La ofensa

Por Bruno Díaz

Si alguien nos dijera que somos un muy mal marciano, o incluso un deplorable o pésimo representante de la estirpe de los marcianos, ¿nos ofenderíamos? Lo más probable es que no. Incluso es seguro que despierte en nosotros una de esas sonrisas retorcidas. Sin embargo, la historia cambiaría si nos califican de tontos, poco competitivos, idiotas, estúpidos o cualquier otra grosería.

Una vez un paciente mío recordaba que su chica en turno le había dicho una ofensa muy mexicana: le dijo que era un “pocos huevos” y claro, montó en cólera, entonces me cuenta de que las cosas se pusieron difíciles con ella.

Más allá de lo que nos digan los demás, para que algo nos haga daño y sea una ofensa, debe pegarnos. Es como un dardo que pega con algo con lo que nos identificamos. Lo que el otro nos dice da en el blanco de algo que secretamente tememos y de lo cual nos defendemos.

Se trata de una realidad que antecede la ofensa: hay algo en nosotros que se identifica con eso que nos dijeron, con eso que creemos en la más oscura de nuestras sombras acerca de nosotros mismos.

¿Qué significa ser hombre, ser mujer, ser valiente o cobarde, ser malo o bueno, inteligente o estúpido?

Si nos tasamos con los parámetros de otro (que regularmente quiere algo de nosotros, es decir de alguna manera nos quiere controlar, definir, etiquetar) entonces, ¿dónde está nuestro valor?

La identidad es con aquello que yo me identifico y me hace sentir que soy yo. ¿Qué son esos conceptos, mexicano, australiano, gringo, español o brasileño, indio, abogado, gay o geek? ¿Realmente hablan de mí?

¿El árbol deja de ser sí mismo porque nosotros lo tratamos de poner en familias, de usar sus medicinas, comer sus frutos o hacer mesas o guitarras?

Parece que el árbol es ajeno a todo lo que intentamos ponerle a nivel de conceptos

Entonces, en un nivel, está bueno decir al otro que no nos gusta lo que nos dijo y que nos está ofendiendo; pero, en otro nivel mucho más profundo y comprometido contigo, puedes utilizar ese sentimiento de ofensa para darte cuenta con qué identificaciones te atrapas a ti mismo y qué es lo que crees de ti desde los rincones oscuros de tu interioridad que siempre quieres esconder, pero que aún así (y más por esconderlos) tienen influencia sobre ti.

Bruno Díaz

Citas: bruno_d77@hotmail.com

Acerca de Bruno Díaz

Bruno Díaz
Soy Psicólogo de-formación (con y sin guion) y estoy entrenado en psicoterapia transpersonal, ericksoniana y junguiana arquetípica. También soy terapeuta floral. En cada formación (y en la vida), he aprendido y sigo aprendiendo, que hay “algo” muy genuino que empuja desde dentro para ser vivido y así tomar ciertas sendas que nos llevan a lugares de Plenitud. Y también, que ese “algo”, a veces se conduce o se inspira (en el mejor de los casos), pero que también se modifica, reprime o esconde, llevando a lugares de sufrimiento repetitivo. Mi trabajo es acompañarte a darle voz a lo que para ti es genuino y auténtico y que, a veces, aunque te suene extraño toma el disfraz de síntoma, sufrimiento o complicación. Cuando le damos voz, podemos escuchar ese algo, que ansiaba ser reconocido, nombrado y escuchado y que tiene muchas cosas que enseñarnos… Para consultas escríbeme a bruno_d77@hotmail.com

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