La Vida en la Muerte

Por Ana de la Macorra

La muerte… con todo y que desde que nacemos todas y todos estamos destinados a morir, todavía este es un acto que la mayoría de personas, al menos en occidente, rechaza. Lo hemos asociado al dolor, y aunque se ha logrado alargar la vida en términos de salud, no se ha logrado evitar vivir la muerte. Perder a una persona que se ama, con la que se ha compartido alguna parte de la vida o toda quizás, tu madre o padre, tu mejor amiga, tu pareja, un hijo, alguien cercano… es causa de profundo dolor y pena; sin embargo… es lo natural.

Morir es tan natural que habría que ponernos creativos y poner nuevas formas de vivir, tanto el duelo por la pérdida de un ser querido, como la posibilidad de acercarnos, poco a poco, a la libertad que da la aceptación de la propia muerte. Es una realidad que, si ahora estás leyendo las presentes líneas, un día vas a morir; yo, tú, todas las personas que estamos en el planeta, llegaremos a la feliz conclusión de nuestra estancia aquí.

La moción es que empecemos a ver el acto de morir como un hecho natural de todo ser vivo y que, como se vivía en el México antiguo, sea una ocasión de celebración. El ser que habitaba un cuerpo está ahora viviendo otra experiencia en su existir, otra forma de vida. Mientras, iremos expandiendo nuestra consciencia.

Aún así, podrás tener diversas emociones por tu pérdida: tristeza, confusión, enojo, shock, parálisis, etc. Date permiso de sentirlas todas y de expresarlas todas. Date el tiempo de decirle adiós a tu ser amado y de agradecer por todas las experiencias compartidas, sean estas como hayan sido, agradables o desagradables, no importa… experiencias al fin y, en ellas, aprendizajes guardados.

Es importante dejar ir, soltar y confiar en que la persona que está por morir o que ya murió, participa en su individual y único proceso de transformación.

La muerte es la feliz conclusión de una experiencia –la experiencia de ser humano. Es dejar la materia des-animada en un expirar y, como mariposa que deja el capullo, volar a realidades alternas en las que la vida continúa.

Una sonrisa se expande y se eleva hacia lo azul y es Sol.

Es todo.

Es un despertar a otros planos de existencia, desde el yo-somos al Yo-Soy.

Solo aquellos que no saben soltar y se aferran, le temen.

Ana de la Macorra

Fuente: www.eluniversal.com.mx

 

Acerca de Ana de la Macorra

Ana de la Macorra
Poeta, escritora y psicóloga clínica, Ana de la Macorra, ha dedicado su carrera al servicio del crecimiento humano y la expansión de la consciencia. Entre su extenso currículo, sobresalen sus más de 25 años de experiencia como psicoterapeuta; la autoría y publicación de los libros Hondos los Suspiros y DIOSOY: ser esencia y en presencia; así como su papel como directora, fundadora y editora del primer sitio integral en servicios de crecimiento humano www.serluna.com