La recapitulación: ciencia curativa prehispánica

por Gaby Gómez Junco

¿Alguna vez has pasado por una calle que te trae recuerdos tan dolorosos que prefieres evitar pasar? ¿Te has topado con personas que preferirías no mirar? ¿Hay situaciones que, sin saber por qué, te ponen sumamente ansioso? ¿Has estado en terapia, aislando algún evento que sabes que ha dejado huella y no sabes cómo limpiar todo el dolor que este ha traído consigo? ¿Has sentido que las emociones te dominan? ¿Las adicciones te gobiernan?

Hace miles de años, los toltecas eran conocidos en todo México como “mujeres y hombres de conocimiento”. Al día de hoy, los antropólogos han definido a los toltecas como una nación o una raza, pero, de hecho, también eran científicos y artistas que formaron una sociedad para estudiar y conservar el conocimiento espiritual y las prácticas de sus antepasados. Para esto, los toltecas formaron una comunidad de maestros o “nahuales” y estudiantes en Teotihuacan, conocida como el lugar en el que “el hombre se convierte en Dios”.

Durante miles de años, los nahuales se vieron forzados a esconder su sabiduría ancestral y a mantener su existencia en secreto, a pesar de que contaban con un considerable desarrollo social y humano, y de que fueron partícipes en un destacado esfuerzo cultural, cuyos logros artísticos, religiosos, científicos y sociales recibieron en náhuatl el nombre de Toltekayotl, o Toltequidad.

A través de los años, los toltecas, llegaron a desarrollar técnicas muy eficientes para el desarrollo de la consciencia que resultan de lo más oportunas para estos tiempos, debido a su alto potencial en el manejo de las emociones. Una de estas técnicas es la recapitulación, técnica considerada como el factor esencial para la redefinición y la redistribución de la energía.

 

Desde el momento de nuestra concepción, y a lo largo de toda nuestra vida, nos vemos involucrados en eventos que conllevan fuertes interacciones emocionales con los seres con los que convivimos y cuyo recuerdo, en muchas ocasiones, es doloroso. Estas vivencias no solo dejan huella en nuestra memoria, sino que son auténticas heridas emocionales por las que se drena constantemente nuestra energía, afectando nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu, determinando nuestro comportamiento en el presente, obligándonos, muchas veces a comportarnos de maneras que nos hacen daño o que afectan negativamente a los seres con los que nos relacionamos cotidianamente.

La restauración energética es un proceso natural que efectúa la totalidad del ser para recuperar la consciencia y la energía involucrada en los eventos vividos. Este portentoso proceso de sanación tiene lugar solo cuando la mente entra en un estado de silencio interno y el recuerdo mental deja lugar al recuerdo corporal, reviviendo así dichos eventos de una forma total, sanando en este proceso nuestras heridas emocionales y restaurando nuestro campo de energía de los daños sufridos.

Más allá del nivel de profundidad que se alcance en el proceso, la restauración energética nos permite recuperar energía, restaurar nuestro ser luminoso, desprendernos de cargas que hemos acumulado a lo largo de nuestra historia y, en consecuencia, mejorar substancialmente nuestra vida.

Según los antiguos, la recapitulación nos revela una faceta crucial de nuestro ser: el hecho de que, por un instante, justo antes de clavarnos en cualquier acto, somos capaces de determinar acertadamente el resultado, nuestras posibilidades, motivos y expectativas. Sin embargo, este conocimiento nunca coincide con lo que consideramos conveniente o satisfactorio, de modo que lo anulamos instantáneamente.

Ese momento del conocimiento directo fue llamado «el vidente» porque, durante ese momento, podemos ver de manera directa las cosas, con los ojos despejados. Sin embargo, a pesar de la claridad y precisión de las evaluaciones del vidente, nunca le prestamos atención ni le damos al vidente la oportunidad de hacerse escuchar. Por medio de esta continua supresión sofocamos su crecimiento e impedimos que desarrolle su pleno potencial. Al final, el vidente en nuestro interior se llena de amargura y odio, a tal grado que, los antiguos sabios que inventaron la recapitulación creían que, puesto que no dejamos nunca de reprimir al vidente, finalmente este nos destruye. Al mismo tiempo, también nos aseguraron que, por medio de la recapitulación, podemos lograr que el vidente crezca y se desarrolle, cumpliendo con propósito: otorgar la libertad de ver.

