En espera de “ese otro momento”

Por Alex Slucki

 

La mayoría de la gente que conozco sostiene diálogos mayormente curiosos, donde llama la atención la eterna pre-ocupación por el futuro. Pareciera que la esperanza brilla más cuando se le mira a la distancia, como si tuviera la misma belleza que un sol a pocos segundos de amanecer. Esa expectativa, inquietante y a la vez que positiva, es una ilusión de nuestra mente, tan poderosa como un espejismo, pero, también, en muchas ocasiones, despojada de sustancia, de modo que al llegar ahí, al igual que el espejismo de un oasis, se desvanece, dejándonos en ocasiones aún más sedientos que si no le hubiéramos creado en primera instancia.

 

¿Por qué “ese otro momento”, visitante del futuro que aún no existe, parece tanto más valioso que el presente continuo? ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo hacernos a la idea de que lo que está sucediendo justo ahora es la poesía de la vida, el arte del juego de existir en el instante? ¿De verdad es tan terrible que nos enfrentemos a la quietud de hoy, para permitirnos ver que a nuestro alrededor podrían estar ocurriendo maravillas insospechadas, milagros en lo pequeño y en lo grande, bendiciones que no necesitan de promesas futuras para cumplirse?

 

Quizá es el hecho de que tememos caer en la rutina, o que los objetos y las personas que ya forman parte de la costumbre se vuelvan un tanto invisibles, pues al parecer les conocemos demasiado. A veces, dejamos de mirar con gozo eso que tenemos en frente, pues nuestra mente inquieta sueña con alternativas más libres, como el alma que desea mirar a través de las ventanas misceláneas del Multiverso.

 

Pero, ¿es así? Si en realidad jamás terminamos de conocernos a nosotros mismos, ¿no será que estamos cayendo en una tendencia a la gratificación inmediata, desechable, la adicción a sumar momentos en lugar de experiencias, la falsa noción de que lo que nos rodea es familiar hasta el hartazgo y que el futuro será mejor que nuestro presente?

 

Indudablemente, si he de creer en el modelo evolutivo, puedo entonces concluir que mañana seré una mejor versión de mí mismo que la que escribe estas palabras. Puedo sentir, a nivel interno que, gracias a las experiencias que se me han presentado con el tiempo y también las que he aventurado crear por cuenta propia, me han llevado a quien soy y en verdad me siento (por ahora) satisfecho con los cambios. Sin embargo, para poder jactarme de que esta versión de mí mismo se siente satisfecha, debo haber atravesado esas muchas experiencias en plena consciencia del presente, de lo que estaba viviendo, y aceptar las condiciones de vida lo más integralmente posible.

 

Hubo un tiempo en que mi mente viajaba con más zigzagueos que una abeja, buscando las mejores flores, el polen de la vida lejos del panal. Si el panal representa el ahora y la miel la dulzura del instante, ¿qué provoca la inquietud de salir y buscar satisfacciones en otras partes?

 

Tal vez la respuesta exija una actitud equilibrada: entre los sueños que podemos gestar y los potenciales que ya están al alcance de nuestras manos. Evitar perdernos en el mar de todo lo que sería o hubiera sido posible de haber estado en otra parte. Recordemos que nuestro tiempo terrestre es finito. Y ahí donde dicen que “hay más tiempo que vida”, tener en cuenta que, en efecto, el tiempo permanecerá ahí mucho después que hayamos suspirado por última vez, de modo que ser testigo y parte de nuestra propia existencia podría ser el máximo regalo que los humanos nos otorguemos en esta corta, fascinante vida.

 

Alex Slucki

Acerca de Alex Slucki

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Mi pasión es trabajar con los Arcángeles y Maestros Ascendidos de quienes he aprendido la mayor parte de lo que sé. A lo largo de 20 años sus enseñanzas se han convertido en todo un sistema para el desarrollo Integral del ser humano, abarcando todos los temas universales que comprenden una vida en la Tierra y también en conexión con el Cosmos. Busco a través de mis técnicas elevar la consciencia del Ser, incrementar la vibración de amor, luz, prosperidad y bienestar de nuestra propia frecuencia y del planeta y lograr la Interconectividad de todos los seres con las otras dimensiones. Los Mensajes de los Arcángeles y los Maestros Ascendidos son la base para lograr un continuo crecimiento y, ya sea de forma paulatina o espontánea, experimentar nuestro máximo potencial y también nuestra iluminación. Al lado de Jorge Medina Velten, hemos fundado el proyecto Cielo-Tierra mediante el cual ofrecemos salud integral de cuerpo, mente, emociones y alma. Jorge me complementa dando masajes para que la energía que se mueve en las sesiones quede bien integrada y aterrizada. Hemos realizado este trabajo juntos por cerca de 13 años y en varios países como: México, EU, Canadá, España, Guatemala y Holanda.