Mentiritas mentirosas

En qué lío me he metido al querer escribir sobre esto. ¿Por dónde empezar, cuando todo en este mundo se basa en mentiras…?

Comenzaré por el hogar, que es lo más cercano que tenemos, y donde podemos empezar a hacer cambios en nosotros mismos. ¿Los niños? Bueno, ellos van a decir mentiras hasta que aprendan de nosotros a no hacerlo.

Para mí, la primera vez que descubrí una mentira, se convirtió en una experiencia traumática. Como casi todos los niños, yo creía en Santa Claus, en ese viejito que viajaba en un trineo de renos y me traía regalitos, solo si me portaba bien, claro. Un buen día me enteré de que:

  1. Los renos no vuelan.
  2. El viejito buena onda no existe.
  3. Era todo puro cuento para que me portara bien.

Ese día me prometí ya no creerle a nadie, me enseñé a ser rebelde y luego, cuando en la escuela me vi obligada a mentir para protegerme, aprendí a mentir cuando estoy bajo presión. Y es divertido porque siempre lo hago, automáticamente, de la forma más chistosa, porque yo misma me corrijo después.

Y así, todos nosotros tenemos una excusa, un hábito de mentir, sobre todo a nosotros mismos.

¿Cuántas veces, cuando le aconsejo a alguien que deje de fumar, me responde: «Si solo es de vez en cuando», para luego ver a esa persona prender su venenito muchas veces durante mi visita?

Mentiritas mentirosas, las que te cuenta el hombre para conquistarte. Mentiritas mentirosas que contamos para hacernos sentir mejor de lo que somos. Mentiritas para los que nos cuestionan. Así, todo en la vida es siempre ponernos máscaras para esconder quiénes somos y nuestra vergüenza, nuestras culpas, nuestras sombras. Y todos somos parte de esto, cómplices y culpables, jueces y testigos.

Y, ¿qué decir de las mentiras blancas? También son mentiras y a veces muy crueles. Las aceptamos porque nosotros también lo hacemos o porque no queremos, o no nos atrevemos a terminar con la impunidad.

Y ya que hablamos de eso: ¡Nooooo! ¡Política no! Porque allí ya no se sabe cuál es la verdad. Son capas y capas de historias, no verdades. A lo largo de los siglos, en los libros de historia, y en las religiones… Tantas mentiras que nos hacen creer por puro dogma.

¿Por qué no tratamos de cambiar las cosas, ser de verdad valientes, y decir la verdad?

¡Te apuesto a que sí puedes!

Acerca de Aumrak Sapper

Aumrak Sapper
Mi camino espiritual comenzó muy temprano en mi vida con
una niñez muy bella en el campo y una familia amorosa y creativa. Parte de mis procesos formativos y educacionales fueron mis estudios en Europa, en Pedagogía y Psicología, en Graz, Austria. En mi vida he viajado más, leído mucho y he tenido experiencias que disfruto compartir como cuentacuentos.
Mi servicio inició cuando me decidí a ser parte del proceso de transformación de nuestro planeta hacia una octava superior de consciencia. Mis maestros son todos ustedes, en todos lados. Mis guías espirituales me permiten escucharlos claramente. La Naturaleza me habla y me pide ayuda. Vivo hoy. Mi maleta contiene todo lo que necesito en 25 kilos. Tengo una preciosa familia espiritual que se extiende en muchas partes y compartimos, en Ceremonia, los espacios sagrados para sanar a la Madre Tierra y a nosotros y a todos. Doy siempre lo mejor de mi Ser, sabiendo que la Inspiración viene en el momento apropiado y lo que digo es lo que hay que decir. Sigo el Calendario maya y ya cumplí 91.36 años. Me encanta compartir con el Oráculo Maya porque resuena en el corazón y ayuda a recordar a la persona quién es su Ser Interno. Doy todo de mí en los talleres que organizamos, pues sé que cada persona que viene, está lista para la Gran Transformación. Ahora leo poco, escribo más. Busco la creatividad, la espontaneidad y la integridad a cada paso. Siempre bendecida por la Gracia Divina, recorro el mundo, sembrando.