Necesidad de aprobación: un camino para olvidarte de ti mismo

Por Psic. Ana de la Macorra

 

Buscamos ser aprobados por la gente importante para nosotros y, sin darnos cuenta, dejamos de ser quienes somos por complacerlos.

 

Para todo ser humano, existe la necesidad natural de ser aprobado. Desde la infancia, el bebé mide sus acciones dependiendo del estímulo de sus padres y de la aprobación de estos. Así, el humano va condicionando sus acciones en relación con que los otros le aprueben, o no, sus diferentes actividades. Todo esto se basa en el hecho de que el humano necesita sentirse querido. Si no se siente querido busca la manera de lograrlo, y en muchas ocasiones renuncia a ser como es con tal de conseguir el afecto de los otros. De alguna manera, esto le da sentido a su vida; se vuelve la principal razón de ser, llegando a creer que, “si soy querido, soy valioso y por lo tanto existo”.

 

El niño busca la atención de sus padres. Si se echa una marometa, llama a sus padres para que lo vean, esperando que ellos lo premien con su atención y con expresiones de orgullo; así, el humano se va desarrollando, y a veces tendrá los premios y halagos o atención esperados, pero otras veces no… la mayoría de veces, no. Cuando esto sucede, se crea una carencia que, a su vez, seguirá motivándolo a recibir la atención que necesita para sentirse importante, valioso, por lo que entonces se tratará de adaptar a lo que sus padres o seres importantes en su vida aprueben que «está bien». Así, empezará a traicionarse poco a poco, negando lo que realmente quiere o piensa, de manera que sus papás, u otros significativos, «aprueben» o simplemente «no lo regañen»; pero, cuando el niño o niña ya creció, ¿qué sucede con estas carencias? Se van haciendo cada vez más profundas y va depositando aún más en el Otro, la necesidad de aprobación en la cual basa su valor personal, pensando, «valgo si el Otro me valora».

 

El hecho es que nos miramos a nosotros mismos a través de la mirada del Otro. Y he aquí el problema, porque si el Otro está ciego para ver y reconocer nuestro valor, entonces, ¿no valemos? Aprendemos a ir por la vida, satisfaciendo y complaciendo a los demás, aún yendo en contra de nuestra naturaleza.

 

El gran problema es que, muchas veces, el buscar la aprobación del Otro es algo que hacemos de manera inconsciente, pues son mecanismos aprendidos y repetidos desde la infancia. Es así que, no nos damos cuenta de que lo que buscamos es que el Otro nos reconozca y aprecie, para sentirnos vivos. Esto causa dolor y mucho daño. Un daño que va minando nuestra capacidad de estar en el mundo de una manera auténtica y congruente con quien en verdad somos.

 

Descubrir «quien soy» puede parecer tarea difícil, sin embargo, es una tarea indispensable para una vida plena. Vale la pena disfrutar la vida, y entre más auténticos, más libres. El valor de cada persona está intrínseco en el hecho de ser, lo demás es pilón.

 

«Valgo porque existo; valgo porque Soy».

 

 

Psic. Ana de la Macorra

 

Acerca de Ana de la Macorra

Ana de la Macorra
Poeta, escritora y psicóloga clínica, Ana de la Macorra, ha dedicado su carrera al servicio del crecimiento humano y la expansión de la consciencia. Entre su extenso currículo, sobresalen sus más de 25 años de experiencia como psicoterapeuta; la autoría y publicación de los libros Hondos los Suspiros y DIOSOY: ser esencia y en presencia; así como su papel como directora, fundadora y editora del primer sitio integral en servicios de crecimiento humano www.serluna.com