La VIDA, es lo que eres tú (1ª. Parte)

Por José Martí C.

Tú elegiste perder la consciencia de quién eres para ser humano; para hacer posible esta vivencia en tiempo y espacio. Aceptaste la limitación y aceptaste olvidar el infinito que eres. Esa plenitud de ser quien eres.

Entonces, no es un error, ¿no? no es una falla, así se diseñó el juego, así lo aceptaste tú. Lo importante es que sepas qué elección tomas en cada momento de la vida y cuál tendencia eliges… o más bien, con cuál te identificas.

Si sientes que, como dices, que el perder esa conexión es algo que no quisieras perder, evidentemente estás diciendo “prefiero mantener esa condición, quiero tener esa consciencia durante más tiempo”. Lo único que te diría es obsérvalo como eso, como parte del juego, no como algo que te está fallando, que no debiera suceder… Pero tampoco te aferres a tener ese estado todo el tiempo porque sería como quien busca la iluminación a toda costa, y en ese acto, en ese hacer así, está negando su propia humanidad que es la que eligió.

Solo toma consciencia de lo que está pasando en ti y date cuenta que es posible esos momentos, como es posible estos momentos de humanidad y que los dos forman parte de una misma cosa: La experiencia en un cuerpo humano con esos eventos que te dejan ver, que te dejan sentir, momentáneamente, ese infinito que tú eres. Y en el momento adecuado, y que eso será lo que tu Ser mismo dicte, ese momento se extenderá y probablemente llegue a ser permanente; pero quizás no sea en este cuerpo, quizás sí, si es en este cuerpo sería un iluminado, lo que llamamos un “iluminado” que de esos no hay muchos.

Los iluminados vienen en ciertos momentos y a ciertos lugares, y mantienen esa consciencia para elevar la frecuencia vibratoria de ese lugar, la consciencia, pero si todos fuéramos eso el juego se acabaría, ¿no? y quizás volveríamos a “no yo quiero un poquito de lo otro”…Entonces, bendice tus momentos de humanidad, disfruta tus momentos de plenitud, y observa, nada más; fluye en cada un de ellos, agradeciendo la grandeza de cada uno de ellos.

Horacio: Oye José, ¿los iluminados ya vienen de nacimiento con esa misión o se les puede atravesar en el camino?

(Jajaja risas…)

Rosy: Nada más les quería comentar que hay una meditación de José Luis que se llama la Razón de Ser y ahí dice eso, dice: “Cuántas veces te preguntas… cómo es posible que pierdes esos estados, que todo te sale mal, que todo te conflictúa y te haces esas preguntas, y la respuesta es muy simple, en el mundo en el que habitas no hay esa resonancia, de ahí que tú la tienes que estar generando todo el tiempo o mantener… porque no encuentras esa resonancia de amor, ese oasis…

Entonces tú tienes que generar… y bueno, nomás yo quería comentar eso… sí es buen punto lo que tú dices que no todo el tiempo tienes que estar así como que… (   ) Cuando quieras lo vuelves a regresar ya que aparte, nunca pierdes eso porque siempre eres amor, luz, ¿no? Nada más que si a ti te gustan esos estados pues tratar de mantenerlo pero, poniendo atención a eso, a que afuera no hay resonancia y tú la tienes que generar…

Y más bien yo digo, más que tú la tienes que generar, más bien tú tienes la oportunidad de generar…

No la generas sino que la captas ¿no? La compartes. Dice Horacio.

Captada está porque eso eres. Tú eres Luz por naturaleza, eres Amor por naturaleza y en momentos tomas consciencia de esa Luz y de ese Amor que eres. Y es solo por momentos,  porque el Amor vino a experimentar, a través de los sentidos, esa grandeza y solo se experimenta en tiempo y espacio, y el tiempo y espacio generan el juego; crean las referencias para que sepas qué es poder generar eso; porque antes de tomar este cuerpo eras eso, lo generabas porque eso eras, no te dabas cuenta.

Ahora tomas un cuerpo, te olvidas por un momento de esto, de esa Luz… y entonces en esa oportunidad de generar esos espacios te vas descubriendo y te vas disfrutando en la grandeza que eres.

