Las siete características de un buen amor

Por Claudia Sánchez Musi

 

 

Un buen amor, un amor de pareja sano, es un amor en donde el principal componente es el deseo de crecer en compañía, en donde no tienes que renunciar a tu identidad personal, en el que eres capaz de compartir la vida sin una dependencia enfermiza o un desapego que, más tarde, se convertirá en indiferencia, ese ingrediente que aniquila todo tipo de amor.

 

Todos deseamos compartir el amor, amor del bueno. Sin embargo, pocos estamos realmente comprometidos con los aspectos que nos ayudan a construir y luego a sostener un amor con tales características; quizá porque todo en esta vida implica un esfuerzo y, en esta era light, pocas ganas tenemos de esforzarnos.

 

Pensamos que el amor termina cuando concluye el enamoramiento, sin darnos cuenta de que es, en ese preciso momento, cuando se abre la posibilidad de un amor más grande, de un amor verdadero.

 

Las relaciones de pareja bonitas se construyen, con base en dos personas que van, poco a poco, co-creando una historia en común.

 

En un principio de la relación de pareja lo que nos une es esa chispa, esa fuerte atracción que tiene como finalidad unir a dos personas y que va cediendo paso a otro aspecto aún más profundo. Cuando las maripositas en el estómago comienzan a volar fuera del cuerpo, a transformarse, es para darle la bienvenida a la voluntad. El amor verdadero se construye con base en dos voluntades que eligen amarse; y, cuando esto sucede, entonces podemos ser partícipes de lo que es el amor consciente.

 

Así, somos conscientes de que, amar, es una elección que sucede cada día, es un desafío que va mucho más allá de la época del enamoramiento.

 

Hoy deseo compartir contigo las siete características a trabajar para lograr ese Buen Amor que tanto anhelamos:

 

  1. Presencia

 

Parecería lógico pensar que en las relaciones de pareja lo natural es que exista presencia; sin embargo, no siempre la hay. La presencia es algo que se cultiva primero de manera individual; es nuestra capacidad para habitar nuestra propia piel, aquí y ahora, en este momento único que la vida nos da.

 

Cuando estamos presentes en nosotros es mucho más fácil conectar con una pareja presente. Sin embargo, hay personas incapaces de estar presentes, ya sea física o emocionalmente; personas poco comprometidas consigo mismas y con la relación. Estas personas olvidan que el alimento de un amor bonito es la presencia, es, estar, físicamente, emocionalmente, a través de llamadas, visitas, detalles, miradas, de tocar y ser tocado; estar para nosotros y para el otro, estar en la relación.

 

  1. Confianza

Un Buen Amor deberá estar basado siempre en la Confianza. La confianza en sus tres vertientes principales: la confianza en uno mismo, en la vida y la confianza en el otro.

 

En donde no hay confianza no hay crecimiento, ni verdad, ni intimidad. En donde no hay confianza habita la duda, el desamor, el desasosiego, la falta de paz y de certezas.

 

  1. Aprender a gestionar la propia soledad nos ayuda a trabajar con nuestros sentimientos de apego = Libertad

 

Una relación de pareja sana es aquella en la cual ambos miembros logran sentirse libres. Y no me refiero un libertinaje en el cual poco importa el respeto al otro, me refiero a la libertad que viene de expresar nuestra independencia; libertad para andar, para construir el propio camino; libertad para seguir fomentando las relaciones familiares y de amistad de cada persona fuera de la relación; libertad de perseguir los propios sueños.

 

Son muchos los aspectos que, como seres humanos, hemos de trabajar en lo individual para compartir sanamente en pareja. Cuando perseguimos nuestra pasión, y alimentamos nuestra alma, cuerpo, en fin, nuestro proyecto individual de vida, entonces estaremos gestionando la soledad sabiamente.

 

Saber que los momentos de soledad son momentos para alimentar nuestra vida y nuestros propios intereses ayuda a trabajar con los sentimientos de apego excesivo que se dan en ciertas relaciones.

 

  1. Mirar desde el alma, más allá de la “máscara”

 

La comunicación abierta tiene mucho que ver con la voluntad y valor de ser quienes somos; voluntad de demostrarlo admitiendo nuestros sentimientos y pensamientos y deseos; abandonando el camuflaje como estrategia de supervivencia.

 

La comunicación abierta es un salto hacia la honestidad, la sinceridad y el valor, cualidades que fomentan el crecimiento del amor romántico. La falta de sinceridad y la cobardía lo apagan. Así, el amor verdadero es para valientes, para aquellos que se atreven aun con el miedo.

