Perdón

Por José López Guido

El perdón es la ausencia total de resentimiento. Este se debe a la falta de amor de nuestro victimario; y ya que nuestra necesidad es de que nos traten con amor, si no recibimos el trato que esperamos, nos resentimos. Mientras no llegamos al perdón, nos hacemos daño y dañamos a otros, no solo a quien nos dañó.

Mientras no seamos capaces de perdonar, llevaremos odio en nuestro interior, y la cantidad de odio que llevamos puede ser medida por la proporción de los deficientes resultados en lo que uno emprende. Si las cosas, los proyectos, las relaciones, no funcionan, es debido a que en nuestro interior hay resentimientos. Para que la vida funcione de manera satisfactoria, es necesario tener la capacidad de perdonar. El problema es que, en ocasiones, no surge de manera natural el deseo de perdonar. Esto es porque tenemos odio entrampado, y solo mediante una descarga liberadora se encontrará la calma.

El conflicto aquí es que, para liberar ese resentimiento, se tiende a dañar a otros. Por eso se menciona que la venganza es dulce. Quien se siente víctima trae resentimiento en su inconsciente y conforme lastima a otros, experimenta cierto grado de placer.

La manera de curación natural de la víctima es ir por la vida lastimando a otros, pero lo que se envía regresa multiplicado; por ello las cosas no funcionan, y todo el daño que uno hace a otros se nos regresa. Si desea uno que la vida marche de manera armónica, lo primero que se debe de hacer es perdonar, pues conforme va uno perdonando, se perdona a sí mismo.

Hay dos tipos de perdón: uno de dientes para afuera y otro que surge desde el fondo del corazón. El perdón de dientes para afuera es muy sencillo, únicamente basta decir “te perdono”, pero ese no es un perdón real; es solo uno aparente, y resulta más perjudicial que benéfico, ya que equivale a poner la basura bajo el tapete. Más allá de las apariencias, sigue la misma basura, solo que olerá mal, pues es un foco de infecciones y, más tarde, se pudrirá hasta el tapete.

Perdonar así, aparentemente, no nos libera; en el fondo seguimos sintiendo el mismo coraje. Por ello quien fue maltratado tiende a repetir la misma pauta. La necesidad de liberarnos del resentimiento nos hace lastimar a otros, pero los que van quedando lastimados más tarde buscarán la forma de dañarnos siempre. Lo que se envía regresa multiplicado. Por lo tanto, esa manera de alcanzar el perdón no funciona.

Para lograr perdonar hay que sentir, sí, el coraje, y luego liberarlo de manera que no dañe a otros; y una vez liberado el coraje, el perdón llegará por sí solo.

Una manera de liberarlo es a través de la regresión: primero se enciende una vela, y ya bien colocada, es decir de manera segura, se le ordena a la flama con firmeza que toda la energía negativa sea transmutada en armonía, para que no dañe a nadie. Una vez hecho lo anterior, entra en un estado de relajamiento de la forma en que acostumbres. Ahora, recuerda un momento de la vida en el que hayas sentido mucho coraje; repasa el hecho mentalmente nueve veces completas; cada vez que lo recorras sentirás que aumenta tu coraje e irás recordando cada vez con más detalle. Después, llama mentalmente a la persona implicada, a tu victimario, y dile todo el daño que te ha ocasionado; si en algún momento sientes coraje, toma una toalla que ya tienes lista y retuércela, permitiendo que vaya saliendo el coraje. Finalmente, llama a Dios y dile todo cuanto sientas, conforme lo vas diciendo te vas mejorando.

Si después de esto aún sientes coraje, llama nuevamente al victimario y dile cómo te sientes; toma la toalla y vuelve a descargar; llama a Dios y cuéntale. Si todavía quedara más coraje, haz otra vez lo mismo. Lo más seguro es que a estas alturas sentirás que el perdón del corazón ya está en ti.

Otro día haz lo mismo con otro recuerdo. Si hay otra emoción, como tristeza u otra, busca asistencia en el capítulo correspondiente del libro del cual fue extraída esta información: La Magia del Amor escrito por José López Guido.

Si quieres adquirir el libro o asistir a los talleres de Liberación que imparte José y El Manantial Centro de Desarrollo Humano S.C. escribe y solicita la información al siguiente correo: librolamagiadelamor@gmail.com o aquí en diosoy.com

Acerca de José López Guido

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José López Guido nació en la Ciudad de México. Investigador, discípulo de la Escuela Esénica, fundador del Centro de Estudios Metafísicos “Sir Arthur Conan Doyle”, autor de los libros El séptimo día y La magia del amor, ha desarrollado el modelo terapéutico de rápidos, efectivos y trascendentes resultados basado en la terapia de regresión y en el comportamiento de las leyes naturales, así como en las variadas corrientes de crecimiento, tanto orientales como occidentales, que van desde la aplicación de la energía de la kundalini o la meditación hasta la de los principios que rigen la alquimia, lo que comprende la psicología transpersonal. Actualmente radica en la Ciudad de México e imparte varios cursos de crecimiento personal estructurados por él mismo, como: Liberación interior, Crecimiento 1 y 2, Formación de terapeutas, instructores en relaciones humanas y desarrollo transpersonal, y Las sendas del Chamán.