Estados Internos: Luna Negra

Por Omar Paladini

«… Nunca confíes en lo que tú crees que son experiencias internas,
porque solo cuando las sobrepases alcanzarás el conocimiento.
Ellas están allí para engañarte…».
Bahauddin Naqshband

 

En los espacios internos y elevados que habitan en todo ser humano, la claridad nos ilumina. Claro que, en la subida hacia las alturas, hay que estar muy atento a lo que se nos presenta, a lo que vamos experimentando.

En la geografía interna es conveniente saber dónde uno se encuentra, aquí y ahora mismo, y también tener consciencia. En realidad, consciencia siempre tenemos. Y si prestamos la debida atención podemos estar mejor conectados con ella y sus distintos niveles de trabajo.

Tener consciencia es caer en cuenta tanto en lo positivo como en lo negativo que vamos experimentando en los distintos senderos, caminos, y moradas que estamos transitando. Muchas de estas experiencias son nuevas. Y fuertes. Con mucha carga emotiva.

Se puede llegar a esos espacios altos a través de un trabajo interno sostenido, o por accidente. Por accidente se puede llegar a tener acceso a esos estados internos elevados, mas en ese caso, no se suele encontrar el camino de vuelta cuando ya no estamos en el mismo estado interno. O peor aún, es cuando caemos bruscamente hacia estados internos negativos, disociativos y contradictorios.

En estos casos extremos es común terminar bajo tratamiento psiquiátrico.

 

Hay casos accidentales de personas que, internamente, tienen experiencias significativas –significativas para quienes sí trabajan internamente-. El problema es que, quienes no trabajan internamente, no tienen forma de poderlas integrar a ese tipo de experiencias.

En algunos casos, de este tipo de experiencias, quedan algunas reminiscencias como si se tratara de un sueño difuso.

En los casos más extremos, terminan en tratamientos psiquiátricos durante años.

 

Supongamos, para dar un ejemplo, que trabajando internamente entramos en un estado no habitual de consciencia, es decir en un estado alterado de consciencia.

Si trabajamos internamente, entre otras cosas, sí o sí, trabajamos con la atención, y por lo tanto podemos, tanto detectar el estado de consciencia en el que nos encontramos, así como que podemos salir de ese estado, llegado el caso, a voluntad.

Es decir, hay trabajo interno, y por lo tanto hay manejo del estado interno en que nos encontramos. De lo contrario somos manejados por el estado, y somos arrastrados hacia estados internos crepusculares.

La improvisación interna es lo que produce la bajada de esos espacios elevados, a un par de pasos de la consciencia pura. Suele ser muy decepcionante para quien tuvo ese tipo de experiencias haber estado a las puertas del paraíso y descender a la tierra de nuevo.

La improvisación en esos casos provoca el descenso. Todo movimiento en ese lugar es falso, ya que estamos ante el caos aleatorio del pensamiento, movido por las imágenes desde el ensueño compensatorio a carencias mentales. En ese sentido el maestro sufí, Bahauddin Naqshband, nos dice: «Nunca confíes en lo que tú crees que son experiencias internas, porque solo cuando las sobrepases alcanzarás el conocimiento. Ellas están allí para engañarte».

Dicho en términos de luz, es luz polarizada, es luz reflejada, por eso algunas personas le llaman a esta experiencia La Luna Negra. Esta experiencia es alegorizada como la seductora Lilith en el folclore judío. La seductora Lilith, no dicho en sentido feminista o machista, o desde una moral farisea, formal y vacía de contenido, sino en el sentido de imágenes, de ensueños compensatorios que succionan nuestra energía vital restando y entorpeciendo el ascenso hacia la consciencia pura, hacia la plena consciencia.

Seducción de la experiencia que nos hace improvisar movimientos y derrochar el gran caudal de energía a la que tuvimos acceso, dicho en el sentido de succión de la energía desperdiciada no usada en la generación creativa que, a través de la purificación del fuego emotivo profundo, nos direcciona hacia un destino superior de luz y consciencia objetiva.

