La respiración: la medicina para el alma (1ª parte)

Por Alicia Velázquez Berumen

Aprender a utilizar la respiración consciente para recibir todos sus beneficios es verdaderamente un arte.

Caminar, dormir, comer, meditar… en todas estas actividades el factor en común es la respiración. Mas, ¿qué sucedería si, al practicar cualquier tarea de la vida diaria, profundizaras en tu respiración?

Te invito a experimentarlo en este preciso momento mientras lees el texto:

Empieza por respirar profundo y busca encontrar tu propio ritmo. Si acaso te sientes disperso y desconcentrado, realiza varias respiraciones profundas por la nariz, alternando por una fosa nasal y luego la otra, hasta que tu mente se aclare.

¿Sabías que la mente se alimenta de oxígeno además de la glucosa? Si no puedes leer porque te sientes cansado, empieza a estirar tu cuerpo bostezando. ¿Sabías que cuando no tienes oxigeno, bostezas para oxigenar tu cuerpo? Ahora que lo sabes, repítelo varias veces hasta que te sientas más despierto.

¿Quieres revitalizarte? Entonces acelera el ritmo de tu respiración, inhalando por la nariz y exhalando por la boca, acompañándola de un sonido. Hazlo varias veces hasta que termines con un sonido prolongado o ¿por qué no? cantando. ¿Sabías que el canto te llena de energía?

Si te sientes muy emocional y con ganas de llorar, respira profundo varias veces colocando las manos en tu pecho; finge un sollozo hasta que de pronto estés en verdad llorando. ¿Sabías que el llanto te libera de emociones guardadas? Así es, ¡basta ya de reprimir el llanto!

Si te sientes desarraigado, respira en el abdomen bajo, ponte de pie y dobla ligeramente tus rodillas e imagina cómo un ancla cae de la zona del perineo (entre las piernas) hacia la tierra, y con cada exhalación, desciende aun más y más, hasta que te sientas totalmente presente en tu cuerpo.

Si acaso te sientes enojado porque algo sucedió en relación a otra persona, solo respira profundo en tu pecho, y con cada exhalación saca el enojo y la ira para que puedas, por fin, inhalar profundamente en calma.

Si te sientes tenso o estresado, inhala profundo, apretando las partes del cuerpo en donde acumulaste la tensión, y al exhalar, relaja y suelta el cuerpo.

¡Inténtalo! Verás que de inmediato te sentirás mejor y más conectado contigo mismo.

Alicia Velázquez Berumen

(click aquí para la segunda parte)

Acerca de Alicia Velázquez Berumen

Alicia Velázquez Berumen
Coautora del libro DIOSOY: Ser en esencia y en presencia. Actualmente imparte sesiones de respiración, sanación y meditación virtuales en todo el mundo a través del proyecto "Meet 2 Breathe" que incluye "Respira México". Es la Representante Nacional en México de la International Breathwork Foundation, Facilitadora Certificada de Transformational Breath, Sanadora graduada en Barbara Brennan School of Healing y Consteladora Familiar. Inició el camino espiritual a partir de 1987 con las enseñanzas de José Luis Villanueva. Maestría en Psicopedagogía y Diplomado en Neuropsicología en la Universidad Anáhuac. Licenciatura en Terapia en Comunicación Humana.