La tristeza

Por José Luis Villanueva

 

En la Creación continua, consciente o inconscientemente, todos los seres volverán al mismo principio del cual en un «no instante» partieron. Y este es un «principio» y, como todo es un principio, jamás podrá cambiar. Es en el recorrido del Ser, es en la forma, es en la experiencia, donde el Ser contacta con diversos estados de consciencia. Es en este recorrido en donde se encuentran la felicidad y la tristeza. Es en este donde se puede elegir también.

 

¿Por qué el Ser experimenta la tristeza?

Hay muchas razones que la provocan, como es la desilusión, el desengaño, la frustración de haber querido esperar una respuesta que quizá no llega, que nunca llegó o que ya se cansó de esperar. Es querer saber y tener más de lo que se tiene y de lo que se conoce…

Sabe bien que la aceptación jamás te habrá de llevar al conformismo; la aceptación permite reconocerte en el tiempo y en el espacio. Aceptar que tu experiencia aún es limitada y que a través del tiempo esta experiencia se irá enriqueciendo, se irá expandiendo…

 

¿Cuántos motivos tienes día a día para estar triste?, tantos como quieras tú provocar, tantos como te rebeles a tu realidad, tantos como desees. ¿Te has puesto en verdad a apreciar detenidamente lo que eres y lo que ahora tienes, antes de querer saber y tener más? ¿Has llegado a la esencia, a la comprensión de los seres que contigo están, al respeto y al reconocimiento de estos, sin que ellos de alguna forma alteren tu paz?

 

¿Gustas de la tristeza? Yo te puedo asegurar que no, pues reprime tu vibración y tu vida, no fluyes… No estás en la Tierra de ninguna manera para adelantarte a los acontecimientos, sino para apreciar lo que ya ES en ella, lo que el Padre está proponiendo día a día e instante a instante para el Ser. Estás aquí para asombrarte y descubrir el mañana, no para estar a la expectativa de algo que es incierto y que quizá nunca ocurra. Estás aquí para aceptar siempre la voluntad de quien te ha creado. ¿Qué te importa el mañana, si a través del tiempo has podido descubrir que casi nunca ha sido como lo pensaste? Quizá en momentos has acertado y te sentiste halagado porque tu ego creyó que sabía. Mas, ¿cuántas veces en tu vida ha ocurrido el que tú aciertes? Medita y sabrás que han sido muy pocas.

 

No hay motivo de tristeza cuando no esperas las cosas de una manera determinada, cuando no te programas y te adelantas a los hechos. No hay tristeza cuando no se espera nada porque todo es motivo de gozo y admiración, de saber que el Padre te muestra algo de Sí mismo para que tu alma así se enriquezca. Sin embargo, vives planeando tu mañana y te vives comparando y te sigues refiriendo a la antigua experiencia. Y El Padre te propone, ¿qué esperas entonces, que las cosas lleven un orden al cual tú estás acostumbrado(a)? Ese orden tarde o temprano se desintegra ante tus ojos, pues no es el orden del principio divino, si no que es el orden que el humano ha querido tomar justificando así su razón existencial.

 

Es fácil erradicar la tristeza de tu vida no queriendo ver de alguna manera específica las cosas que te rodean, ningún acontecimiento, si no reconociéndolos como si fuera la primera vez que los vieras; no calificándolos, pues solo cambiarán en el momento que les observes y les dejes pasar. En esa medida podrás salir de cualquier experiencia, cuando no seas tú quien quiera cambiar los eventos, si no tú seas quien pase por ellos y así como entras a ellos, salgas de ellos; porque el alma es libre de las experiencias siempre y cuando no las atienda, no se vicie en ellas.

 

¿Qué es el miedo, qué es la duda, qué es la angustia de perder y de dejar de ser? Simplemente fluye, enfréntate a cada ser, a cada experiencia y sabe que es perfecta y exacta a lo que tú necesitas. Y si El Padre te muestra la repetición de esta, es porque algo te falta por entender en ella.

