¿Por qué juzgamos a nuestra pareja?

A todos nos ha pasado, después de convivir mucho tiempo con una persona, encontramos un montón de detalles suyos que antes no eran nada, pero que ahora nos molestan mucho, entonces empezamos a pensar cosas como: “Me molesta que gaste tanto dinero”, “Me choca que no doble bien su ropa”, “Odio la forma en la que mastica”. Este tipo de pensamientos tienden a acumularse, y comenzamos a reclamarle cada vez más y más cosas a nuestra pareja, quien no tiene idea de porqué, de repente, juzgamos todo lo que hace, y, dependiendo de cada persona, nuestra pareja puede sentirse disminuida por nuestras críticas o puede sentirse atacada y ponerse también a la ofensiva. Así, podemos llegar a herir a nuestra pareja cuando no ha hecho nada malo, en realidad, el problema está en nosotros.

 

El hecho es que, el verdadero origen de todo lo que juzgamos en nuestra pareja está muy arraigado dentro de nuestro inconsciente. Así es, puede que la razón por la que le reclames a alguien por gastar mucho dinero sea porque, en realidad, tú no te sientes con la libertad de gastar el dinero en algún capricho tuyo. Lo que es peor, enojarnos por cosas sin importancia como la forma en la que mastica, camina, habla o su poca habilidad para los quehaceres del hogar, es una forma de nuestro inconsciente para poner distancia entre nosotros y nuestros seres queridos.

 

Pero ¿por qué nuestro inconsciente haría tal cosa? La respuesta es simple: muy en nuestro interior creemos que la persona a la que amamos ya no nos ama, o, peor aún, creemos que no merecemos ser amados por esa persona, y nos invade el terror de perderla. De esta manera, ya que no podemos controlar los sentimientos de la otra persona, comenzamos a controlar sistemáticamente sus hábitos y actividades, y, como no podemos evitar que nos dejen, nuestro inconsciente empieza a crear un distanciamiento entre los dos, para que, el día que se vaya la persona, no se vuelva una experiencia insoportablemente dolorosa.

 

Entonces, ¿por qué no, en lugar de juzgar y reclamar nos detenemos un momento a pensar qué es lo que realmente nos está causando malestar? Y, si ya estamos involucrados en esta dinámica, ¿por qué no explicarle a nuestra pareja que hemos actuado irracionalmente y que lo que en realidad sufrimos es miedo a no ser amados? Es cierto, dicha confesión nos vuelve vulnerables, pero la clave está en dar ese salto de confianza y sobre todo de honestidad, primero con nosotros mismos y luego con él o ella.

 

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