Más silencio… Incubadora de tu obra

Por Ana de la Macorra A.

Ahora todo depende de lo que cada quien haga con lo que le corresponde hacer para crear lo nuevo.

El silencio es un muy buen aliado. Desde el silencio se pueden escuchar los más profundos miedos, así como encontrar las respuestas a toda pregunta, por más recóndita que esta sea.

A veces, el silencio es tan ruidoso como la necesidad de espejo que cada quien puede tener. Puede ser firme y suave, y penetrar en las profundidades del alma. Otras veces, puede ser un casi-sonido, como el que se escucha en un lago de aguas calmas, de esas que apenas se mueven y, en la quietud, reflejan en toda su magnitud al infinito que está en el Todo.

En el silencio se pueden escuchar las voces internas que gritan lo que es urgente liberar, aunque duela.

El silencio habita en el vacío, en un afán de paz tal, que se logra sentir pleno el equilibrio del Ser. El estado perfecto del uno del todo y de la nada, porque son lo mismo.

Es poco a poco y en constancia de tu ritmo que, desde el vacío, se escucha el silencio más profundo y más verdadero. Es ahí en donde el todo se expresa en cada instante de los instantes continuos, como continuo es el movimiento del viento que, aunque por momentos tan imperceptible sea para unos, a veces puede ser tan fuerte que, como huracán, se manifieste destruyendo, arrasando y limpiando, para que las aguas se renueven de todo estanque, de todo olvido, de toda inconsciencia, para así recordar el Ser que eres, que somos, y recordar que ese Ser que eres es DIOS. Así, desde tu silencio en el vacío y, en tu silencio, escucharás el susurro del cambio, tu obra de lo nuevo.

Y es que, en el silencio, te puedes enfocar más en tu respirar y en darte cuenta de lo rico que se siente darte cuenta de que respiras: inhalas lento… profundo… a tu ritmo… te expandes… y de pronto, comienzas a exhalar, suave, sacando aire y algo más… También a tu ritmo. Para volverlo a repetir hasta que te distraigas para más tarde volver a recordar… Recordar sintiendo algo distinto, algo conocido y grato. Incluso, podrías imaginar que la mente se te pone “flojita” para distinguir qué es lo que sientes y quedarte ahí, en ese momento y todas las veces que lo hagas, siempre…

Callar la mente, es cosa fácil si te detienes y te fijas, podrías descubrir que, completo el tiempo que pasamos en vigilia, la pasamos pensando, pensando, pensando… y en el pensar creamos.

Es un enorme placer escuchar en el silencio y jugar a que dejas de pensar por un ligero instante; detener el flujo de ideas, que pareciera que se mandan solas, para suave y de manera constante, tener pensamientos que sean agradables para ti; que expandan tu sentir y expandan tu respirar.

La interconexión que existe en todo cuanto existe permite que podamos elevar nuestra vibración desde el deseo mismo de hacerlo. Con solo pensarlo, lo estamos generando. Los universos que llevamos dentro y los que hay fuera, responden siempre a nuestra creación.

Dime qué tipo de pensamientos tienes y fíjate cómo es así que creas tu vida y vives lo que creas.

Haz la prueba para que compruebes esto de manera experiencial. No se trata de seguir instrucciones ni repetir historias de otros; se trata de que te des cuenta de que siempre tu vida ha estado siendo generada por ti, que has sido tú quien se pone las trabas o levanta barreras para liberar el paso y caminar como tú así lo has querido. De ahí que (por ahí dicen que) si tú cambias en algo, el universo responde ante ti y también cambia. Si quieres que una relación cambie, cambia tú y verás cómo por arte de magia, la relación se transforma.

La mente… tu espacio… que disfrute de su estar callada y sea que le llegue lo dúctil, lo maleable, para que así la pongas a tu servicio, eternamente a tu servicio.

El silencio.

Ana de la Macorra

Acerca de Ana de la Macorra

Ana de la Macorra
Poeta, escritora y psicóloga clínica, Ana de la Macorra, ha dedicado su carrera al servicio del crecimiento humano y la expansión de la consciencia. Entre su extenso currículo, sobresalen sus más de 25 años de experiencia como psicoterapeuta; la autoría y publicación de los libros Hondos los Suspiros y DIOSOY: ser esencia y en presencia; así como su papel como directora, fundadora y editora del primer sitio integral en servicios de crecimiento humano www.serluna.com