirrueta@hotmail.com