Hay que pelar la alcachofa, o bien: para encontrar quien verdaderamente eres, necesitas deshacerte de quien no eres

Por Lourdes Plata

 

Quien se busca a sí mismo, busca la Verdad o busca a Dios que,

en realidad, es la misma cosa.

Prem Dayal

 

 

 

Nada de lo que he escrito aquí ha salido de mi cabeza. He tomado ideas de Ramana Maharshi, de Mooji y del irreverente, pero divertidísimo, Prem Dayal.

 

 

¿Qué pasa cuando al meditar te preguntas “quién soy”?

 

Voy a dar por hecho que tu búsqueda espiritual comenzó como una búsqueda de autoconocimiento; o ¿a poco no te buscabas a ti mismo en una carta astral, buscaste el lenguaje de tu cuerpo en Terapia Psicocorporal, analizaste tus sueños, te buscaste en psicoterapia, etc.? ¡Muy bien! Aprendiste mucho de tu carácter y de tu temperamento. Dicho de otra manera, conociste tu personalidad. Pero, si eres osado, si de verdad quieres saber quién eres, deberás saber que para llegar a tu Ser tendrás que aceptar que encontraste todo aquello que NO Eres en Verdad.

 

De la única cosa de la cual puedes estar cierto, es que tú eres todo menos lo que piensas ser. Prem Dayal

 

Lo mismo aplica para quien ha estado buscando a Dios, imaginándolo fuera de sí. Buscar a Dios es buscarte a ti mismo, y buscarte a ti mismo es buscarle a Él.

 

Como dice el Corán: “Aquel que se conoce a sí mismo conoce a Dios”. No podemos encontrar afuera lo que se ha perdido adentro; lo que vive dentro de nosotros, lo que es parte nuestra.

 

Mencionemos, entonces, algunas pistas falsas en la búsqueda espiritual, en la búsqueda del ser.

 

  1. Creer que lo que buscamos está afuera y, sobre todo, creer que está lejos o que es casi inalcanzable.
  2. Suponer que lo encontraremos utilizando la razón.
  3. Llenar el vacío espiritual con conceptos, o construir una pseudo-imagen de nosotros mismos con definiciones y racionalizaciones. Es decir, suponer que estamos llegando a nuestra esencia cuando, en realidad, tenemos un millón de etiquetas nuevas que nos “definen”.
  4. Dar por hecho que solamente a través de ser mejores, o casi perfectos (aún sin tener ni la menor idea de cómo se consigue esto) nos encontraremos con nuestro Ser.
  5. Perdernos en las identificaciones. Más claramente: Sobre-identificarnos con lo que no somos; y no me refiero a los ejemplos burdos de quien se sobre-identifica con su color, raza, religión o equipo de fútbol, sino también a quien se pega la camiseta de Meditador, Yogui, Seguidor de X Maestro, y se mantiene atorado ahí al negarse a soltar esa nueva identidad.
  6. Identificarnos también, con la mismísima idea de “buscarnos a nosotros mismos” o “buscar a Dios”. En realidad, no necesitamos buscar, sino soltar toda idea preconcebida, abandonar toda lucha, abrir los ojos, despertar y ver lo que siempre ha estado ahí.

 

 

De Prem Dayal tomé la metáfora de la alcachofa. Ojo: No confundir con la de la cebolla que conocemos todos los terapeutas:

 

Cebolla: Todas nuestras emociones y memorias están guardadas dentro de nosotros como las capas de una cebolla. Conocerte a ti mismo implica ir pelando una a una cada de estas capas hasta que llegues al centro. ¿Y qué hay en el centro? Ahí está el problema, en el centro de una cebolla no hay nada. O mejor dicho, solamente hay más cebolla. O, no hay Nada, pero es una nada vacía. Y ¿para qué querría yo quitar las capas de la cebolla si al final no encontraría, literalmente, nada?

 

Por eso, me parece más exacta la metáfora de la alcachofa.

 

Alcachofa: Al ir quitando hoja por hoja llegaremos al misterioso Centro, el cual no conocemos y no podemos adivinar pues es totalmente diferente a las hojas. No está Vacío, pero es un enigma, es distinto a lo conocido. Cuando vemos una alcachofa por fuera, nos acostumbramos a la forma de las hojas, a su textura y a su sabor, y podemos creer que es todo lo que hay, sin sospechar que, tras habernos liberado de estas, el centro no será como las hojas, pero será delicioso y nuevo.

 

Para tener el valor de desprenderte de “tus hojas”, tendrás que desidentificarte de ellas. Claro que tienes que comenzar por VER con qué te has identificado. Las primeras hojas, las más gruesas y duras, son las del Autoengaño, que te llevan a creer que ni siquiera estás sobreidentificado.

 

Te pondré un ejemplo: Me dirás: “Yo no me identifico con mis bienes materiales, ni me preocupa la opinión de los demás y, mucho menos, me identifico con mi cuerpo.” ¿Me dirías lo mismo si tu celular se cayera al WC? ¿Si te salen canas o arrugas nuevas? ¿Si a alguien no le gusta lo que publicaste en Facebook? ¿Si te ves una lonja nueva en el espejo del probador de Liverpool?

