¿Libre albedrío? Jajaja

Por Veet Pramad

Para poder definir el libre albedrío como la capacidad de hacer libres elecciones en la vida, eso, en primer lugar, exigiría una percepción clara y objetiva de la realidad. Sin embargo, sucede que, desde que nacemos, somos bombardeados por toda una serie de creencias; nos meten en la cabeza un regimiento de principios valores y prejuicios; nos enseñan a juzgar y condenar en función de fórmulas anacrónicas y moralistas sobre lo que es el bien y el mal. Es así como acabamos incorporando criterios e ideas, no a partir de nuestra experiencia, sino como condición previa para ser aceptados por la familia y la sociedad.

Incorporamos creencias de todo tipo a nuestro ser, algunas sobre el mundo externo, en un amplio abanico que va desde la religión, hasta provincianismo, racismo y patriotismo. Todas estas son creencias que siempre han sido usadas para transformar personas en carne de cañón, y por lo tanto, nos separan del resto de la humanidad

También incorporamos creencias relacionadas con la conducta en general; creencias que definen el comportamiento de la madre, padre, esposa, marido, hijo o hija perfecta, y que involucran algunos aspectos particulares, como el de la sexualidad, que deja de pertenecernos para ser vivida en función de toda una serie de normas y condiciones.

Finalmente, obtenemos creencias relacionadas con el mundo interno, algunas inoculadas por la familia y otras producto de experiencias concretas.

¿Recuerdan el refrán: “Nada es verdad ni es mentira, todo es del color del cristal con que se mira”? Bien, pues el cristal son las creencias. Cuánto más creencias, principios y prejuicios tenemos, menos nos enteramos de la realidad, sea externa o interna. Las creencias son como cortinas que nos impiden ver la realidad, que distorsionan la percepción, que determinan nuestra visión, predefinen nuestras opciones, y por lo tanto, acaban con el libre albedrío.

Lo más preocupante de todo es que la Programación Infantil no se limita a la introyección de creencias, ya que, junto con ellas, adquirimos una serie de patrones de conducta que en, aquella época, fueron absolutamente necesarios para sobrevivir, pues como niños sabíamos instintivamente que, para sobrevivir, necesitábamos ser cuidados, protegidos, nutridos y aprobados por la familia; y eso nos llevó a adecuarnos al tipo de conducta que se nos exigía. Esos patrones se cristalizaron en nuestra personalidad y, décadas después, seguimos actuando a partir de ellos. Entonces, ¿dónde se queda el libre albedrío?

Asimismo, las expresiones espontáneas de los niños, sea de sus talentos o aspectos de su naturaleza, que no son aprobados, conforman la sombra del inconsciente, una especie de baúl donde se guarda todo lo que se tuvo que esconder de la familia para garantizar la sobrevivencia, y después se escondió del mundo, y finalmente de nosotros mismos también.

Todo lo que está guardado en ese baúl nos manipula, si vemos en una persona un aspecto o talento nuestro que nos hubiera gustado desarrollar pero no nos dejaron, inmediatamente nos sentimos atraídos locamente por ella. Si vemos en alguien un aspecto que tuvimos que condenar, nos sentimos repelidos locamente. ¿Dónde está nuestra capacidad de elegir libremente?

Las cadenas que nos impiden abrir el baúl y aceptar e integrar lo que allí dentro está, es el miedo que tiene el consciente de lo que pueda salir del baúl, pues este guarda en sus memorias el recuerdo de las respuestas familiares cuando lo que ahora está escondido se manifestaba naturalmente. Ese miedo es otro limitador del libre albedrío.

Creyéndonos seres libres que alzamos barricadas contra imposiciones externas, apenas somos marionetas de todos estos factores internos. Evidentemente, esta alienación genera sufrimiento y, paradójicamente, el sufrimiento que nos exige cambios nos ayuda a acabar con la alienación.

Mientras no eliminemos estos factores que limitan nuestra libertad, seguiremos encadenados. Sin embargo, aunque libertad y responsabilidad son los dos lados de una misma moneda, en este caso, aunque no seamos libres, somos los responsables por nuestras opciones. No podemos colocar la responsabilidad en la familia ni en la sociedad, pues en nuestra mano está por lo menos hacer el intento de desprogramarnos.

Como dijo el maestro C.G. Jung: “Cuando hay consciencia, hay libre albedrío, cuando no la hay, hay destino”.

Veet Pramad

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Acerca de Veet Pramad

Veet Pramad
Soy Veet Pramad (Enrique Amorós Azpeitia). Nací en Casablanca (Marruecos) de una familia española que se exilió en dicho país huyendo de la dictadura de Franco y de los nazis. Estudié, aunque no acabé Ciencias Químicas en la Universidad Complutense de Madrid. Estudio y trabajo con el Tarot desde 1980. En 1987 creé y desarrollé el concepto de TAROT TERAPÉUTICO a partir de varias escuelas – Osho, bioenergética, proceso Fisher-Hoffmann, etc. y de mis experiencias con diferentes culturas y tradiciones espirituales en diez años de viajes en Oriente (Afganistán, Pakistán, India, Nepal, Tailandia, Hong Kong, Japón), México, Centroamérica, Colombia, Perú, Bolivia, Chile y Brasil donde viví haciendo música, y lecturas y cursos de Tarot. Sistematicé mi visión del Tarot en 1989 en el libro “Curso de Tarot. Y su uso terapéutico” editado en español por la editora Yug de México DF y en portugués por Editora Madras de São Paulo (Brasil) y Dinalivro de Lisboa. Integrando la Numerología y el Tarot Terapéutico, acuñé el concepto de Desafío y desarrollé el de Lección de Vida proporcionando una nueva herramienta de autoconocimiento para calcular, compreender y aprovechar los ciclos numerológicos de cada persona. Con el título de “Tarot y Numerología. Desafíos y Lecciones de Vida” está editado en México y Brasil y en Portugal como “Resuelva sus desafíos de vida.”. Fundé la Escuela Internacional de Tarot Terapéutico con alumnos en España, Portugal, México, Colombia, Chile y Brasil, donde doy consultas y proporciono una formación en cuatro módulos para los candidatos a profesionales del Tarot Terapéutico. Publiqué en edición bilingüe dos cuentos infantiles “Viaje a Arreit” y “La verdadera historia de Papá Noel” que pueden leer en mi página web www.tarotterapeutico.info y una serie de videos “Cinco llaves para el bienestar” que pueden encontrar en mi página de youtube y actualmente estoy trabajando en una novela autobiográfica.