Los tiempos del desierto

Por Alana Messineo

El proceso de evolución se expresa, por el momento, como un doble oleaje:

Por un lado tiene un tiempo de construcción, que es la experiencia de que estamos en el camino y que es fácil de distinguir, porque nos sentimos naturalmente instalados en una especie de felicidad sin causa, producto de que estamos Unidos con nuestra Fuente. Este “naturalmente”, es solo una forma de decir, ya que esta felicidad sin causa, es el producto de un firme y consistente enfoque en lo único Real. La felicidad sin causa no dura sin un firme enfoque de la consciencia que ha de sostenerse día a día.

Y por otro lado, tiene tiempos de deconstrucción, en los que cae todo aquello con lo que nos hemos definido, con lo que nos hemos identificado hasta ahora. Eventos, personas, lugares, roles, creencias firmemente acuñadas, todo esto cae y quedamos como desnudos, como en esas pesadillas en que nos encontramos sin ropa caminando por la calle sin saber a dónde ir.

Son los tiempos del desierto.

A veces, no siempre, coinciden con tiempos de planetas retrógrados. Estos tiempos trabajan para mostrarnos que nada externo es el Apoyo Real de nuestra vida.

Un trabajo que termina, una separación, una pérdida, una relación que agoniza, nos sumergen en un sentido de vacío, nos dejan sin referencias a las cuales aferrarnos.

También, la caída de una creencia puede llevarnos ahí. Mucha, mucha gente está pasando por momentos de disonancia cognitiva, al notar que gobernantes en cuya personalidad habían depositado su sentido de pertenencia, resultan innegablemente implicados en temas de engaño y mal uso del poder. En ese caso, la mente preocupada ha de construir un sistema para sostener algo que sabe que no es verdad, y eso tiene su costo para el cuerpo y para el alma.

Los tiempos del desierto nos dejan sin eso, sin el sentido de la Pertenencia.

¿A qué pertenezco?, si ya no soy una madre con un marido a su lado.

¿A qué pertenezco? si ya no soy un profesional de éxito.

¿A qué pertenezco? si mi mascota amada, el amor incondicional que me nutría cada día, ha pasado de plano.

¿A qué pertenezco? si estoy sospechando que mi lugar de aporte a la sociedad era un espacio de engaño?

El tiempo de deconstrucción, te muestra que tu mente afligida y preocupada no puede, tampoco, darte salidas.

Lo que está ocurriendo, en realidad, es que, en nuestro aspecto más alto, hemos decidido re-orientar el sentido de pertenencia, apoyo, e identificación, al único lugar donde puede apoyarse el conocimiento de lo que somos y, por lo tanto, de nuestro verdadero poder de pisar esta Tierra como Reyes, y no como mendigos.

Entonces, y solo entonces, viene un apoyo “de fuera” que no tiene que ver con la dependencia, sino con la Real Interdependencia de todo con todo. Vienen los apoyos que vibran en tu nueva frecuencia, ricos, expansivos, completamente nuevos.

La angustia por la pérdida de las referencias, nos conduce hacia Dentro. Nos lleva a reflexionar, nos lleva a buscar ayuda en lo que no se puede tocar, pero es el sostén de todo lo que vemos, y de todo aquello en lo que tenemos nuestro Ser.

Cuanto antes vayamos dentro una vez al día, cuanto antes nos demos un Espacio para Sentir las olas de la Fuente de vida en el cuerpo, antes saldremos del Desierto.

Pronto, durante los primeros días de Mayo, el Eje Nodal Virgo-Piscis dará lugar a la energía solar y liberadora de Leo-Acuario.

No se trata de Esperar a que los planetas cambien en el Cielo. Seguir los dibujos celestes, nos ayuda a reconocer que hay ciclos, y, por lo tanto, a danzar con ellos.

Este tiempo del Desierto, te está llamando a ir Dentro, dentro de ti mismo, al Espacio que sostiene tus células con vida y a reconocer que ese Espacio que te sostiene, mantiene en la existencia, paciente y amorosamente, Todo lo que ves, Todo lo que eres, y Todo lo que conoces.

El Espacio que te sostiene, el Espacio creador que tú Eres, es el campo de posibilidades infinitas. Acudir a él, borra los dolores del pasado, ya que ese Espacio, es el lugar a donde vuelve todo lo que ya no es necesario si mantienes la actitud consciente de rendirle la pena y el desconcierto, sin lucha y con Entrega.

Y ese mismo Espacio que te sostiene, vivido a nivel celular, te abre nuevas puertas, nuevas oportunidades, que tu mente preocupada no puede ver durante el tiempo del desierto.

El tiempo del desierto, es la cosecha que ha resultado de mantener tu atención en la mente afligida. Cuando, rendido, cansado, agotado, sales de ahí, tu mundo comienza a florecer, tus sueños comienzan a manifestarse.

Si te orientas a lo Real, sales del tiempo del desierto más claro, más amoroso y dispuesto. Pasas de la selfie de la falsa felicidad, al llanto, y del llanto, si realmente conectas con la Fuente, comienzas a ver la posibilidad preciosa del abrazo cuerpo a cuerpo… ¡Todo un proceso!

Entonces, miras hacia atrás, y agradeces a los tiempos del desierto, que te hayan dejado desnudo en la calle.

Vuelve a tu Espacio Interno, procura sentirlo corporalmente, Abre Espacio dentro de ti.

¿Has notado que, en estos tiempos, muchos desiertos en la Tierra se han convertido en vergeles llenos de color y vida?

Alana Messineo

 

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Alineamiento Neuronal.

DanzaGracia. Los Trece Movimientos de la Mujer Radiante.

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Acerca de Alana Messineo

Alana Messineo
Terapeuta. Astróloga de potenciación. Generadora de transformación en servicio a la Creación y a la Nueva Tierra. Iniciadora en múltiples tecnologías de la consciencia. Canal de energías de alta frecuencia. Creadora de un sistema de despertar de la Energía Femenina, llamado DanzaGracia: los Trece Movimientos de la Mujer Radiante. Creadora de la terapia de Desprogramación Neuronal. Formada personalmente, a lo largo de sus 32 años de residencia en Barcelona, por Eckhart Tolle, Sondra Rey, Masaru Emoto, Ramtha, Steve Rother, Marina Borrusso, Leonard Orr, y Phill Laut. Actualmente reside en Argentina, su país de origen, y viaja impartiendo talleres que facilitan el logro en las metas concretas de vida, en base a la fusión con la Fuente y la elevación de frecuencias individuales y colectivas.