En ese tipo de experiencias solo queda estar relajado y no hacer nada. Hay que «parar la pelota» y observar con atención, y conectados con nuestro centro de gravedad sin que las imágenes que se presentan ante nuestra consciencia nos impulsen a actuar. Toda la mecánica compensatoria a nuestras carencias va a estar actuando al máximo. Es el ensueño compensatorio a flor de piel. Si hay deseos, que sean los de seguir el camino hacia lo alto, hacia la consciencia pura.

Louis Cattiaux, en una ocasión, hizo una pregunta fundamental para quienes están en el camino, en la senda hacia lo alto: ¿Quién se lavará en el fuego y en el agua a fin de volver a ser puro y blanco como la sal de la vida?

El maestro sufí, Rumi, lo expresó con suma claridad cuando dijo: «… Lo que te purifica es el camino correcto…». Dicho de otra manera: Estamos ante el Núcleo de Ensueño Compensatorio (Luna Negra) y de las Estrellas Fijas (Ensueños Compensatorios Secundarios del Ciclo Vital -12 años por ciclo-). En estos casos, sin atención, hay hipnosis por la alta carga que estas imágenes llevan.

El Abismo, es también como se le llama a este estado interno, y es la barrera en donde percibimos el mundo como una dualidad, donde buscamos afuera de nosotros mismos lo que solo puede ser alcanzado con comprensión, con un conocimiento no dualista sino integral. Unidad en pensamiento, sentir, y acción. No contradicción. Unidad en triada integradora, más allá de la ilusoria dualidad. Con atención hay manejo de este estado interno (llamados Estados Ampliados de Consciencia, Estados No Ordinarios, o Estados Alterados) y la energía, con alta carga emotiva, actúa como un fuego purificador si nos mantenemos en quietud y en equilibrio inestable en el proceso.

«… ¡Oh, Agni! ¡Fuego sagrado! ¡Fuego purificador! Tú que duermes en el leño y subes en llamas brillantes sobre el altar, tú eres el corazón del sacrificio, el vuelo osado de la plegaria, la chispa escondida en todas las cosas y el alma gloriosa del Sol…«, dice en un himno védico.

Si en equilibrio inestable nos hemos mantenido atentos y tranquilos, la tenue luz de la aurora se irá haciendo presente en el horizonte mental. Hay que esperar que amanezca, que salga la luz del sol. Esa luz sí ilumina con claridad. La luz se abre paso. Mas esa luz proyectada, imaginada, como proveniente de un «afuera», proviene de nuestro interior más profundo. «Por las grietas se filtra la luz» dice un proverbio sufí inspirado en las enseñanzas de Rumi y de su maestro y guía, Shams Tabrizi.

Desde el pecho se abre la grieta con su calidez característica no-bipolar, si nos mantenemos atentos y en paz, tranquilos y relajados, en espera del amanecer de la consciencia que ilumina el horizonte de la vida plena. Estar atento, con un buen nivel atencional, es esencial para no patinarse y caer internamente.

Por eso es que Buddha, dice: “… La atención es el camino hacia la inmortalidad; la inatención es el sendero hacia la muerte. Los que están atentos no mueren; los inatentos son como si ya hubieran muerto…”, y agrega:  «… El monje que se deleita en la atención y observa con temor la inatención, no es tendente a la caída. Está en presencia del Nirvana…». 

Hay dos Lunas Negras: Con atención, y sin atención.

Con atención: Interesante. Sin atención: Peligroso, peligroso.

En realidad, como estado interno hay una sola Luna Negra.

La diferencia está dada por la atención.

Sin atención hay succión de las imágenes por la alta carga de energía que estas toman.

Los ensueños compensatorios profundos se disparan succionando el gran caudal de energía disponible.

Los ensueños compensatorios como un «Satanás» nos tientan con sus imágenes de riqueza, de poder, de prestigio social y de placeres sin límites. La tentación es el desvío del propósito y el sentido que nos llevó hasta allí.

No se puede frenar y regular la actividad que estemos realizando si no estamos atentos y relajados.

Sin atención no hay manejo de la situación, sino actos reflejos.

