¿Fluir o comprometerse?

Por Alex Slucki

 

El título de este artículo ha sido todo un reto. En lo personal, soy partidario número uno de fluir con la realidad que se nos presenta; evitar

oponerse frente a circunstancias que, a todas luces, nos señalan, en muchas ocasiones, que “luchar contra molinos de viento” no produce, necesariamente, los mejores resultados. Sin embargo, también es cierto que en México corremos el riesgo permanente de confundir la cualidad universal del fluir con la incapacidad de cumplir nuestros compromisos.

 

Como mexicano me enorgullezco de la profunda sabiduría que existe en

nuestro territorio, pues aquí el poder de los ancestros se respira en las calles, se percibe en la cultura, se descubre en la mirada de la gente. El corazón de los latinos permanece abierto a la posibilidad, al color, a la belleza, tanto de la naturaleza como de las relaciones humanas. Reconozco la necesidad de gentileza entre nosotros, cimentada en un protocolo y una amabilidad e incluso dulzura que, en ocasiones, lamento decirlo, no he hallado en otros países, particularmente durante mi estancia de cinco años en Europa. Aquí el uso del “por favor” y “el gracias”, las palabras en diminutivo, los abrazos, las disculpas, el no dar más molestias de las estrictamente necesarias forman parte de un lenguaje aprendido a lo largo de siglos que hoy en día sorprende a los extranjeros, quienes se enamoran de nuestra hospitalidad y la serenidad

y alegría con la que sabemos aceptar tanto las celebraciones como las durezas de la vida. A esto podría llamársele fluir.

 

A pesar de ello, existe también la contraparte: un estado continuo de

caos en el cual el capricho libera sus instintos y hace parecer que carecemos de compromiso, disciplina y voluntad de dar seguimiento a las promesas que se han hecho: citas olvidadas, cancelaciones repentinas, plantones sin ofrecer la más mínima disculpa, la búsqueda del “mañana” como ese lugar esperanzado, donde por fin podrá darse el encuentro o se completará la labor interrumpida. Y ahí es donde culturas como la Europea tienen mucho que enseñarnos. Para un catalán, por ejemplo, una cita es cosa seria y puede fijarse la fecha, incluso año y medio previo al encuentro, sin necesidad de confirmación, a menos que se trate de una verdadera emergencia. La puntualidad es cosa natural, mientras que la ausencia de ella supone falta de seriedad o interés.

 

Muchos latinoamericanos, lamentablemente, no sobrevivirían a estos

protocolos ni siquiera una semana de continuar con los hábitos de

informalidad que acechan nuestras tierras y se toman como normales. Yo me pregunto: ¿hasta qué punto somos capaces de cambiar estos hábitos cuando el ambiente circundante lo exige y cómo sería distinta nuestra

sociedad si pudiésemos tanto fluir frente a la adversidad como proseguir con determinación hacia el cumplimiento de cada meta y cualquier promesa?

 

Quizá dejaríamos de ser un tanto infantiles frente a esas otras culturas

que han sabido prosperar gracias a la seriedad de sus convenios y la disciplina en sus compromisos. Quizá llegaríamos más lejos como cultura, retomando la fuerza de nuestros ancestros y toda su sabiduría, a la vez que enseñaríamos a los demás a ser tan flexibles ante la existencia, como lo hemos logrado ser nosotros. Con una sonrisa perenne, que a muchos todavía sorprende; y más unidos que nunca, sabiendo que podemos ser confiables más allá de toda duda.

 

Cierro esta reflexión con un dicho que aprendí en Cataluña:

“Paraula de Catalá: tan ès avui, com demá”, que se traduce como: “La palabra del catalán vale lo mismo que un documento firmado.

 

Alex Slucki

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Acerca de Alex Slucki

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Mi pasión es trabajar con los Arcángeles y Maestros Ascendidos de quienes he aprendido la mayor parte de lo que sé. A lo largo de 20 años sus enseñanzas se han convertido en todo un sistema para el desarrollo Integral del ser humano, abarcando todos los temas universales que comprenden una vida en la Tierra y también en conexión con el Cosmos. Busco a través de mis técnicas elevar la consciencia del Ser, incrementar la vibración de amor, luz, prosperidad y bienestar de nuestra propia frecuencia y del planeta y lograr la Interconectividad de todos los seres con las otras dimensiones. Los Mensajes de los Arcángeles y los Maestros Ascendidos son la base para lograr un continuo crecimiento y, ya sea de forma paulatina o espontánea, experimentar nuestro máximo potencial y también nuestra iluminación. Al lado de Jorge Medina Velten, hemos fundado el proyecto Cielo-Tierra mediante el cual ofrecemos salud integral de cuerpo, mente, emociones y alma. Jorge me complementa dando masajes para que la energía que se mueve en las sesiones quede bien integrada y aterrizada. Hemos realizado este trabajo juntos por cerca de 13 años y en varios países como: México, EU, Canadá, España, Guatemala y Holanda.