Los maestros del silencio

Por Lucrecia Villanueva

La experiencia del humano es tan compleja, tan intensa y profunda que, en ocasiones, las palabras no alcanzan a expresar lo que sentimos; parecieran no ser suficientes, e incluso, limitantes. En ocasiones, las palabras, de tanto repetirlas, se vuelven vacías, superficiales, ya que sentimos mucho más de lo que puede decirse utilizando el lenguaje hablado. Es ahí en donde requerimos aprender una nueva forma para comunicarnos; es necesario escuchar más profundamente, oír otros idiomas, mirar a nuestro alrededor y descubrir que los elementos de la naturaleza tienen una sabia respuesta para nosotros.

Con lo anterior me refiero al fuego, el mar, la lluvia, el viento bailando entre los árboles… todos tienen un mensaje si sabemos escucharlos.

El fuego en su crepitar tiene un idioma que solo se entiende cuando lo observamos en completo silencio. Cuando nos dejamos hipnotizar por su belleza, su calor, su olor, sus sonidos… cuando nos fundimos con su danza, sin cuestionarlo, aceptando que a veces es cálido, pero que también puede llegar a quemarnos. Al observarlo en silencio, podemos permitir que el fuego se convierta en un Maestro del Silencio, intentando entender su función, aprendiendo a usarlo con respeto. Así podremos comprender que en todas las situaciones hay una distancia conveniente en la que se alumbra, genera calor y comodidad, pero que, si se vuelve muy intenso, nos puede cegar, quemar e incluso destruir.

Al absorber el aroma que se nos impregna cuando estamos cerca de una fogata, nos damos cuenta de que nada pasa junto a nosotros sin dejar su rastro. Al mirar cómo los troncos se dejan consumir y se reacomodan bajo el fuego hasta convertirse en cenizas, podemos comprender que todo en este mundo se consume, aunque debajo de las cenizas el calor se mantenga durante mucho tiempo.

También el mar es un Maestro del Silencio. Al fundirnos con el vaivén de las olas y observar su ritmo, podemos sentir la fuerza de la ola, la suavidad de la espuma, el regreso de la ola al océano y su fluidez.

¿Que te dice el mar al mirarlo? ¿Cuáles son tus ritmos? ¿De qué forma se muestra tu fuerza y tu suavidad?

La gota de mar que es parte de la ola, y en ella disfruta de crecer, caer, convertirse en espuma y volver a fundirse con el mar, es la misma que luego se evapora y es llevada por el viento en forma de nube para caer en otro espacio, lejos del mar; es incluso la misma que bebemos, la que conforma nuestras células… Pudiera pensarse que es diferente, otro tipo de agua; sin embargo, en sí misma, contiene la estructura completa del mar, el conocimiento de su movimiento, de su belleza, de su expresión. Esta es la razón por la que comprendemos al mar cuando lo observamos: ¡Lo llevamos dentro!

¡Somos fuego, somos mar! Cada elemento tiene una lección para nosotros que podemos entender cuando aprendemos del silencio.

¿A cuál escuchas con mayor facilidad?

 

Acerca de Lucrecia Villanueva

Lucrecia Villanueva
Psicóloga experta en Regresiones a vidas pasadas, con la convicción de que cada ser humano puede ser feliz y pleno en su vida. Por lo tanto, su ámbito de acción es acompañar  a los demás a descubrirse a través de psicoterapia, conferencias y cursos, para lograr el desarrollo de su potencial. Actualmente trabaja en Regresiones a Vidas pasadas; Psicoterapia individual y de Pareja; en el ITAM, AMETEP y es entrenadora certificada de Siete Semillas de Amor y de Abundancia.