En este «finicio»

Por Bruno Díaz

Decir inicio y fin es pintar una línea en el agua; es efímero y arbitrario; sin embargo, es hermoso.

Un día la consciencia del Universo se vio a sí misma a través del organismo humano. A partir de entonces se ha buscado, encontrado y vuelto a perder miles de veces.

Todo en el Universo me parece sin principio ni fin; aun así vemos ciclos, temporalidades y cambios. Todo juego debe de tener un momento de inicio, ciertas reglas y un momento de fin, un balance y una preparación para una nueva partida.

Decir fin, puede enseñarnos el Misterio de despedirnos, de soltar, de dejar ir, de sentir lo importante, de distinguir lo esencial de lo superfluo. Es la noche, el abismo. La profundidad, el cosmos sin fin, la muerte, el dintel hacia otra cosa.

Decir inicio, nos enseña el Misterio de decir “hola”, aferrar algo, sentir el potencial, ver todas las posibilidades como el Sol asomando por la alta montaña. Es el día, el cenit azul, las alturas, el nacimiento, la plenitud de la cima.

Me gusta decir “finicio”, para recordar que ambas cosas son lo mismo y que todo el tiempo estamos viviendo-muriendo. Esto, lejos de ser algo funesto, podemos verlo como una invitación a fundirnos con el Milagro natural de un mundo que está tanto dentro como afuera, y el gozo inefable de ver una gota pender de una hoja, el gozo de una carcajada o un trago de vino.

Mi deseo es reaprender a dejar ir la piel vieja, el follaje que se desprende solo, para abrazar el nuevo brote y la piel reluciente; este latir que nace y muere y da paso al siguiente.

El centro del Universo está en el centro del pecho y esto es verdad en todo corazón…

Bruno Díaz

Acerca de Bruno Díaz

Bruno Díaz
Soy Psicólogo de-formación (con y sin guion) y estoy entrenado en psicoterapia transpersonal, ericksoniana y junguiana arquetípica. También soy terapeuta floral. En cada formación (y en la vida), he aprendido y sigo aprendiendo, que hay “algo” muy genuino que empuja desde dentro para ser vivido y así tomar ciertas sendas que nos llevan a lugares de Plenitud. Y también, que ese “algo”, a veces se conduce o se inspira (en el mejor de los casos), pero que también se modifica, reprime o esconde, llevando a lugares de sufrimiento repetitivo. Mi trabajo es acompañarte a darle voz a lo que para ti es genuino y auténtico y que, a veces, aunque te suene extraño toma el disfraz de síntoma, sufrimiento o complicación. Cuando le damos voz, podemos escuchar ese algo, que ansiaba ser reconocido, nombrado y escuchado y que tiene muchas cosas que enseñarnos… Para consultas escríbeme a bruno_d77@hotmail.com