La vivencia del cuerpo de la mujer radiante

Por Alana Messineo

Como mujer, habitando un cuerpo femenino, hay temas arquetípicos que se resuelven y liberan mucho más rápido estando en compañía de otras mujeres.

Lo anterior está científicamente comprobado, y ha sido históricamente celebrado. Po ejemplo, en las tribus, las mujeres se han reunido en Círculo y con esto han resuelto, en sinergia, toda clase de temas individuales y colectivos.

Desafortunadamente, la mayoría de las mujeres fuimos criadas en un paradigma de dominio que nos llevó a fuertes luchas con nuestro propio hogar: el cuerpo-templo vibrante, sin el cual, nada de lo que percibimos y vivimos sería posible. Estar peleadas con el cuerpo, nos llevó a estar separadas de nosotras mismas. Además, también se nos enseñó a procurar ser “perfectas”, en primer lugar en la imagen corporal, pero luego, a medida que crecimos, a ser perfectas en nuestra capacidad de dar. Esto condujo a que olvidáramos darnos poder a nosotras mismas.

Es importante recordar que la adolescente despierta con fuerza a su vida sexual, y tiene todo el poder de la Doncella, generadora de movimiento y vida. Es tan importante que las adolescentes participen de los Círculos y puedan llevar su consciencia despierta a una juventud amenazada por olvidar el contacto directo, perdido en las ondas de los teléfonos celulares.

Por su parte, la mujer madura, ya girando en los ciclos menstruales, ha de tomar consciencia de que su premenstrual, no es solo de ella, es un movimiento purificador de su vientre, que asume como propios los movimientos emocionales que su entorno no ha podido procesar.

Por último, la mujer atravesando la menopausia, también tiene en sus manos enormes posibilidades, tanto para ella, como para el Planeta.

La creación en cuerpo femenino, tiene unas características particulares. Se trata de hacernos conscientes de que, por ser mujeres, somos magnéticas por naturaleza; y, también, de hacernos conscientes de que, para crear el paraíso que cada una sueña, y dejar de recrear el pasado, repitiendo el dolor y las heridas, hemos de subir en frecuencia.

Lo anterior implica, vibrar diferente, resonar en una determinada banda energética, que es la banda generada por el corazón físico, mucho más poderosa que la del cerebro.

Primero, intenta alcanzar la frecuencia del Amor, perfectamente medible y científicamente comprobable. Del Amor para arriba, si consigues mantener esa frecuencia generada por el corazón físico, todo comenzará a venir a ti en sus formas más armoniosas; se abrirán caminos inesperados en todos los aspectos prácticos de tu vida; mejorará tu salud, tu economía, tu creatividad, tus relaciones; todo se amansará y florecerá bajo ese magnetismo del Amor que tú Eres.

Acerca de Alana Messineo

Alana Messineo
Terapeuta. Astróloga de potenciación. Generadora de transformación en servicio a la Creación y a la Nueva Tierra. Iniciadora en múltiples tecnologías de la consciencia. Canal de energías de alta frecuencia. Creadora de un sistema de despertar de la Energía Femenina, llamado DanzaGracia: los Trece Movimientos de la Mujer Radiante. Creadora de la terapia de Desprogramación Neuronal. Formada personalmente, a lo largo de sus 32 años de residencia en Barcelona, por Eckhart Tolle, Sondra Rey, Masaru Emoto, Ramtha, Steve Rother, Marina Borrusso, Leonard Orr, y Phill Laut. Actualmente reside en Argentina, su país de origen, y viaja impartiendo talleres que facilitan el logro en las metas concretas de vida, en base a la fusión con la Fuente y la elevación de frecuencias individuales y colectivas.