Hoy me permito volar para surcar los cielos y reconectar con mi esencia divina

La vida cotidiana me arrastra como un torbellino, necesito un momento de quietud, “paren al mundo que me quiero bajar,  mas como el mundo sigue girando y fluyendo es entonces cuando decido darme una pausa para regresar a mí, a mi centro, a mi esencia, anhelando escucharme. Las voces exteriores y ajenas son tan fuertes que en momentos acallan la voz de mi interior y al dejar de escucharme me siento perdida en el mundo externo”.

Respiro profundo para aquietarme y me dejo caer, segundo a segundo, hacia mi interior. Mi sentir es como el de un buzo quien prepara sus tanques de oxígeno antes te atreverse a echarse un clavado al fondo del océano para deleitarse de las profundidades; de esta misma manera lo hago yo. Mi ritual favorito consiste en prender una vela, incienso y poner música suave. Empiezo estirando mi cuerpo con suavidad, realizando mi asana favorita de yoga, que es la postura del perro mirando hacia abajo, y de esta forma  suelto  todo lo que cargué durante el día y  empiezo a regresar a mí, a mi cuerpo. Me siento cómodamente sobre mi cojín de meditación, con la espalda derecha para que fluya la energía y empiezo a respirar, con inspiraciones continuas, sin pausas, conectando la inhalación con la exhalación.  Y así comienza un gran viaje guiado por mi voz interior:

Dirige tu atención al centro de tu coronilla visualizando cómo tomas y sueltas por tus fosas nasales un aire de color violeta, impregnando tu cabeza de oxígeno hasta inundar también todo tu cuerpo, este es el color de la transmutación y de la conexión con el espíritu.

Continuamos con el centro de energía ubicado en el entrecejo, con tus dedos cubre alternadamente una y otra fosa nasal para destaparlas por completo y dejar que fluya el aire a través de ellas.  Esta vez visualiza que el aire que estas respirando es de color azul índigo y sigue  introduciéndolo en tu mente para aclararla y  limpiarla de todos los pensamientos, e inundarla con la calma del color azul. Continúa inhalando después de la exhalación y haz una breve pausa en la respiración para disfrutar de la paz mental.

Sigue descendiendo hasta llegar el centro de energía ubicado en la garganta. Relaja la mandíbula y abre un poco la boca para respirar a través de ella, siente cómo entra y sale el aire por ella, infla los pulmones y  purifica el tracto respiratorio, imagina que este aire lo pintas de color azul turquesa.  Al respirar escucha el sonido del paso del viento, como si fuese el mar reventando las olas en la exhalación, y liberando la expresión.

Continuemos con el centro energético ubicado en el pecho. Inhala profundo por la nariz y, durante la exhalación, deja salir un sonido explosivo  por la boca para liberar tu corazón de  ataduras, emociones negativas, tristeza, resentimiento, ira, odio; con cada exhalación, suelta el desamor para dejar un espacio vacío.  Imagina situaciones que te hagan abrir tu corazón y empieza a respirar  amor.  Imprégnate de esta energía hermosa, sutil, suave, tierna. Ahora, abre tus brazos hacia el mundo y atrévete a expresar tu amor, dejando que el amor sea como una danza en el fluir de tu respiración.

Ahora, descendiende la cascada energética hacia el plexo solar donde está ubicado el poder personal y  la energía solar; con cada inhalación y exhalación siente el abdomen contrayéndose y expandiéndose.  El abdomen es el lugar donde habitan los miedos; canaliza tu exhalación hasta desvanecerlos con el viento ligero, sin forzar, imagina que el aire cálido derrite el hielo que se formó en esta área, dejando paso al sol que brillará en tu interior.  Siente cómo desciende la energía amorosa para, como una madre, abrazar los miedos de tu niño interior que se encontraba escondido. Sigue respirando, dejando con ello salir el llanto para que se siga derritiendo la coraza y sentir cómo después de la lluvia vuelve a salir el sol.  Siente cómo se van despejando las nubes con el viento, hasta que el sol del plexo solar vuelva a brillar en todo su esplendor. Escucha la voz del “Diosoy” que clama desde tu interior. Bienvenido a la grandeza de tu divinidad, Diosoy: ser en esencia y en presencia.  Retómate, descúbrete, revélate: recuerda que primero eres tú, y desde tu ser regresa a la vida mundana.

Vamos al centro energético ubicado en tu pelvis, cuyo color es naranja y está representado por el elemento agua, propio de las emociones. Respira en tu vientre bajo, coloca tus manos para sentir cómo se contrae y se expande,  las emociones se guardan ahí, y con frecuencia se estancan reprimidas, mas con el aire empiezan a moverse. El agua emocional se agita con el viento de tu aliento al liberar todo lo que aquí guardaste. Deja que fluya el agua, como un arroyo que se lleva las piedras y bloqueos que encuentren a su paso con cada inhalar y exhalar.

Finalmente, aterriza en el centro de energía raíz ubicado en el perineo, al cual le corresponde el color rojo, que te mantendrá con los pies sobre la tierra.  Coloca las plantas de tus pies sobre la tierra para alimentarte de ella y sentir como al inhalar sube el calor rojo, la energía de la tierra y de los volcanes.

De esta manera hemos creado un equilibrio entre la energía celestial y terrenal. Al exhalar, imagina cómo desciende la energía celestial hacia tu cuerpo a través de tu respiración; al inhalar, visualiza cómo el aire rojo sube por la espalda, hasta llegar a la coronilla, y cómo, al exhalar, desciende el aire color por el frente del cuerpo. Así, estamos creando un círculo, uniendo la energía del cielo con la tierra, la energía de la vitalidad que sube por la columna vertebral y la del viento color azul que baja por la parte frontal de tu cuerpo.  Sigue respirando así hasta que estés totalmente tranquilo y relajado.

Ahora todos tus centros de energía están abiertos y fluyendo, tu respiración ha sido el instrumento para realizarlo y regresar a tu ser, a tu paz interior.  Bienvenido de nuevo a la vida mundana desde de tu “Diosoy”, a tu esencia y presencia en total equilibrio, en balance y extasiado del elixir de tu respiración.

Acerca de Alicia Velázquez Berumen

Alicia Velázquez Berumen
Coautora del libro DIOSOY: Ser en esencia y en presencia. Actualmente imparte sesiones de respiración, sanación y meditación virtuales en todo el mundo a través del proyecto "Meet 2 Breathe" que incluye "Respira México". Es la Representante Nacional en México de la International Breathwork Foundation, Facilitadora Certificada de Transformational Breath, Sanadora graduada en Barbara Brennan School of Healing y Consteladora Familiar. Inició el camino espiritual a partir de 1987 con las enseñanzas de José Luis Villanueva. Maestría en Psicopedagogía y Diplomado en Neuropsicología en la Universidad Anáhuac. Licenciatura en Terapia en Comunicación Humana.