¿No te pones nervioso cuando esperas los resultados de los análisis de laboratorio? ¿No te desespera que alguien pronuncie mal tu apellido o te diga siempre “Ramón” en vez de “Ramiro”?

¡Ja!

 

 

Que sigan cayendo las hojas de la alcachofa:

Las etiquetas y títulos: Conozco treintañeras que enloquecen cuando en un restaurant les dicen “señoras”, he estado con Ingenieros que se ponen furiosos cuando les dicen “Licenciados” y he convivido con piadosos cristianos que se ponen morados de rabia cuando alguien les pregunta que si creen en el Papa.

 

También hay que incluir aquí las hojitas del apego al pasado (como cuando tu ex-novio hace pública su nueva relación; o cuando te molesta estarte quedando pelón) y tu obstinación por controlar el futuro (o controlar a los demás) para garantizar el que nada ni nadie se meta con quien tú crees ser .

 

Claro que tienes derecho de disfrutar y deleitarte con las hojas de la alcachofa. Se vale que te pongas un vestido rojo pegado, aprovechando que estás flaquísima, y que te tomes mil selfies, que te presentes con todo el mundo como el Dr. No-sé-qué, y que cuelgues todos tus títulos a la entrada de tu oficina. Tienes derecho a platicarle a todos tus amigos, una y otra vez, que tus hijos estudian en Cambridge, y puedes estacionar tu Ferrari a la vista de todos por que te salió en un dineral; siempre y cuando recuerdes sin cesar que NADA DE ESTO ES REAL, nada de esto es Tuyo por que nada de esto es tu Yo.

¡Ah! Aquí se pone todo interesante: Y entonces, si no soy el Dr. No-sé-qué, la mujer guapa y flaca o el dueño del Ferrari… ¿quién soy yo? Y si la vida no es para acumular títulos, objetos y placeres, ¿para qué es? Y si para encontrar el sentido de la vida necesito saber quién ha creado la vida, ¿cómo lo descubro?

 

Las hojas de la alcachofa son todo lo que no eres tú. El centro es dulce, pero no lo sabe quien no tira las hojas. El centro es el misterio, lo desconocido, aquello sobre lo que no se puede racionalizar ni especular.

 

El intelecto sirve para moverse en el territorio de LO CONOCIDO,

la intuición, al contrario, es el instrumento

para penetrar el mundo de lo desconocido.

Prem Dayal

Al Desidentificarte, al tirar las hojas de la alcachofa, te vuelves consciente de quien No Eres, y eso te empieza a hacer consciente de quien Sí Eres, te da las pequeñas probadas del Centro, los primeros Rayos de la Luz de Dios.

 

 

Neti, neti. (No soy esto, no soy aquello) es la práctica esencial de Advaita Vedanta, dentro de un camino que se llama Auto-indagación.   No soy mi cuerpo, no soy mis pensamientos, no soy mis emociones. O bien, soy más que este cuerpo, pensamientos y emociones. Soy el Vasto Ser, la Mente Ilimitada. Lo demás es pequeño y finito, sólo son apariencias, y además, estas apariencias son temporales. Ir más allá de ellas te lleva a la No Separación, a no ser la Ola, sino el Océano entero; a no ser el fluctuante Viento, sino todo el Cielo.

 

También el Yoga te lleva de la mano a encontrarte con tu Ser a través del cultivo del Observador: Eres más que tu cuerpo, pues estás observando tu cuerpo. Eres más que tu respiración, pues estás observándote respirar; pero más aún, estás observando las fluctuaciones mentales que influyen en tu postura y estás observándote observar.

 

El Observarte observar es el inicio del camino que te saca de la sobre-identificación con quien no eres, y te acerca a tu Ser. El Ojo puede mirarlo todo, pero no puede mirarse a sí mismo.

Atman, el Ser, puede ser identificado a través de la negación de Anatma, el No Ser. El Ser no tiene cualidades ni atributos, ni puede ser definido. El Ser no es un objeto. Al negar todo aquello que no es el Ser, te quedas solo con el Ser.

 

 

Entonces, ¿quién quiere de verdad pelar su alcachofa? ¿Disfrutar de morder las hojitas pero luego lanzarlas al viento? Yo no sé quién, pero Prem Dayal cree saberlo:

 

La espiritualidad es un recorrido individual para bestias solitarias; un recorrido que requiere mucha entrega, responsabilidad, valor y espíritu de aventura; un recorrido que dura hasta que todas las contaminaciones de las ideas heredadas hayan desaparecido, dejándote otra vez limpio, libre e inocente.

 

 

 

Referencias:

 

Sri Ramana Maharshi, Who am I

Godman, David, Be as you Are, the Teachings of Sri Ramana Maharshi

Mooji, White Fire

Prem Dayal, Me Vale Madres

 

 

 

Lourdes Plata

Acerca de Lourdes Plata

Lourdes Plata
Psic.Clínica (Univ. Anáhuac, México, D.F.) Psicoterapia individual y de parejas (Asoc. Mex. de Terapia de parejas A.C., dirigida por el Dr. Mariano Barragán, México, D.F.) Sanación espiritual (Univ. of Spiritual Healing and Sufism, dirigida por el Dr. Ibrahim Jaffe, Pope Valley, California) Guided Afterlife Connections: Formación tomada con la psicoterapeuta Rochelle Wright, Gig Harbor, Washington.