La mente

Por José Luis Villanueva

Transcripción Concepción Perea (Conchita)

 

Acallar la mente cuando meditas no es negarla ni evadirla, sino ponerla en la justa dimensión para que sea expresión e instrumento de expresión de Vida; no fantasma, no cárcel, tampoco ilusión. Reconoce en ti esa parte ordenadora de la expresión, vital instrumento para tu movimiento en esta dimensión. Mucho tiempo con ella has vivido y, ¿qué es para ti hoy? ¿Enemigo amenazante, ilusión constante o continua limitación? ¿Usas de ella o te dejas utilizar? Analiza qué representa para ti hoy la mente, en qué forma la has utilizado.

 

Para saber usar un instrumento, primero hay que conocerlo. Quizás tú lo tomaste al llegar a este cuerpo y lo diste por un hecho; por confundirte con ello, creíste saber usarlo, te creíste ser dueño; pero si analizas tu vida, quizás veas que ha sido esta (la mente) tu verdadera dueña.

 

Bendito instrumento, atiende a él hoy, agradécele su fuerza, pero indícale cuál ha de ser su posición. Eres tú quien tiene vida y es por ti que en ti existe hoy. Es por ello que tú eres dueño, su amo y señor.

 

Y, ¿cómo poner a tu mente en su justa posición? No creyendo ser lo que piensas, sino sabiendo Quién eres Tú; no tratando de explicar o justificar tu experiencia, sino sabiendo que también eso eres tú: la expresión de la vida entera.

 

Ayudado por la mente para hacer posible tu expresión, ¿qué expresas hoy? ¿Cómo es tu vida? ¿Es producto de tu voluntad, de tu fuerza viva o simple consecuencia de tu mentalidad, de tu creencia? Analízala, tómala de la mano, siéntela y habla con ella. ¿Cómo te ha ayudado hasta hoy o cómo es que te ha detenido y te ha limitado? No la juzgues. Eres tú quien la maneja o le ha permitido que te maneje.

 

Si te gusta lo que vives, agradécele lo que, como instrumento, hizo posible. No fue ella quien lo creó, fue a través de esta que se hizo posible. Solo TÚ creas, ella, solo transmite.

 

Y si no te gusta lo que vives hoy, no la culpes, quizás mejor discúlpate por pretender de ella lo que no era su razón. Reconcíliate e indícale cuál será en adelante su posición: ser instrumento de creación, vehículo del Ser, conducto de Luz; no disponiendo, asumiendo lo que Eres Tú; jamás imponiendo, sino facilitando el paso y el camino que describas Tú. Así se comporta el instrumento que llamas mente. ¿Y su poder? El que le des tú; ¿su dirección? La que tú permitas. Eres Tú quien tiene vida… utilízala tú.

 

A ser pleno has sido llamado, a ser pleno en esta dimensión. Y si la mente te fue dada como instrumento para realizarlo, utilízala entonces, decide tú qué es PLENITUD. No dejes que sean sus creencias, su ilusión, ni tampoco que te detengan sus miedos o su continua frustración. Si esto en ella existe, es porque tú, en su uso inconsciente, lo permites. Vuelve a tu principio, cuando tomaste este cuerpo, entra a él y conoce cada parte empezando con la mente.

 

Por supuesto que este momento no es fácil, cargas con la inercia de una vida. Limpia cada parte. Limpia de tu mente cada creencia que te limita, toda ilusión que se esfuma, porque no corresponde a la realidad en que te expresas. Ponla en su justo medio, en un punto neutro, limpio y transparente, lista para servirte, para escuchar lo que le ordenes, y cuando esté totalmente limpia, ordénale, indícale cómo quieres tú que sea la vida. Tu mente es capacidad neutra, potencialidad; no es lo que piensas, tampoco tus creencias. Atiende a ello. Que sea solo la Fuerza, que no tenga tendencia, reconócela y siéntela, como instrumento, como ayuda tuya.

 

Ahora haz que ella te atienda. Está limpia, está plena, está dispuesta a servirte y bien que tiene fuerza sin diferencias. La mente es UNA, aunque en muchos cuerpos se encuentra. La Vida es UNA, la que TÚ eres y como tal su dueño.

 

Dile ahora quién eres Tú. Dile que Tú eres la Vida. Dile que Tú eres quien crea, quien ama, quien determina. Dile que en ti todo se encuentra, aunque a través de ella lo realizas, lo contactas y lo experimentas. No es ella que te alimenta, eres Tú quien la sostiene.

 

La Plenitud no existe ni se da en la mente. Como instrumento, esta solo la expresa cuando tu ser consciente la manifiesta. Es en Ti, en el Ser que Tú eres, que la Plenitud existe. Desde siempre fuiste ella y a este mundo viniste a manifestarla y a probar que es posible, para que el hombre lo intente. Mas, en este mundo, en este plano, habrás de ordenar el Poder y eso haces con la mente cuando sabes usarlo, motivarlo, orientarlo y traducirlo en acciones concretas, en comportamientos, el Poder y la Plenitud que en ti habitan.

 

En incontables momentos la plenitud has contactado, mas para ello de tu cuerpo te has separado; lo hiciste para tener referencia, para sentir que es posible. El trabajo ahora es unificarlo y traer a tu vida diaria la Plenitud que experimentaste cuando tu mente y tu cuerpo dormían. Despiértalos ahora, haz que tu mente viva, indícale tú el camino, la forma, la acción concreta. No hay otra forma de manifestar Plenitud en la Tierra más que a través de la mente, decidiendo la acción perfecta.

