Envejecer

Por Alicia Velázquez Berumen y Ana de la Macorra Apellániz

Te has preguntado, ¿por qué el cuerpo se deteriora? Por todo lo atorado y por todo lo que piensas acerca del paso del tiempo y de tu vida. Es algo simple y, no obstante, es muy complejo. La gran mayoría de la gente, de casi todas las culturas, cree que al ir creciendo, al irse volviendo mayores, pierden frescura y vitalidad. Y sí, claro que las pierden, y con el paso de los años se van haciendo viejitos achacosos, feos y defectuosos, pero esto es porque así lo creen, porque así lo piensan, pues no tendrían por qué volverse así.

Una cosa son las creencias que tienen con respecto a volverse viejos y otra, que también influye en la vitalidad de las personas que se van haciendo mayores, es la manera en que, desde la juventud, trataron a sus cuerpos.

O sea, hay dos influencias fuertísimas: tus pensamientos y el mantenimiento que le diste o le das, a partir de que te vuelves consciente de la responsabilidad que tienes para con tu manifestación física.

No importa qué edad tengas, lo que importa es que conectes con tu cuerpo y, desde que lo hagas, te la pases dándole el amor que antes no le habías dado. Podría ser algo tarde si es que has abandonado mucho a tu cuerpo y el deterioro es irreversible, pero si todavía puedes revertir el daño, ¡¡¡HAZLO!!!

Vale la pena.

Así que puedes hacer una revisión en los dos ámbitos que anteriormente mencionamos: revisa tus creencias y revisa tu trato. Ambos puedes cambiarlos y ambos te pueden dar la oportunidad de transformar tu cuerpo y llevarlo a un equilibrio en el que se mantenga fuerte, con una energía plena, bella y, algo primordial: ¡digno! Porque es tu templo y manifestación en este plano.

Si crees que porque ya tienes cincuenta años se te caerá el pelo y la piel se te llenará de arrugas, pues seguramente así es. Probablemente tu piel esté sin color, reseca y gris. Y tu vientre flojo, abultado y las pompas se habrán ido de vacaciones. Vivirás cansado, sin ganas de divertirte y reír… “es que eso es para los chamacos” dirás. Las mujeres se cortarán el pelo como si fuera la regla, claro que si lo has teñido durante años, el pobre ya estará seco y escaso, y ¿qué tal los hombres que se sienten pésimo por su calvicie? Recurrirán todos a ocultar esto que han creado para sí mismos con cirugías estéticas, caras de pambazo, bocas de muñeco tieso, canas ocultas, pintadas y repintadas, injertos de pelo, parálisis faciales por toxinas inyectadas, siempre negando, negando y negando lo que por correspondencia cada quien vive y se le forma en el cuerpo.

Como el cuerpo sigue a la mente… ¡Mejor cambia tu forma de pensar! Date cuenta de que tus creencias son las creencias de otros que a su vez recibieron de otros y así hasta Adán y Eva.

Es momento de retomar tu propia individualidad. De reconocer lo que tú has creado sin darte cuenta y, al darte cuenta, crea algo diferente para ti. Desde tu interior. Sin depender de afuera o de las creencias de otras personas. Que cada quien viva como le vaya en la feria pero que se dé cuenta de que lo que vive es su propia feria.

Si maltrataste tu cuerpo porque lo llenabas de alcohol, nicotina o porque tu alimentación careció de nutrientes, comienza hoy a hacerlo distinto, más consciente de lo que lo nutre y de lo que le da energía. Bebe litros de agua fresca, toma baños de Sol, camina, muévete…

De nuevo te volvemos a recordar: haz yoga, baila, aprende a respirar correctamente, come alimentos frescos sin procesar, dale el descanso que necesita, deja de intoxicarlo con químicos, recibe masajes y, sobre todo, cuida tus pensamientos. Mándate diferentes mensajes acerca de tu forma de envejecer. Libérate de los conceptos según los cuales habías vivido, resulta que son erróneos y que te han limitado obligándote a vivir con esquemas pequeñitos y mediocres. Ve más allá… Siente. Tu sentir es sabio, expándete en esa sabiduría. Toma una respiración profunda y siente cómo al salir el aire liberas lo viejo, ideas antiguas y, al inspirar, llénate de nuevos aires, frescos y vitales. Créate una nueva manera de estar que te haga vibrar. Recuerda que dentro en ti están absolutamente todas las respuestas y toda la guía que vayas requiriendo para re-crearte.

Extracto tomado del libro DIOSOY: Ser en esencia y en presencia, pag. 37-39 escrito por Ana de la Macorra Apellániz y Alicia Velázquez Berumen.

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