Al darle espacio, deliberadamente podemos convertir al vidente en una fuerza misteriosa y eficaz; en una fuerza que, con el tiempo, nos guiará hacia la libertad, en lugar de matarnos.

El procedimiento

Recapitular implica recordar a todas las personas que hemos conocido, todos los lugares que hemos visto y todos los sentimientos que hemos tenido en toda nuestra vida, empezando desde el presente y volviendo hasta los  recuerdos más remotos, para luego limpiarlos, uno por uno, con una respiración especial que barre todo.

La forma de respirar es la clave de la recapitulación, puesto que inhalar nos permite recuperar la energía que perdimos, en tanto que exhalar nos permite expeler la energía ajena e indeseable que se ha acumulado en nuestro interior debido a nuestra interacción con nuestros semejantes. A fin de recuperar nuestra fuerza y unidad, debemos liberar la energía que dejamos atrapada en el mundo y atraerla otra vez a nosotros. El resultado es que podemos volver a cada momento de nuestras vidas y actuar como si de hecho estuviéramos ahí.

La recapitulación consiste en dos cosas: la primera es la lista, en donde recordamos a todas las personas con las que hemos interactuado comenzando desde la última hasta la primera; la segunda es armar la escena, lo cual consiste en representarse mentalmente todos los detalles relacionados con los sucesos que van a recordarse.

En conclusión

La recapitulación prehispánica tenía una metodología específica, que iba de lo simple a lo complejo, para recordar los principales incidentes de nuestra vida para resolver los puntos críticos.

Algunos de los principales ejercicios son:

Tlasentlalilia: Juntar los errores en que hemos incurrido para disipar la vergüenza y la tristeza.

Teinamikilli: Recordar a todas las personas que se han conocido para desatar los lazos afectivos y los compromisos creados.

Kinamiki: Recordar lo que estaba muy olvidado o es difícil de entender, eventos tales como el nacimiento, los traumas, las experiencias con plantas de poder, los estados de éxtasis y los sueños.

Una medida elemental de higiene energética, recomendable para todos los estudiantes de Toltequidad, es que cada noche, antes de dormir, recuerden lo que hicieron durante el día, y cada mañana, al despertar, procuren recordar sus sueños.

Algunos sistemas con más de cinco milenios de antigüedad también han utilizado esta técnica; tal es el caso de la retro cognición desarrollada y practicada por los lamas del Tibet.

Bibliografía:

Sagrado trece, los calendarios del méxico antiguo. Frak Díaz.  Editorial Kinames, México 2005.

Donde cruzan los brujos, Taisha Avelar, Editorial Diana, México 1993.

Kinam,  el poder del quilibrio, antiguas tecnicas toltecas.  Frank Díaz. Editorial Alba, México 2004.

A separate reality: further conversations with don juan’. Carlos Castaneda, Fondo de Cultura Económica. México 1974.

Taller de recapitulación.  Centro De Desarrollo Humano Taiyari, México 2005.

Los cuatro acuerdos, Dr. Miguel Ruiz, Editorial Urano, Barcelona España 1997.

Gaby Gómez-Junco Tarno

Próximamente: Taller Arte tolteca de restauración energética en Ciudad de México el 17 de diciembre a las 10:00 hrs

Ven a la plática introductoria el  Martes 13  19:00 horas

Más información en siguiente artículo en www.diosoy.com

 

Acerca de Gabriela Gomez-Junco Tarno

Gabriela Gomez-Junco Tarno
Comunicadora e investigadora de profesión. Trabaja generando contenidos televisivos y como periodista por 15 años.  Certificada como permacultora y diseñadora en desarrollo sustentable, actualmente se encuentra capacitándose como maestra Waldorf, la pedagogía de Rudolf Steiner.  Practica las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky,  enseña meditación y prácticas toltecas. Diseñadora en desarrollo sostenible: Ha construido una red de comercialización entre 3 estados, Michoacán, estado de México y Ciudad de México.  Ofrece talleres de agricultura urbana y permacultura en CDMX. Colabora como capacitador en el programa RUTA MONARCA. Asimismo, LANA SUSTENTABLE, es otro proyecto de recuperación del textil en comunidades con alta marginación. Responsable de ecoaldeas para la red de consciencia-México Su correo: gabiota121@gmail.com