 

Y mira que no digo “la acción correcta”, ya que toda acción es perfecta. Entiende y acepta así tu accionar y el de la vida entera, si plenitud quieres vivir y no carencia.

 

¿Cuál es tu misión? Si es Plenitud, decide entonces tu vida y de acción en acción, por simple que esta sea, convierte tu vida en Plenitud, en VIDA, en AMOR, en TI, no en lo que tu mente crea.

Del poder de la mente se te ha hablado y yo te digo que la mente por sí sola no tiene poder alguno, el poder lo tiene Quien crea, Quien es la VIDA, no la mente que simplemente la expresa. Mira cuán poderoso has sido de crear lo que hoy es tu experiencia. Te guste o no, es PODER manifiesto.

 

¿Quieres que te guste? Simplemente usa el instrumento para cambiar el sentido en el que vertiste el Poder y llévalo de la carencia a la Plenitud, del miedo a la seguridad, de la soledad a la eterna compañía… a saberte el mismo que todo creó.

 

Parte de la mente son las leyes de esta Tierra, de este plano en que te expresas y que al venir a este dichas leyes aceptaste. No las niegues ahora, respétalas y sabe que, aun cuando tu Poder va más allá de estas, en el orden de estas te mueves hoy y en su dimensión te expresas para cumplir una misión.

No las entiendas como limitación, son parte del “cuerpo” que tu elegiste. Utilízalas aprendiendo a usar tu mente, muévete dentro de ellas y sé capaz de ser pleno en ellas. Capaz ya Eres… atrévete a hacerlo.

 

No evadas la mente ni las leyes de esta Tierra, utiliza de ellas para enseñarle al hombre, a la criatura de esta Tierra, que el Amor existe, que la Abundancia es verdadera y el Poder en ella se manifiesta.

A veces preferiríamos quedarnos en las experiencias excelsas del SER puro, en las que muchas veces contactamos, pero viniste al mundo y parte de este te hiciste, para integrar ambas realidades.

 

¿Pides Paz? Es en verdad un trabajo constante con el instrumento y la consciencia de quien Eres haciéndose uno, paso a paso, instante a instante.

 

Limpiar y pulir el instrumento es imprescindible, para que asuma el trabajo, para que manifieste en toda su extensión quien Tú en verdad eres y que no sea cárcel, fantasma o ilusión vana, que sea la realidad en este mundo, manifestada en tu vida cotidiana, simple pero plena.

 

Eso espero, solo a eso he venido, a ser lo mismo que el ser humano pero, en ello, ser pleno. Y será la plenitud que manifiestes la que por sí sola cree una forma de vida diferente.

 

Si pensabas que tenías que inventar una nueva forma de vida, sabe hoy que esta será la simple consecuencia de vivir plenitud en lo que hoy es tu vida. Lo nuevo nacerá por sí solo, cuando en verdad hoy seas pleno. No esperes una nueva vida, sé pleno hoy y crea así una nueva vida. Enséñale a tu mente y a tu cuerpo a trabajar en ese sentido, a ayudarte a manifestar plenitud, ya no más carencia.

 

Pero insisto, hay que ser muy constante. El instrumento que se toca un día y se guarda sin limpiarse, al día siguiente desafina; y si día a día haces lo mismo, a tocar desafinado te acostumbras, al grado que con el tiempo no recuerdas ya la música.

 

Creer en ti, no es poner en tu mente una creencia. Cualquiera que esta sea, muy poco de Ti abarcaría. Creer en ti es enseñarle a tu mente a asumir lo que en ti vive, lo que intuyes, lo que sientes y en el fondo sabes que puedes. Creer en ti es expandir la mente, abrirla, no imponerle creencias. Creer en ti es hacer de la mente un instrumento dócil, que solo obedece al que sabe, al que dirige y al que crea.

 

Agradécele, día a día, su servicio y disponla para el nuevo día. Así como tu mente es el instrumento, tu circunstancia es el escenario, mismo que tú elegiste para demostrarle a quien hoy lo mismo vive, que es posible SER PLENO.

 

José Luis Villanueva

 

Acerca de José Luis Villanueva

José Luis Villanueva
Nació en México el 16 de enero de 1960; gurú de profesión (como él decía alegremente después de su despertar espiritual en marzo de 1985). Los últimos siete años de su vida como humano los dedicó, por completo, a transmitir su enseñanza de Amor y expansión de consciencia a quienes la quisieran recibir así como a elevar la vibración del planeta. Durante todos esos años impartió gratuitamente varios cursos: “Ámate a ti mismo” y “Pensamiento Creativo” y “Ser Consciente Creativo”, además de dar diario meditaciones, pláticas, conferencias a enormes grupos de personas tanto en México como en Estados Unidos. Realizó varios viajes por casi todo el mundo compartiendo su vibración de Amor a todos los lugares que visitó. José Luis dejó su cuerpo el 27 de junio 1992 para estallar en miles y miles de partículas de LUZ que hoy brillan a través de cientos de seres humanos y no humanos. Si cierras los ojos, respiras a manera de suspiro y abres tu corazón, podrás conectar con su energía y sentirás vibrar el Amor más puro y alto... eres tú mismo.