Liberación energética del pasado

Por Susana Gracida

Cuando cumplí 52 años, después de un año muy complicado, cerrando con una ruptura de pareja y varios movimientos en mi vida que hacían que estuviera muy feliz de concluir el ciclo anterior, me dispuse a “renacer”, y planeé un temazcal y una ceremonia maya. Yo solo estaba esperando la fecha, cuando, dos días antes de mi cumpleaños, uno de mis clientes más importantes me pidió que fuera a Morelos a impartir un curso, al cual no podía y, en realidad no quería, negarme.

Ese curso, originalmente tenía una duración de 15 días. Esto significaba que se cancelaba el temazcal, así que yo sentí que algo se traía entre manos el Universo querido, así que fluí y me dispuse a quedarme por dos semanas. Y nuevamente, como dice mi dicho favorito: “¿Quieres que Dios se ría? haz planes“.

Exactamente el día de mi cumpleaños, solo dos días después de que llegué, me avisaron que se recortaba el curso, así que un día después de cumplir años me regresé al D.F. Después de mi inicial frustración y desconcierto pensé: bueno tengo la ceremonia maya para ritualizar mis 52… Y de nuevo… ¿Quieres que Dios se ría?

Dos días después me avisaron Elsa y Alejandrina, queridas amigas que lo estaban organizando, que se tenía que posponer el evento, pues no tenían lo que se necesitaba. Intenté hacer varios temazcales sin suerte, y fue entonces cuando me di cuenta de que por algo no me dejaban hacer el ritual de renacimiento. Cuando se lo platiqué a otra querida amiga, Ana Lilia Solís, me dijo, «¿No será que tienes que cerrar ciclos?» y me compartió un pequeño ritual. Ahí se inició todo. El ritual original era escribir lo que quisieras cerrar, quemarlo y mandar las cenizas al viento o enterrarlas en la Madre tierra.

Yo, al querer iniciarlo, me puse a meditar y decidí hacerlo con mayor profundidad, utilizando varias técnicas de liberación, como el ho’oponopono  y después  quemar lo que había escrito, como parte metafórica de transformar lo vivido. Posteriormente escribí mi experiencia para integrarla y la quise anclar en este plano terreno, así que decidí postearla en Facebook para que se difundiera.

Me di cuenta de que varias personas estaban vibrando en ese mismo tema, replicando lo que yo fui plasmando y siguiendo cada una de las liberaciones día con día. Recibí muchos mensajes pidiéndome el trabajo completo y agradeciéndome porque lo que leían les reflejaba algo de ellas mismas.

Entonces decidí hacer este pequeño trabajo, que ha sido un compendio de lo que he aprendido, y en este fin de ciclo deseo compartir dos de estas liberaciones con la mejor intención de que aporte algo a sus cierres de ciclos de año.

Sexto día de Liberación

Libero mi necesidad de crear historias con finales perfectos, tipo cuento de hadas. Cuando un libro se acaba, se acaba, y lo que queda en mi imaginación es mi responsabilidad. Acepto y agradezco lo que sí hubo y cierro la historia, lanzo las cenizas al viento, respiro y me quedo en paz. Ho’oponopono, lo siento, perdóname, gracias, te amo.

Esperar que mis relaciones sean perfectas hace que viva en un autoengaño constante, y que ninguna persona pueda cubrir un papel diseñado para un cuento y no un ser humano. Es más fácil seguir soñando en ilusiones que crear una realidad, que conlleva el riesgo de decepcionarme. Asumo la responsabilidad de abrir o cerrar historias verdaderas.

Trabajo de Arqueología Personal

¿Cuál es mi ideal de relación?

¿Qué historias me cuento con respecto a cómo deben de ser mis relaciones?

¿Cuál es mi ganancia secundaria de que no se sea así?

¿Qué perdería si se realizara mi relación ideal?

