Meditación de Luna llena

Nota: Esta meditación está diseñada para sintonizarte, para eso, puede grabar esta visualización o pedirle a alguien que la lea para ti. Los puntos suspensivos (…) indican una pausa de aproximadamente 20 segundos.

Lentamente, sin apuros, a tu ritmo, vas a iniciar esta visualización de Luna llena. Cuando quieras, cierra tus ojos y respira profundamente, consciente de que la respiración es nuestra verdadera fuente de vida…

Inhala y atrae de ti todas las cosas maravillosas, bellas y hermosas que deseas que se manifiesten en tu vida. Sabes que están allí.

Exhala y libera cualquier malestar, cualquier incomodidad…

Libera. Al exhalar completamente estás liberando tus molestias. Inhala y manifiesta tu salud, tu amor, tu paz, tu abundancia.

Eso es, respira…

Mientras respiras, escuchas todos los sonidos que hay a tu alrededor y dentro de ti. Cada uno de esos sonidos se convierte en parte de tu proceso de relajación. Cada sonido te ayuda a estar más y más relajado.

Puedes sentir tu cuerpo apoyado en la silla, suelo o cama; y ahora, sin saber de dónde, una esfera de luz aparece frente a ti. Un holograma del planeta Tierra, de Gaia. Observa cómo gira frente a ti, sus colores.

Presta atención a las sensaciones que estás percibiendo.

Sigue observando atentamente y fíjate que, otra esfera, esta vez plateada, gira y rota alrededor de Gaia, la Tierra… la Diosa Luna.

Mientras observas a la Luna girar y rotar alrededor de la Tierra, te das cuenta que algo sucede en Gaia cuando la Luna refleja su luz en ella. Algo sucede cuando la luz de la Luna toca la Tierra.

Mantén esa imagen en la mente.

La luz de la Luna toca a la Tierra y ella se estremece. Como un baño de leche tibia con aroma de miel y canela. La Tierra se baña en la luz de la Luna y todos los seres que habitamos la Tierra sentimos esa misma atracción…

Ahora permite que el holograma se convierta en una tina, en el ambiente que más te guste y más seguridad te ofrezca…

Una bañera grande, llena de leche tibia…

Permítete, si así lo deseas, entrar en ella y sumergirte…

Puedes sentir la leche tibia en tu piel, lavando tu cuerpo y tu alma, obsequiándote el amor que la Luna le presenta a la Tierra.

Sumérgete dentro de la leche…

Eres Gaia, la Tierra, el planeta que mana leche y miel. Gaia es tu herencia… Disfruta de la sensación…

Poco a poco y muy agradecido con la Luna por su amor, con la Tierra por su amor, te levantas de la tina y te das cuenta que tu cuerpo brilla como cubierto por una fina escarcha; pero, más que escarcha, es la luz que se asoma por los poros de tu piel…

Obsérvate, desnudo, bello, majestuoso, lleno de amor, lleno de alegría, lleno de energía y alegría.

Un amor, una energía y una alegría que al igual que la Luna, estás dispuesto a compartir con quienquiera que toque tu vida.

Poco a poco, regresas al aquí y al ahora, recordando esta versión de la Gran Invocación:

Desde el punto de Luz en la Mente de Dios

afluye luz a las mentes humanas.

La luz es en la Tierra,

desde el punto de Amor en el Corazón de Dios

afluye amor a los corazones humanos.

Aquel que viene está en la Tierra,

desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida.

El propósito guía a las voluntades humanas,

el propósito que los Maestros conocen y sirven.

Desde el centro que llamamos la raza humana

se realiza el Plan de Amor y de Luz.

La Luz y el Amor restablecen el Plan en la Tierra

Con información de serluna.com y Cocreación.com

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