¿Estamos preparados para una pareja?

Por Susana Gracida

Uno de los temas recurrentes en mi terapia es este. Trátese de hombre o mujer, los asuntos son: la soledad, la traición y el no saber cómo comportarse y qué hacer para tener pareja y luego conservarla.

Por lo anterior, me gustaría que nos hiciéramos algunas preguntas para tratar de poner un poco de luz en dónde nos encontramos en este momento. La primera pregunta es muy obvia, pero muy necesaria:

¿Estoy preparado(a) para tener pareja?

Más allá de la respuesta elemental me gustaría ahondar en lo que podría significar tener, sostener una pareja:

Mi aquí y ahora.

Las relaciones han cambiado de unos años para acá, las mujeres y los hombres no nos relacionamos de la misma manera, y la tecnología ha entrado con fuerza, ayudando a algunos cambios. En un mundo competitivo en donde la mujer se ha abierto paso con dificultad, las relaciones entre hombre y mujer se han transformado; y creo que estamos adaptándonos a nuevas formas de comunicarnos, relacionarnos y tocar el alma del otro.

Una de las situaciones que veo mucho en terapia es este miedo desmedido a que “me rompan el corazón “. Me doy cuenta de esta fuerza que ponemos en el miedo al dolor y también a la felicidad, pues tenemos miedo a perder al ser amado, a que nos traicionen, etc. etc.; además tenemos miedo de sentir la felicidad por miedo también de perderla. Me doy cuenta de que, cada vez más, a lo que le tenemos miedo es a sentir, volviéndonos seres que van por la vida cuidando el corazón y al mismo tiempo anhelando un amor de fantasía.

Y aquí es en donde entra la tecnología: cada vez es más común conocer personas en las redes, y viviendo en un mundo que se ha vuelto híper veloz en todo y ah, fomentando el desecho, es decir, lo que no sirve, se sustituye; y es muy común escuchar decir, “No tengo tiempo para perder, yo me salto los pasos necesarios porque la vida se vive una sola vez”.

En realidad, esto es paradójico, pues es como decir “Me voy a comer un pastel rápido porque no hay tiempo que perder. No puedo esperar a que se hornee y me voy a saltar los pasos para llegar a esto, entonces me como los huevos, y luego el azúcar, después la harina y cualquier cosa más que quiera ponerle y ya en el estómago harán lo necesario”.

Ante tal actitud, creo que estamos perdiendo de vista las cosas importantes como el disfrutar cada paso que damos para acercarnos al otro, la seducción implícita en este deseo, el anticipar y poder construir.

Por momentos pareciera que se están haciendo relaciones al vapor sin siquiera saborear el proceso. Estamos confundiendo la palabra “intensidad” y perdiéndonos en ese abismo.

Una de las finalidades de estar en pareja es poder vernos a nosotros mismos reflejándonos en el otro. Si no me gusta lo que veo, sería momento de cuestionarme qué estoy siendo yo para atraer esta pareja o persona a mi vida. Es momento de mirar dentro de mí, para así poder ver al otro, pero también, para entrar en este proceso, debo dejar de correr y permitirme sentir, estar  y también tocar mi sombra vista y reflejada en sus ojos.

Otro tema importante es saber desde qué lado estoy buscando acercarme a la pareja, ¿desde un lado infantil? Desde este lugar en donde deseo y exijo que el otro sea responsable de mi felicidad o, en realidad, ya puedo amar desde ser adulto y permitir que el otro esté en libertad y crecer juntos.

El enamoramiento, como sabemos, es diferente al amor, el amor se debe de construir, ya sin esa carga de hormonas que nos pinta la realidad de otros colores. Esta siguiente etapa puede ser una hermosa conexión de alma a alma y de cimentar lo que deseamos juntos en el tiempo que estemos unidos.

Mi invitación en estos días es a observarte: ¿Desde dónde te relacionas con el otro? Trae a la consciencia tus miedos y tus sombras. ¿Qué es lo que te dice esta persona de ti mismo? ¿Cuál es el reflejo y qué quieres hacer contigo con esa información? Si no te gusta lo que atraes, trabaja en elevar tu vibración y cambia tú, no trates de cambiar al otro, ya que él/ella es solo un reflejo de ti mismo.

El acercarnos al ser que está enfrente de uno es una oportunidad para ser mejores aprendiendo a amar lo que somos, a tolerar lo diferente, a ceder y conceder espacios, a crecer con lo que el otro toca en mí, que tiene que ver con mi historia, a confiar en mí mismo de que, a pesar de lo que suceda, siempre estamos evolucionando y que la oportunidad es para amar cada momento que pase.

Acerca de Susana Gracida

Susana Gracida
Estudié comunicación y relaciones públicas, y la maestría en psicoterapia Gestalt. Doy clases de desarrollo humano e inteligencia emocional para diferentes instituciones como Seguridad Pública, Instituto Politécnico Nacional, PEMEX entre otras. Soy terapeuta holística, así que manejo diversas técnicas como: Cromoterapia, Flores de Bach, Aromaterapia, Cuencos Tibetanos, EMF, EFT, Thetahealing, Masaje Atlante, Cristales de Cuarzo... Todas estas las agrupo en una técnica que llamo "Terapia Bio-psicoenergética" y he creado una técnica para reconectar con la fuerza femenina. Asimismo, escribí un pequeño manual de trabajo personal llamado “Liberaciones”, del cual imparto un curso cada 3 meses. También estoy compartiendo al mundo un Oráculo Alquímico.