Mindfulness y Compasión

Por Alicia Infante

Recientemente participé en un curso de Mindfulness y Compasión en Puebla, México, lo que me dejó una muy linda experiencia.

El curso se enfocó en los principios de Mindfulness; práctica que nos ayuda a aprender a ver las cosas como son, sin agregar ni quitar nada; a vivir el momento presente sin juicio, a bajar de lo conceptual (pensamientos) a las sensaciones de nuestro cuerpo, etc. Todo esto con el maravilloso ingrediente de la compasión.

Todos los seres humanos experimentamos dolor, ya sea físico o emocional, y, cuando aprendemos a mirar las sensaciones dolorosas o desagradables sin querer huir o alejarnos de ellas, paradójicamente, la sensación desagradable disminuye. No solo eso, sino que nos puede decir cosas importantes de nosotros mismos.

Nos podemos dar cuenta de que permanecer en lo desagradable nos vuelve más sensibles y atentos para apreciar también los momentos agradables. Irónicamente, cuando rechazamos el dolor, también nos paralizamos ante el placer o, al contrario, nos apegamos demasiado a lo placentero de modo que cuando pasa, sufrimos.

La compasión nos ayuda a pasar por esos momentos difíciles con amabilidad, ternura y suavidad. Nos ayuda también a poder sostenernos en la impermanencia, sabiendo que el flujo de la vida es así: cambiante; y que apegarnos a lo agradable o huir de lo desagradable, inevitablemente, nos traerá más sufrimiento.

La propuesta del curso de Mindfulness y Compasión es ver la naturaleza cambiante de las cosas, como olas de un océano fluyendo más amorosamente por esas olas, experimentando la vida tal como es. Eso nos vuelve más sabios y más conectados con el sufrimiento de los demás.

Al haber explorado los aspectos placenteros y dolorosos de nuestra experiencia, podremos tener la sensación de ser “recipientes más grandes”, capaces de aceptar los aspectos tanto placenteros como dolorosos del momento. Cada vez que sintamos que nos estamos aferrando a la aversión o al deseo, podremos regresar suavemente, y sin juicio, a nuestro centro emocional nuevamente observando el flujo de la experiencia.

El vivir con los cambios continuos de la vida sin intentar atraparlos o rechazarlos nos vuelve más integrados como seres humanos, con una perspectiva más fuerte y estable. Todos podemos lograr esto con una atenta y compasiva auto-observación.

Alicia Infante

 

Acerca de Alicia Infante

Alicia Infante
Diseñadora de modas de origen, la inquietud por conocerme mejor, me llevó a estudiar psicología a una edad madura. Terminé la maestría en terapia de pareja y a lo largo de todos estos años de estudio he descubierto que somos seres con infinitas posibilidades. Son estas posibilidades que se han abierto en mi vida las que comparto día a día con mis pacientes en una mágica retroalimentación que sana nuestras almas. Al ser de corriente Junguiana, parte de esta magia ha sido aprender a reconocer todos los arquetipos que viven dentro de mí en su lado tanto luminoso como oscuro para ir, poco a poco, integrándolos en un proceso de mucha riqueza personal no exento del dolor que implica a veces el crecimiento espiritual.