 

  1. Intimidad: Abro mis sentimientos y recibo tus sentimientos

 

La esencia de la revelación mutua es la comunicación. Una relación se va creando o destruyendo dependiendo el tipo de comunicación que tengan sus miembros.

 

Comunicar los sentimientos y ser empático en la recepción es la clave. Cuando el otro nos comunica lo que siente, debemos mostrar interés, escucha, empatía; no decirle cómo debería sentirse o calificar su sentimiento, sino recibirlo y abrazarlo desde el corazón, acompañarlo en lo que sea que esté atravesando: empatía, comprensión, respeto.

 

En la intimidad no podrás dejar fuera lo malo y recibir solo lo bueno. Amar no es un estado de euforia pasajera, ese es el camino equivocado. El amor verdadero abraza también la sombra.

 

Caemos en el error de creer que, para que el amor funcione, es necesario no tener problemas, no discutir, comprenderse al cien por ciento y siempre estar dispuestos al otro. Sin embargo, el amor verdadero es hacer frente a lo bueno y a lo malo sin ningún tipo de anestesia. Es decir, contemplar la realidad tal cual es y resolver los problemas a través del respeto, del compromiso y de la estabilidad.

 

También es importante expresar el enojo, pues, a veces, nos enojamos con nuestra pareja, o ella con nosotros; esto es normal, es parte de la vida y no significa que dejemos de querernos. Aquí el secreto, contrario a lo que pensamos, es que, cuando no nos permitimos enojarnos, el amor sí se va apagando. No se trata de negar o ignorar la ira, sonreír y fingir que todo está bien; el arte radica en ser sincero con nuestros sentimientos. Si deseamos mantener una relación sentimental le debemos a nuestra pareja el derecho de enojarse, de expresar su enojo en forma sana; le debemos el derecho de escucharla, sin interrumpirla, sin atacarla, simplemente escuchando. Si hemos cometido un error entonces reconocerlo.

 

La expresión del enojo no destruye nuestras relaciones, estas mueren como consecuencia de la ira que no expresamos. La represión de la ira mata al amor, al sexo y a la pasión en la relación.

 

  1. Equilibrar el amor a uno mismo y el cuidado al otro

 

Un amor de pareja sano se construye mediante la gestión eficaz de dos personas que se aman y se respetan a sí mismas, y no sobre la base de un amor totalmente apegado.

 

Hay ciertas cosas que no debemos tolerar, como son el abuso, el engaño, la manipulación emocional, el maltrato o la violación de nuestros valores. Todos ellos se fundamentan en la falta de respeto y la falta de amor, por lo que rechazarlo significa no sobrepasar nuestros límites emocionales.

 

  1. Complicidad

 

El amor se construirá con los cimientos del apoyo, del reconocimiento y del cariño verdadero. A través de estas premisas construiremos algo mejor que un amor: una complicidad.

 

CO-CREAMOS esta entidad sagrada que es nuestra relación. En la complicidad se comienza a alimentar esta tercera entidad que formamos juntos, la relación. Cuidamos de ella, nos importa, la nutrimos.

 

Con Amor,

Claudia

Acerca de Claudia Sánchez Musi

Claudia Sánchez Musi
Profunda enamorada del Alma Humana, se gradúa en Piscología Clínica, complementando su preparación académica con una serie de herramientas para la sanación. Se especializa en psicoterapia corporal Integrativa, Psicoterapia Biodinámica Boyesen y Psicología Transpersonal. Desde hace 15 años a la fecha se dedica a la psicoterapia individual y grupal así como a la creación de diversos talleres y seminarios. Impartiendo en la actualidad el seminario “El lenguaje del Alma”. Creadora del Programa terapéutico la medicina del Adiós para acompañar a personas en su proceso de separación. En el camino Transpersonal encuentra la magia y la medicina de la tierra que la lleva a estudiar profundamente los diferentes estados de consciencia y las plantas ancestrales de poder cuyo uso aplicado a la psicoterapia ha dado resultados de transformación profunda y sanación en la psique y el alma humana. Especialista en el sistema homeopático-floral “Plantas ancestrales de poder del México antiguo”. Una de sus pasiones es la escritura, autora del libro Pacto de Amor: como construir una pareja saludable. Actualmente radica en san José del Cabo BCS, entre el mar y el desierto rodeada de magia e inspiración colaborando como columnista en diversas revistas y medios. También es mamá de dos hermosos Soles, curandera de almas, y corazones rotos, temazcalera, y amante de la Vida y de la Naturaleza.