La herida arquetípica

por Alicia infante

Hablando una vez más de la importancia de contactar con nuestra energía femenina, me gustaría escribir acerca de la herida arquetípica.

Esta herida está formada por todo el dolor acumulado en el inconsciente colectivo de las mujeres, de todas; sin importar la raza, nivel socioeconómico, ni edad, pues prácticamente ninguna de las mujeres de esta época está libre de ella.

Esta herida tiene que ver con los miles de años de represión y utilización de lo femenino; tiene que ver con abuso, represión y, en muchos casos, exclusión; y es también la energía inconsciente del rencor contra lo masculino que se manifiesta especialmente en las relaciones de pareja.

Las mujeres debemos comprender cual es nuestra verdadera esencia y, al mismo tiempo, volver hacia nuestro arquetipo, donde está situada nuestra auténtica liberación, para así sanar todo aquello que nos impida evolucionar para poder llevar a cabo nuestro papel principal en la tierra.

Haciendo esto desde nuestra dignidad, amor y respeto por nosotras mismas, ayudaremos también al hombre a curarse, a deshacer de todo el rencor y toda la energía atrapada a través de historias de cientos y cientos de años.

Mientras esa herida no sane, las mujeres nunca estaremos liberadas, y mientras no perdonemos, seguiremos atadas a aquello contra lo que reaccionamos, y a aquello que tiene que ver con nuestra propia vida, pues en nosotras también vive la energía masculina; de hecho, la venganza es energía masculina en su lado más sombreado.

Es ahí precisamente en donde debemos actuar y reflexionar: ¿Qué está pasando en nuestra vida? ¿Cómo son nuestras relaciones de pareja? ¿Cómo son nuestras relaciones con nuestros padres (hombres), con nuestros jefes, con la autoridad? ¿Cómo nos vinculamos con nuestro lado masculino interior, el que cada una de nosotras tiene dentro de sí? ¿Cómo es nuestra relación con el arquetipo de lo masculino en general?

¿Cómo han sido nuestras experiencias en ese sentido? ¿En que estado está esta herida arquetípica que nos duele a todas?

En mi consultorio, hago muy seguido estas preguntas a mis pacientes mujeres, y me he dado cuenta de que muchas de ellas tienen problemas para vincularse de una forma sana en una relación de pareja con un hombre porque no han sanado esta herida. Algunas tienen problemas con todo lo que represente la autoridad, por ejemplo: con las reglas, los convencionalismos, etc.; y eso las lleva inconscientemente a elegir hombres con quienes tienen que trabajar este tema. En realidad, el problema en muchos casos no es la relación de pareja en sí, sino esta venganza inconsciente contra todo lo que represente esta energía masculina que, en muchos casos, no es personal, sino que viene del inconsciente colectivo de las mujeres.

Darnos cuenta de lo anterior y trabajar en ello, es un trabajo que implica una elevación de consciencia y, mientras más mujeres hagamos este trabajo, más fácil será para el resto. Las que tenemos hijas, les abriremos camino, y las que tienen hijos, los ayudaran a sanarse a ellos también, ya que no es posible que una parte se haga consciente y no tenga efecto sobre la otra.

¿Cómo hacer este trabajo?

Se necesita comprender, más que perdonar, al arquetipo; aprender a verlo con otros ojos, comprender la historia de la humanidad y saber que esto no es un tema personal. Debemos tomar nuestra responsabilidad como mujeres no queriendo igualarnos con los hombres, sino tomando nuestra verdadera esencia, liberando así nuestro corazón y abriéndolo al amor, a la comprensión, a la introspección, a la reflexión y a la transformación.

Sanar la herida de alguna es liberar a los demás y liberarnos a nosotras mismas, recuperando nuestro poder interno desde nuestro lado más luminoso, sin tener que recurrir a acciones inconscientes que solo abren más esta herida, separando y no integrando.

Acerca de Alicia Infante

Alicia Infante
Diseñadora de modas de origen, la inquietud por conocerme mejor, me llevó a estudiar psicología a una edad madura. Terminé la maestría en terapia de pareja y a lo largo de todos estos años de estudio he descubierto que somos seres con infinitas posibilidades. Son estas posibilidades que se han abierto en mi vida las que comparto día a día con mis pacientes en una mágica retroalimentación que sana nuestras almas. Al ser de corriente Junguiana, parte de esta magia ha sido aprender a reconocer todos los arquetipos que viven dentro de mí en su lado tanto luminoso como oscuro para ir, poco a poco, integrándolos en un proceso de mucha riqueza personal no exento del dolor que implica a veces el crecimiento espiritual.