 

¿Cuándo sabes que no has entendido la enseñanza? Si todavía pretendes cambiar los acontecimientos en lugar de apreciarlos, de observarlos, de integrarlos y de seguir adelante. No te dogmatices en una creencia, en una posición ante la vida, pues esta no existe. Qué diferente es la consciencia para aquel que en un futuro quiere llegar a vivir la plenitud a través de haber cambiado un mundo. Un mundo que aún no cambiará, pues este mundo propone la experiencia justa para el alma que viene a descubrir que el gozo se tiene dentro de sí y la experiencia es el placer de conocer el poder de la Esencia y saber que es capaz de transmutarse de un estado a otro.

 

Obsesa aquella persona que ha calificado de «error» a los acontecimientos. Obsesa aquella mente que ha querido esperar que las cosas sean de diferente manera, creyendo que el Padre no tiene la capacidad de transformarla en un instante. Obseso tú como humano que piensas que te equivocaste, día a día, a través de la desilusión que sufre tu ego, esperando que las circunstancias sean diferentes a las que has vivido. Entiende de una vez, que el mundo, tal cual es, es perfecto. Todo tiene una razón perfecta de ser, exacta, justa… Y si no vives otra experiencia, es que el Padre (y tú) no lo ha querido así.

 

Mañana quizá, una vez habiendo entendido quién eres en verdad, te puedas proyectar en la experiencia que te corresponde y así guiar al Hombre Nuevo, mostrándole un nuevo caminar. Mas hoy, que se regocije tu alma, que tu alma se conciba tal cual es, que mañana con poder podrás tú determinar qué nueva experiencia tomar. No hoy, si no has aprendido a amar, si no has aprendido a entender que todo propuesto por Él está. Hoy no habrá un camino específico porque ante ti todos los caminos se revelarán… Caminarás y contactarás con cada uno de ellos hasta que aprendas a sostenerte en el gozo que jamás nada ni nadie podrá erradicar de tu Ser. Hoy cambias de experiencia en experiencia, por eso te enfrentas a nuevas oportunidades, por eso nada delante de ti es estable, ni tú mismo como Ser. No posees la capacidad de sostenerte en la experiencia, pues sabes que hoy aprendiendo estás a descubrir tu eje, lo que eres en verdad. No te compares con la experiencia de otros, quizá antes, tú viviste la misma, mas no te compares porque la tuya es diferente.

 

No viniste a dejar de ser humano, sino a Ser en el humano y a reconocer tu procedencia, reconocer a toda Esencia. Así podrás entender a tu hermano(a) respetando su experiencia y en el gozo del que te he hablado, si es que lo has encontrado, saber que tu hermano(a) en algún momento vivirá lo que ahora tú estás viviendo.

 

No hay preocupación en un Ser que confía en los designios del Padre. La preocupación existe para aquél que conoce su limitado poder y piensa que es falible… pero como el Ser es infalible, deja de preocuparte, acepta todo cuanto vives, pues la preocupación solo muestra desconfianza e inconsciencia. Es muy simple pero tan profundo como la misma Esencia.

 

Que tu alma se llene de gozo y allí encuentre todas las respuestas que haya buscado… y si algo esperas, que sea encontrarte en ese gozo del que te he hablado. Lo que vives es como una bendición que el Padre te da para que tú mismo(a) descubras la intensidad en la que le amas y que él te ama.

 

Que nada te estorbe, es mucho más simple encontrar el Amor Divino cuando no hay nada que te distraiga.

 

José Luis Villanueva

 

Acerca de José Luis Villanueva

José Luis Villanueva
Nació en México el 16 de enero de 1960; gurú de profesión (como él decía alegremente después de su despertar espiritual en marzo de 1985). Los últimos siete años de su vida como humano los dedicó, por completo, a transmitir su enseñanza de Amor y expansión de consciencia a quienes la quisieran recibir así como a elevar la vibración del planeta. Durante todos esos años impartió gratuitamente varios cursos: “Ámate a ti mismo” y “Pensamiento Creativo” y “Ser Consciente Creativo”, además de dar diario meditaciones, pláticas, conferencias a enormes grupos de personas tanto en México como en Estados Unidos. Realizó varios viajes por casi todo el mundo compartiendo su vibración de Amor a todos los lugares que visitó. José Luis dejó su cuerpo el 27 de junio 1992 para estallar en miles y miles de partículas de LUZ que hoy brillan a través de cientos de seres humanos y no humanos. Si cierras los ojos, respiras a manera de suspiro y abres tu corazón, podrás conectar con su energía y sentirás vibrar el Amor más puro y alto... eres tú mismo.