Pero, todo esto… la gran trampa es hablar demasiado de esto y quererlo entender, no, no se puede entender, no se puede tratar de buscar entender, comprender, como les decía la otra vez es como meter el océano en un vasito… no se puede. Es tener, tener el concepto quizás como la señal, muy pocas palabras las menos posibles quizás pero, que sirvan solo como señalamientos pero que te aboques no a seguir entendiendo, o a aprender, o a memorizar las palabras, o a comprenderlas sino a vivirlas, a experimentarlo en ti y, para eso son estos momentos para que practiquemos ese experimentar la grandeza de quien somos.

A veces solos es mucho más difícil; cuando lo hacemos juntos creamos un campo que facilita la experiencia. Por eso aquí no venimos a aprender nuevos conceptos, a discutir ideas, no… utilizamos ciertos conceptos, utilizamos ciertas ideas solo como señalamientos que nos ayuden a entrar en una experiencia que es la experiencia de quien eres ;y esa entrada solo hay una que es la fe, porque la razón no es suficiente para captar la grandeza de quien eres, tiene que ser la fe que no tiene límites.

Horacio: Pero ¿la fe qué es, es una confianza?

Es más que eso. La confianza es una consecuencia de la fe… La fe, si la puedo definir, es el saber sin ver. El saber sin sentir. El saber sin saber. Es el paso al vacío… La fe de que no mueres, que eres eterno, que eres… que eres lo que eres.

¿Tener fe es un acto de amor en el sentido de que te fusionas con todo?

Nuevamente yo creo que es una consecuencia. Cuando vives en la fe, todo te emociona; en la verdadera fe, porque cuando vives en la fe nada oculta el gozo de la Luz de quien eres, el gozo de SER. Cuando nos falta la fe, entra el miedo, es cuando le damos paso al miedo y al deseo y a la preocupación y al rencor y ahí se va todo… entonces, se va cubriendo esa conexión, yo diría que la fe es ese campo de conexión, de conectividad con quien tú eres y que se va viciando cuando damos paso al miedo; cuando damos paso a identificarnos con algo menos de lo que somos.

Y ¿qué es identificarnos con algo menos o, cómo no identificarnos con algo menos de lo que somos? O a ver, vamos un paso atrás, ¿por qué es que nos identificamos con algo que no somos?

En principio es un mecanismo de sobrevivencia natural de la mente que busca saberse y se sabe a través de la compresión, del control, de poder explicar las cosas, de poder saberse separado o de alguna forma único, diferente a todo lo demás, entonces ese mecanismo de la mente de sobrevivencia que la lleva a ‘separarse para saberse’ es lo que crea eso: la idea de que soy algo menos de lo que soy.

Horacio: ¿No podría ser también algo como tribal? en el sentido de que nos da miedo la existencia y experimentamos el miedo y entonces lo compensamos sintiéndonos parte del grupo y entonces eso me quita ese miedo y entonces ahí vienen los nacionalismos…: yo soy mexicano, yo soy ruso o yo soy blanco o yo soy negro o yo soy protestante, o yo soy lo que tú quieras, pero es una membresía a un grupo y llegas a decir que tú eres eso…

Uy, pero incluso antes está el “yo soy José” y después “yo soy hijo de mi papá y de mi mamá” y después “yo soy mexicano”… La primera identificación, la primera separación que yo hago de quien en verdad soy, es mi propia identidad como personalidad y, yo no soy José. Yo voy a la escuela, al kínder y eres un no sé qué y, yo, “no, no, yo soy José” y busco defender y así voy generando una estabilidad emocional que la requiere mi psique, ¿no? por eso digo que es natural; pero, al seguirnos con esa inercia, si bien al principio es importante, para que la personalidad, el vehículo, la mente-cuerpo funcionen en este medio, que generes esa propia auto-identidad, estabilidad, seguridad en ti mismo, etcétera, son mecanismos normales del vehículo, el problema es que te sigas toda la vida pensando que eres el vehículo. Es comprender que son mecanismos naturales en su momento pero, que ahora estás en un momento en el que puedes reconocer que no eres eso. Que quizás el vehículo se desarrolló sanamente gracias a esos mecanismos pero que ahora sabes que sí, ese es el vehículo, no eres tú.

