Libéralos de su encierro y disfruta

Las ciudades cada vez son más extensas y la mancha de cemento va creciendo más y más. Sin pensarlo, las personas que las habitan se mantienen muy alejadas de la naturaleza. Esto, aunque no sea muy evidente, repercute en la salud, en el estado de ánimo y en el nivel de energía.

¿Te has fijado que, cuando sales de día de campo o te vas de viaje, regresas sintiéndote muy bien? Mucho de este bienestar es por haber estado en conexión con la naturaleza. Recientes estudios han demostrado que, salir de paseo al campo, caminar en un bosque, mirar un lago, tiene muchísimos beneficios en el cuerpo y, sobre todo, en la vitalidad de la persona. ¡Claro! es que nuestra esencia es la misma esencia que habita en los árboles, en los mares, en todo lo que está vivo, y esa es nuestra conexión. Compartimos lo mismo de lo que está hecho todo. Sin embargo, en aras de la comodidad, hemos perdido contactos importantes, contactos que son necesarios para tener fuerza en la vida.

Hay algo inquietante en eso de andar “cómodos”, pues muchas veces la comodidad evita que fortalezcamos partes de nuestro cuerpo o de nuestra alma; partes que necesitan de estimulación directa al conectar la energía de la Tierra con la energía del cuerpo.

Platiquemos del contacto con la naturaleza a través de los pies. Caminar descalzo es uno de los privilegios más simples y deliciosos que tenemos. Por comodidad y protección, hemos hecho del uso del calzado un hábito de lo más común y corriente. ¿Quién se quita los zapatos entrando a una tienda o a casa de alguien? Más triste aún, ¿quién bota sus zapatos una vez que llegó a su casa? Poca gente. Casi nadie, de hecho. Dirían que qué hippie o que qué persona tan mal educada, faltosa de respeto y cochina; ejemplo de apenas unos comentarios que la gente hace y que solo son muestra de una enorme ignorancia.

Caminar descalzos estimula las miles de terminaciones nerviosas que tenemos en los pies y ayuda a que el organismo funcione de manera armoniosa, por lo que es muy beneficioso. Por ejemplo, ayuda a evitar el estreñimiento, mejora la actividad cardiovascular, disminuye estrés, y por lo tanto, reduce migrañas y tensión arterial, desinflama riñones, intestinos y llena de energía al hígado; además, elimina toxinas y eleva el sistema de defensas, así que los resfriados y muchas infecciones se presentan muy rara vez. Otro beneficio, y que puede gustarte mucho, es que al caminar en la playa, además de que la arena es un excelente exfoliante para la piel, el masaje que le das a tus plantas es tan saludable y relajante como ir a un spa a recibir un masaje de reflexología; y también, al caminar en la arena, por el tipo de movimientos que realizas, el cuerpo se tonifica.

Así que si quieres probarlo, ¡libera a tus pies del encierro! avienta tus zapatos una vez entrando a tu casa y, siempre que puedas, camina también sin ellos cuando tengas oportunidad de ir a un parque, a un jardín, una fuente, el campo, etcétera. Estar en contacto directo con la madre Tierra a través de los pies, te energetizará de maneras que no te imaginas y te servirá mucho, tanto físicamente como emocional e intelectualmente.

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