La Neurociencia y la Psicología de la Felicidad

Por Marcela Infante

 

El cerebro se transforma cada día, a cada instante. Justo, mientras lees estas palabras, tus neuronas crean conexiones a una velocidad impresionante. De hecho, se conectan de 5 mil a 15 mil neuronas promedio frente a un estímulo básico, durante un día común y corriente. Ahora piensa que tenemos 100 mil millones de neuronas y que la velocidad de conexión que tienen frente a un estímulo sencillo es impresionante.

Lo anterior significa que nuestro cerebro ha sido creado para aprender; y las neurociencias nos ayudan a comprender cómo sucede este proceso de aprendizaje.

Martin Seligman, padre de la Psicología Positiva, ha afirmado que el optimismo y la actitud positiva se pueden aprender. Esta afirmación está respaldada por los hallazgos neurocientíficos de los últimos años, que muestran que los circuitos neuronales implicados en el bienestar tienen plasticidad, habilidad de crecer y capacidad de cambio.

Ello significa que podemos enseñar a nuestro cerebro a pensar de manera más constructiva, a disfrutar de las emociones positivas y a elegir conductas de empatía, compasión y atención plena.

En diversas investigaciones se ha observado que una persona se califica a sí misma como feliz cuando es capaz de prolongar las emociones positivas de un momento dado y atender y saborear la experiencia presente. Al contrario, las personas deprimidas son incapaces de prolongar esta experiencia subjetiva de felicidad y, aun en el caso de que atiendan lo bello del momento presente, no pueden mantener viva esa experiencia interna. Esto implica que la felicidad no significa tener mayor número de estímulos felices durante el día, sino, más bien, la capacidad de atenderlos y prolongarlos en la consciencia. Es decir, no es más feliz aquel a quien más cosas buenas le suceden, sino aquel que es capaz de atender y guardar en su interior el recuerdo vívido de lo bello y lo bueno que le aconteció.

En conclusión, podemos afirmar que, gracias a las ciencias y el estudio de nuestro cerebro, su plasticidad y su habilidad de aprendizaje, hemos sido capaces de corroborar una de las premisas fundamentales de la Psicología Humanista que afirma que el ser humano es responsable de su propia felicidad y que, independientemente de las experiencias que viva y de los contextos en los que se desenvuelva, es capaz de dirigir su atención a lo bello y lo bueno que le rodea, y así entrenar a sus cerebro a ser feliz.

El bienestar es, al fin y al cabo, una elección personal.

 

Mtra. Marcela Infante Fernández

Acerca de Marcela Infante Fernández

Marcela Infante Fernández
Me especializo en Psicoterapia clínica humanista y transpersonal así como Programación Neurolingüística (PNL), Hipnosis, Psicología de la alimentación y Manejo del Stress. Estudié la Licenciatura en psicología clínica en la UIA y la Maestría en PNL en la UAG. Trabajé como instructora y coordinadora de proyectos en la UIA y el ITAM así como en varios Institutos de psicología y Desarrollo Humano. Soy entrenadora, nivel Master, de PNL e Hipnosis y Socia-fundadora de Reencuadre, S.C. un Instituto de PNL y Coaching. Actualmente Dirijo el Proyecto Renástere, dedicado a promover el aprendizaje, la transformación y la salud humana. Me dedico a la psicoterapia individual y de grupos y a la supervisión de casos. Para consultas y/o información de talleres me puedes escribir a marcelarenastere@gmail.com