Me despido, me libero, me quedo en paz

Por Ana de la Macorra

La vida de todo ser humano está tejida por miles y miles de experiencias de todo tipo y sabor, desde muy pequeñitas y hasta profundamente enormes… Hay tantas experiencias como humanos hay en la Tierra; y todas ellas van dejando huellas en el alma, a veces, demasiado hondas.

La pérdida es una de estas tantas vivencias que todo ser humano ha tenido en su estar en el mundo. Todos los humanos saben de esto, pues han tenido al menos una y, si el apego a lo perdido es-era fuerte, el dolor que se experimenta es indescriptible. También, así como el dolor, sentimos ira y miedo, que son parte, entre otras emociones, de lo que se puede sentir por el desprendimiento, voluntario o no, de algo o alguien.

¿Qué podría ser de ayuda para que una vez habiendo vivido el proceso de “decir adiós” te puedas quedar en paz?

Aunque decimos que el tiempo lo cura todo, no siempre cura realmente. A veces, se puede instalar la costumbre, esa que tiene la manía de anestesiar y hacer que todo quede retenido en el inconsciente de quien se duerme; causando, por supuesto, una perenne sensación de infelicidad que se manifiesta hasta en pequeños detalles de la vida diaria, y a veces, puede llegar a manifestarse en una depresión que va y viene sin saber muy bien porqué o de qué va.

En ocasiones, hay personas que se despiden guardándose mucho qué decir. Y lo no dicho, atraganta. No siempre se sabe qué decir en el momento de una separación, sobre todo cuando esta es súbita, y al paso de los días, las palabras que se agolpan en la cabeza quieren salir con urgencia, mas ya no está el recipiente de ellas, lo que genera una sensación sumamente incómoda, como un globo que se infla y se infla y se sigue inflando hasta buscar la forma de reventar.

Y así, como estos ejemplos, existe una infinidad de maneras de sentir, ya que cada ser lo vive a su única manera, dependiendo de su realidad… y seres humanos hay millones.

Así que, si acaso acabas de terminar una relación de cualquier índole, sea de amistad, pareja, familiar, la que sea, la recomendación es que te des la oportunidad de vivir y experimentar una despedida liberadora. Una que sí te lleve a la paz tan deliciosa. La paz en la que se flota en una muy agradable nada. Ni frío ni caliente… equilibrio puro… como lo que se siente al exhalar suavemente el aire del pecho, casi quieto de la paz.

 

Los podcasts de arriba, llamados “Despedida de imágenes reales” y el otro “Despedida de imágenes ideales”, te ayudarán a salir de aquello que impide que vivas la vida de otros colores, es decir, te ayudarán a que te desprendas de aquello que ya no está en tu vida, y te harán más fácil el decir todo lo que quieres (querías) decir, expresar todo lo que necesitas (necesitabas) expresar, de una forma protegida y amorosa hacia ti mismo, hacia ti misma; dejando ir lo que hasta este momento te apagaba.

Estos ejercicios, que están hechos con muy buena vibra, son parte de cientos de Visualizaciones Psicoterapéuticas Guiadas creadas y realizadas por el Dr. Martín Villanueva Reinbeck, Psicólogo Clínico, dedicado al servicio terapéutico de miles de personas que han pasado por su consultorio, aulas, cursos y talleres; escritor de diversos libros y facilitador en meditaciones semanales que lleva a cabo desde hace más de 15 años en la Ciudad de México.

Las visualizaciones son sencillas de hacer ya que, como su nombre lo indica, son guiadas. Tú solo tienes que decidir de qué te quieres liberar y comprometerte a realizar el ejercicio hasta el final, sin dejarlo a medias: cerrar tu puerta, apagar teléfonos y permitirte fluir con lo que te va indicando el ejercicio.

La VPG llamada “Despedida de imágenes reales” ayuda a despedirte de una persona con la que hayas tenido una relación y necesites decirle adiós para irte desprendiendo de ella completamente. Esto es en base a lo vivido y no vivido con esa persona; lo que es necesario decir, lo que fue y lo que faltó, o sobró; es decir de eventos objetivos.

La otra VPG, “Despedida de imágenes ideales”, se refiere a despedirse de todo lo soñado con esa persona, lo proyectado, lo idealizado. Este ejercicio te lleva más bien a elaborar y soltar todo lo que tú esperaste de esa otra persona y, que si te fijas, lo fabricaste tú, con expectativas y transferencias inconscientes. A veces, soltar esto duele más que soltar lo “real”.

Ambas VPGs son muy eficaces en esto del desprendimiento. Podrías seguir viendo a la persona de quien te despides, no necesariamente es para ya nunca más, sino que es para liberarte, para aligerar tu sentir, para estar en equilibrio.

Se recomienda realizar cada VPG durante 7 días, como mínimo, y hasta que sientas que has recuperado tu poder, tu armonía y tu centro. El indicativo de que ya puedes dejar el ejercicio es uno muy obvio: ¡Te sientes bien y con fuerza! Te has recuperado a ti mismo, a ti misma.

Verás cómo vas progresando con cada día de ejercicio. Serás tú quien sepa cuando ya está completada la despedida y, por lo tanto, puedes parar, y si en algún otro momento de la vida requieres soltar a otra persona, pues ya sabes el camino.

Eres libre.

Vuela.

Siente la paz.

Acerca de Ana de la Macorra

Ana de la Macorra
Poeta, escritora y psicóloga clínica, Ana de la Macorra, ha dedicado su carrera al servicio del crecimiento humano y la expansión de la consciencia. Entre su extenso currículo, sobresalen sus más de 25 años de experiencia como psicoterapeuta; la autoría y publicación de los libros Hondos los Suspiros y DIOSOY: ser esencia y en presencia; así como su papel como directora, fundadora y editora del primer sitio integral en servicios de crecimiento humano www.serluna.com