Familia

Por José López Guido

Es la base de la estabilidad física, mental y emocional de los individuos; por lo tanto, la familia es la base de la sociedad. La familia se conforma inicialmente por una pareja, y cada uno de estos sujetos traen consigo su propia problemática. El vínculo de unión son los problemas de uno, que se enganchan con los problemas del otro. El agarrarse uno con el otro es la forma de complementarnos en nuestras carencias afectivas; por ello es que buscamos pareja, con la que pretendemos cubrir nuestra desnudez afectiva, debido a que estamos ávidos de amor. Cualquiera que se entrometa entre nuestra pareja y nosotros, se convierte en nuestro antagónico, y un antagónico puede ser nuestro propio hijo o hija, o un pseudoamigo o amiga, o hasta la suegra. Cualquiera que amenace con quitarnos el cariño o el control del cónyuge o de la cónyuge se convierte en nuestro enemigo.

Dentro de la misma familia se suscitan terribles tensiones provocadas por la estrechez de los espacios, y hasta peleamos por recibir el mayor cariño posible de la mamá y del papá. Nuestro instinto natural de sobrevivencia nos impulsa a tratar de desarrollar la simpatía necesaria para traer su atención, que es la energía que requerimos para sobrevivir; algunos deciden enfermar para así recibir atención especial, otros deciden bajar calificaciones, y hay quienes se convierten en niños terribles con tal de que se den cuenta de que existen.

La familia es el núcleo donde se desatan las pasiones más fuertes. En las familias fueron colocados los miembros antagónicos de otros tiempos para aprender a amarse y a tolerarse. Lo que odias tendrás que amar. Se afirma también que los hijos vienen por tres causas: odios, afinidad y justicia. Por odio vienen los antagónicos, nuestros contrarios. Por amor llegan los espíritus con los que en otros tiempos ya logramos, mediante el choque continuo, la afinidad. Por justicia llegan a los que les serviremos como un soporte para alcanzar su objetivo en la vida. En cada familia podemos advertir de qué manera viene cada cual. Por el fruto se conoce el árbol. Baste observar el comportamiento de cada uno, de ahí se podrá determinar si tu hijo te hace la guerra o es un hijo dócil y amoroso.

Los hijos son atraídos en el momento de la concepción con base en la afinidad con los padres; a la problemática de padre y madre en ese instante es a la que se engancha la del hijo. El hijo es afín a la problemática que vivían los padres en el momento de la concepción. Por ello es muy importante cultivar nuestro interior para atraer hijos en una frecuencia más elevada. Los padres son problemáticos, el hijo es el problemático. Y viceversa.

Bueno, esto es lo que conforma la familia, la cual puede ser un lugar de torturas o lo más cercano al cielo. En fin, a nosotros nos tocó nacer en el lugar donde teníamos que nacer, con base en la afinidad que tenemos con nuestros padres; cualquier aspereza, es necesario superarla. No es una equivocación estar donde estamos; lo importante es sacar lo bueno de lo malo, y de lo malo, lo menos posible.

Permito que en mi familia reine la unión. Permito que en mi familia no haya antagonismos. Permito que en mi familia se dé el entendimiento. Permito que en mi familia se sienta la paz. Quien tiene más problemas es quien necesita más amor. Cada uno de los miembros de esta familia recibe el amor necesario para su crecimiento. Cada uno de los miembros de esta familia no aceptamos la desarmonía, porque en esta casa habita Dios. Todos los miembros de esta familia marchamos en una dirección, la dirección es nuestro crecimiento y mejoramiento. Tenemos la suficiente cantidad de amor para vivir en equilibrio.

Fragmento del libro La magia del amor, pág. 154 155.

Acerca de José López Guido

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José López Guido nació en la Ciudad de México. Investigador, discípulo de la Escuela Esénica, fundador del Centro de Estudios Metafísicos “Sir Arthur Conan Doyle”, autor de los libros El séptimo día y La magia del amor, ha desarrollado el modelo terapéutico de rápidos, efectivos y trascendentes resultados basado en la terapia de regresión y en el comportamiento de las leyes naturales, así como en las variadas corrientes de crecimiento, tanto orientales como occidentales, que van desde la aplicación de la energía de la kundalini o la meditación hasta la de los principios que rigen la alquimia, lo que comprende la psicología transpersonal. Actualmente radica en la Ciudad de México e imparte varios cursos de crecimiento personal estructurados por él mismo, como: Liberación interior, Crecimiento 1 y 2, Formación de terapeutas, instructores en relaciones humanas y desarrollo transpersonal, y Las sendas del Chamán.