Perfección. ¿Qué es eso?

Por Lucrecia Villanueva

Unas de las frases más comunes que tienen que ver con el camino del crecimiento personal son: “Ser Auténtico” y “Descubrir tu verdadero yo”. Pero… ¿de dónde viene esta necesidad de autenticidad? ¿Quiere decir que, al no ser auténticos, somos réplicas, copias, un fraude? ¿En qué momento dejamos de expresar lo que somos?

Hemos heredado, socialmente, una dolorosa necesidad de perfección, sin observar que la perfección ya existe en nosotros. Nos juzgamos constantemente como imperfectos, insuficientes, influidos por estándares externos de belleza, de inteligencia, infinitos “deber ser”, y nos criticamos constantemente porque no tenemos la “perfecta” combinación de ropa, maquillaje, look; descubrimos en nuestro cuerpo pequeñas marcas, y comenzamos a criticarnos o por otro lado, nos disculpamos por ser como somos; nos avergüenza nuestro físico, nuestro intelecto, el coche, casa, pareja que tenemos por no ser estos “maravillosos”.

Y, además de criticarnos constantemente a nosotros mismos, lo que nos genera un sentimiento de inadecuación permanente, llevamos esta insatisfacción a las personas con quienes convivimos, queriéndolas “mejorar”, cuando definitivamente ya son completas. Heredamos a nuestros hijos, sobrinos, a quienes trabajan con nosotros, etc. los mismos pensamientos y sentimientos de insuficiencia perpetuando la creencia de la imperfección.

Para evitar el rechazo y ser aceptados, creamos un personaje, una máscara que pensamos se parece más a nuestro ideal; para luego vivir con el miedo a ser descubiertos pues sabemos que, honestamente, no somos lo que aparentamos, somos diferentes a la máscara que portamos para convivir y, de esta manera, continuamos el círculo vicioso del vacío y del miedo.

Esta necesidad de “ser mejores” que efectivamente nos ha llevado a desarrollarnos como humanidad, a vivir con mayor comodidad, a mejorar nuestro entorno, etc. es fantástica pero no porque debamos “componer” nada, sino porque podemos crear, co-crear, inventar, acompañar.

Tenemos un gran trabajo adelante de nosotros para regresar a la aceptación de ser lo que somos, y podemos empezar agradeciendo. Por ejemplo, agradecer tener cuerpo ya sea gordo flaco, alto, bajo, moreno, rubio… porque gracias a él podemos vivir la experiencia humana.

Agradecer nos permite ver lo que sí hay, lo que hoy sí tenemos, y nos libera de la búsqueda permanente de las fallas.

Te invito a agradecer por lo que tienes, especialmente cuando te descubras sintiéndote inadecuado o insuficiente, agradece lo que eres, lo que sabes, lo que hay. Y a partir de ahí puedes cambiar lo que no te gusta: viendo primero las fortalezas, reconociendo tus capacidades, habilidades y dones. Cambiar para crear, para disfrutar más, no para enderezar nada.

Al agradecer comenzarás a descubrir lo que es auténtico en ti, a descubrir tu verdadero YO. Observa lo que sí haces bien, lo que sí sale bien en tu día y atrévete a expresarlo.

 

Acerca de Lucrecia Villanueva

Lucrecia Villanueva
Psicóloga experta en Regresiones a vidas pasadas, con la convicción de que cada ser humano puede ser feliz y pleno en su vida. Por lo tanto, su ámbito de acción es acompañar  a los demás a descubrirse a través de psicoterapia, conferencias y cursos, para lograr el desarrollo de su potencial. Actualmente trabaja en Regresiones a Vidas pasadas; Psicoterapia individual y de Pareja; en el ITAM, AMETEP y es entrenadora certificada de Siete Semillas de Amor y de Abundancia.