Entonces, vuelvo a estos momentos, que es lo que quisiera que hagamos ahora y aprovechemos que sean para eso, para experimentar, para sentir la grandeza y la infinitud que eres, el infinito que eres, que solo se puede sentir no se puede hablar de ello y que, de esa forma, como una práctica, les decía el otro día, de gimnasio, que tenemos que hacer con los hábitos, fortalezcas al Observador para que ya no seas tú esa identificación inconsciente sino te fortaleces en la función de observador y, el Observador… la característica fundamental del Observador es que no juzga, no califica, solo observa… en absoluta compasión, en absoluta aceptación; sin esperar nada diferente de lo que es mi realidad hoy.

Enfócate únicamente a sentir la vida, el milagro de la vida. Vida que no son eventos, mucho menos pensamientos o sentimientos. Vida, el hecho de estar VIVO aquí, pues que si quitas todos tus pensamientos, eliminas todas tus emociones, borras todos tus recuerdos, desapareces todas tus expectativas y planes, todas tus creencias, ¿acaso desapareces? Por supuesto que no, aquí sigues y seguirás incluso cuando dejes este cuerpo, exactamente igual, como dejas ahora una creencia y estás aquí, dejarás el cuerpo y seguirás aquí, la diferencia es que ya no estarás solo aquí, saldrás de tiempo y espacio, y retomarás consciencia del Eterno, para entonces decidir si nuevamente quieres jugar, si nuevamente quieres sentir, o te quedes donde estás. La vida, es lo que eres.

(Pausa de silencio)

Sigue observando cómo quitas de ti todos los límites de identificación y te quedas solo con la sensación de ser la vida. Quitas tu nombre, tu familia, tus amigos, tus actividades, tus fronteras… y empiezas a sentir la vida de todo cuanto te rodea, personas, animales, objetos, ¡todo!, toda esa vida es la misma que tú. Eso eres tú: El aire, el viento, las montañas y los mares, es la vida, la vida que eres tú.

En una forma de manifestación diferente quizás, pero eres tú. Siente esa vida que eres, siente como todo eres y todo es tú.

Y puedes abrazar el planeta entero porque te abrazas tú; y de ahí extenderte al universo porque el universo eres tú. Esa es la vida que eres, esa tu inmensidad, no es imaginación es experiencia. Siéntete y sábete la vida toda, y quédate ahí un momento. Y deja que tu mente diga lo que diga, dude lo que dude, tú solo siente y observa a tu mente cual padre amoroso observa a su hijo que apenas crece y no sabe de sí mismo.

Si eres todo ¿a qué temes? Desde la consciencia de quien eres, experimentando la vida que eres, sé que no hay temor; quien teme es la mente. Pero, entiéndelo así entonces y observa a tu mente cómo teme, simplemente obsérvala. Entiéndela, es propio de la mente temer. Es propio de la mente dudar pues busca sobrevivir porque no se sabe la vida misma, tú, sí te sabes, desde ahí puedes observar tu mente y, sin exigirle que sea diferente, solo observando desde la paz, desde la plenitud de la vida que eres, por sí sola la mente responderá, y se adaptará a tu frecuencia, no la tienes que forzar, en su momento será. Tú solo obsérvale y no te muevas de donde estás de ser la vida, de ser el Amor, de ser el poder y la Luz que siempre has sido.

Este es el ejercicio, como ves, no se trata de un ejercicio mental y si así fue, hoy inténtalo nuevamente hasta que sea una experiencia el sentirte la vida eterna y desde ahí observar al vehículo que hoy te viste, y te permite sentir y gozar y sufrir y saberte, poco a poco, día a día, paso a paso, como tú mismo dijiste.

Practica así, unos minutos cada día, cuando inicie el día y luego con práctica, multiplica esos momentos aunque sean pequeños durante tu día, detente y siente…

La vida que eres.

La eternidad que eres.

Solo siente.

 

Lanzarte al vacío de sentir la vida y volar en ello.

Flotar en ti.

Fin de la primera parte de la meditación imaprtida por José Martí C.

Acerca de José Marti

José Marti
José es un fiel amante de la naturaleza y de estar en continuo contacto con ella. Ha dedicado su vida al servicio de las personas en su ambiente laboral. Caminó al lado del maestro espiritual y gran amigo, José Luis Villanueva y, desde entonces, se rebeló como un leal transmisor de la enseñanza del Maestro, compartiendo los mensajes de amor y expansión de consciencia hasta el día de hoy.