Noveno día de Liberación

Hoy hago silencio, y en un ejercicio de confrontación hacia mí mismo, veo en dónde digo que suelto y no suelto, dónde sigo dejando puertas abiertas, dónde se escapa mi energía, y me hago las siguientes preguntas: a quién o qué no suelto, cómo lo retengo, con qué me engancho, qué emoción se manifiesta, qué me digo a mi mismo, cuál es mi mied, o mi anhelo cuando hago esto y sobre todo, para qué… Y yo me digo Ho’ oponopono, lo siento, perdóname, gracias, te amo.

Es importante detenerme y ver dónde estoy. A veces en mi deseo de ser perfecto ni siquiera me doy el permiso de ver cómo son mis enganches, en sentir mi cuerpo cuando nuevamente me presenta una situación en donde me cuesta trabajo darme cuenta que no he soltado del todo. Me observo en mis emociones y qué es lo que brota, y todo esto es solo en el silencio, y sobre todo en el amor y sin juicio.

Trabajo de Arqueología Personal

¿Qué sentiría si me doy cuenta de que no he soltado a determinada persona o situación?

¿Qué juicio tengo ahí para mí?

¿En qué parte de mi vida responsabilizo al otro de lo que me sucede?

¿En qué parte de mi vida sigo enojado/a, pensando que no puedo hacerlo de una manera distinta?

Décimo día de liberación

Hoy me encuentro con mi sombra y escucho lo que me tiene que decir. ¿Cuáles son las intenciones no vistas por mí de mis situaciones no resueltas, de mis ciclos no cerrados? ¿Cuáles son mis motivaciones reales? Escucho sin juicio. Me acecho, me veo, integro, asumo y acepto y decido. Libero en amor y paso a la luz. Puedo aceptar y ver mi sombra como parte de mí. Libero e íntegro las cenizas en la tierra y me digo… Ho oponopono, lo siento, perdóname, gracias, te amo. Estoy en paz.

Un día una abuela de la tradición me regaló una obsidiana y me dijo “acéchate”. Entiendo ahora que la obsidiana era exactamente para ver mi parte de sombra, esta parte que cuando la niego sale desmedida y oculta. La que me auto boicotea, y la que hace todas estas cosas que yo me niego a ver en mí y que veo, por supuesto en los demás en un intento de mi alma para sacarlo de mi sistema y poderlo sanar.

Tenemos que hacer cada determinado tiempo esta autobservación, como si fuéramos a cazar a esa sombra y ver atrás de ella todo lo que me cuesta trabajo ver de mí. Un ejercicio interesante es pedirle a las personas que me conocen bien que me digan que es lo que yo no puedo ver de mí misma. Estos defectos que sería bueno que viera. ¿Te atreves?

 

Trabajo de Arqueología Personal

¿Qué es lo que más me molesta de las personas? ¿Qué parte tengo yo de eso?

¿Es posible para mi poderme ver sin juicio?

Puedo preguntar a mi familia o amigos cercanos que ven ellos que yo no veo en mí.

Feliz cierre de ciclos, recordemos que para iniciar algo nuevo hay que cerrar lo viejo.

Susana Gracida

Acerca de Susana Gracida

Susana Gracida
Estudié comunicación y relaciones públicas, y la maestría en psicoterapia Gestalt. Doy clases de desarrollo humano e inteligencia emocional para diferentes instituciones como Seguridad Pública, Instituto Politécnico Nacional, PEMEX entre otras. Soy terapeuta holística, así que manejo diversas técnicas como: Cromoterapia, Flores de Bach, Aromaterapia, Cuencos Tibetanos, EMF, EFT, Thetahealing, Masaje Atlante, Cristales de Cuarzo... Todas estas las agrupo en una técnica que llamo "Terapia Bio-psicoenergética" y he creado una técnica para reconectar con la fuerza femenina. Asimismo, escribí un pequeño manual de trabajo personal llamado “Liberaciones”, del cual imparto un curso cada 3 meses. También estoy compartiendo al mundo un Oráculo Alquímico.