«Para ver la luna que no se puede ver, vuelve tus ojos hacia el interior y obsérvate, en el Silencio», nos dijo poéticamente el maestro sufí, Yalal ad-Din Rumi.

Tras el proceso de purificación de los contenidos internos y su carga de ensueños compensatorios de carencias ilusorias, la energía se va liberando apoyada en planificaciones y propósitos de más vuelo, y el camino de las posibilidades se abre desde un nivel de consciencia más claro y luminoso.

Luz, ya no simple reflejo, sino luz propia, portadores de luz; luz que aflora desde lo profundo y se va proyectando en el mundo como posibilidad de liberación de los condicionamientos.

Si podemos estar atentos y regular las cargas es fruto de la atención, y ya no nos manejan las imágenes como títeres patéticos, -ha amanecido-.

Poder frenar y acelerar a voluntad en la actividad interna y/o externa que estemos realizando es un buen indicador.
Ahí sí, «sigue adelante, no te detengas» (1).

No se llega al alba sino por el sendero de la noche…»
Khalil Gibran

Omar Paladini

 

Nota (1). Del «Libro de la salida a la luz del día” egipcio, si mal no recuerdo.

 

Acerca de Omar Paladini

Omar Paladini
"... Omar Paladini (Villa Amelia, Santa Fe, Argentina, 20 de Junio de 1956) es actualmente un operario rural de profesión, que vive y trabaja en el pueblo en que nació, y desde su temprana juventud y fruto de una gran crisis existencial, inició un proceso de búsqueda de respuestas a ese sin sentido que registraba en su vida. https://omarpal.blogspot.mx En esos momentos de confusión interna se fue guiando a través de lecturas, primero de reconocidos maestros espirituales como Jiddu Krishnamurti, Helena Blavatski, Piotr D. Ouspenski y George Gurdjieff. Ya con veintisiete años, en el año 1983, entró en contacto y a participar en La Comunidad (para el desarrollo humano) en la ciudad de Rosario, Argentina, institución que forma parte del Movimiento Humanista, fundado por el escritor y pensador Silo, seudónimo de Mario Luis Rodríguez Cobos (Mendoza, 6 de enero de 1938- Mendoza, 16 de septiembre de 2010). En La Comunidad (para el desarrollo humano) entró en contacto con la psicología humanista a través de talleres y encuentros de estudio y reflexión. Estos primeros trabajos internos fueron de gran utilidad para llevar adelante un proceso de integración de contenidos internos, y para estudios y trabajos internos posteriores. Participó a su vez colaborando en diversas actividades de organismos derivados del Movimiento Humanista, como por ejemplo el Partido Humanista de Argentina fundado en el año 1984 del cual fue uno, entre muchos, de los primeros afiliados en su inicio. Su participación fue básicamente en las ciudades de Rosario, y en la ciudad de Buenos Aires. En el año 2001 cursó primer año en la facultad de psicología de la universidad nacional de la ciudad de Rosario, Argentina. Cursar primer año en psicología le permitió ampliar conocimientos y clarificar temas en filosofía, en los desarrollos psicológicos contemporáneos, y en epistemología que, en este último caso, era orientada en la linea de la Teoría Crítica representada por Max Horkheimer, Theodor Adorno, Jurgen Habermas, Herbert Marcuse y Walter Benjamin. Desde el año 2003 hasta la actualidad, empezó a escribir textos que le eran útiles como forma de ir sintetizando lo comprendido, y los empezó a publicar en su blog y a compartir en redes sociales. De esa interacción virtual surgieron charlas que derivaron en textos escritos en conjunto con amigos, en forma de diálogos en la mayoría de los casos. La premisa y el sentido de escribir sus reflexiones y compartirlas en redes sociales lo expresó en su blog con estas palabras: “El Para Qué de este ámbito es que sea un lugar de reflexión con la fe puesta en que al menos algo de lo expuesto aquí nos sea de utilidad , y lo que reflexionemos tenga una dirección trascendente...”. Y ahora, también, lo comparte en el sitio iosoi.la