El único lugar que tenemos para vivir, ¿vale la pena destruirlo?

Por Luis Montoya Birrueta

La Tierra, ¿qué tan desconectados estamos de ella? Día tras día, damos por hecho que al despertarnos ahí estará, que volverá de nuevo el amanecer; que llegará la primavera después del invierno, luego el verano, otoño y luego otra vez el invierno.

Haremos planes para nuestras vacaciones y festividades navideñas. Pondremos nuestros despertadores para que nos levantemos todos los días a la misma hora para ir a trabajar, con el objetivo de ganar dinero y poder vivir en La Tierra.

Pero ¿en qué momento hemos llegado al punto de pagar para poder habitarla? ¿Qué no nos da todos sus frutos totalmente gratis? ¿No nos ofrece una gran cantidad de espacio totalmente gratis para que podamos tener un refugio o casa? Nos hemos desconectado totalmente de este precioso planeta, así como de los otros seres que la habitan, y nos hemos conectado, totalmente, con un elemento que inventamos y que llamamos, dinero.

Prácticamente todos los seres humanos de este planeta dedican gran parte de su vida a realizar un trabajo por el que les pagarán con papeles, metales, y números en las pantallas de los ordenadores; les pagarán con dinero. Lo cual quiere decir que estarán dando el tiempo de su vida para ganar dinero, y luego dárselo a otros para poder vivir en un sitio en el que todo es gratuito por naturaleza. Suena un poco raro, ¿no?

¿Quién decidió adueñarse de un sitio gratuito para ponerle precios? Peor aún es que las otras personas han aceptado y se han sometido, aceptando a estas nuevas reglas del juego para poder vivir dentro de sus sociedades.

El gran inconveniente de esto es que la organización original para el uso del dinero se ha salido de control, y ahora todo gira en torno a este, incluyendo las vidas de las personas, así como la de los otros seres que viven en la Tierra.

Estamos pasando por alto que los procesos industriales y las fuentes generadoras de energía llevan perjudicando muchos años al equilibrio natural de este planeta. Llevamos años afectando su orden natural, y los efectos son disimulados o escondidos, “tapando el sol con un dedo”.

Pero toda la tensión que estamos generando en el sistema natural de la Tierra, no resistirá por siempre y se romperá tarde o temprano. Las consecuencias serán catastróficas para la forma de vida que estamos acostumbrados.

En principio, ya estamos viendo las alteraciones climatológicas, la extinción de especies, el aumento de las radiaciones solares que penetran en la Tierra, y un largo etcétera.

Muy tristemente, toda esta tensión y alteraciones, las está generando la especie humana, con el único objetivo de obtener dinero. Ya no importan las deforestaciones, si a cambio puedo hacer grandes producciones que me darán mucho dinero. No importa si seguimos quemando millones de litros de combustible al día para poder tener energía, alterando el equilibrio natural de gases en la Tierra, porque estas industrias mueven cifras multimillonarias a cada hora. No importa la vida de otros seres animales, si a cambio puedo arrebatarles su marfil o sus pieles, para venderlas y ganar mucho dinero. No importa que se fabriquen enfermedades para mantener a la gente medio sana y hacerlas dependientes de un tratamiento farmacológico para el resto de sus vidas, y no parar de vender. No importa que entregue mi vida a cambio de dinero…

Los sistemas soportan la tensión, pero hasta cierta medida. La Tierra lleva soportando la tensión en su sistema mucho tiempo. ¿Cuánto más aguantará? ¿Cuándo seremos conscientes de que solo tenemos este lugar para poder vivir? ¿Qué haremos si lo destruimos?

El cambio vendrá cuando hagamos realmente consciente el hecho de que no estamos en la Tierra, sino que somos la Tierra.

Gracias por estar ahí.

Te amo.

Luis Montoya Birrueta
“Q-La Vida”

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Acerca de Luis Montoya Birrueta

Luis Montoya Birrueta
Q-La vida! Después de algunos años de experimentar un verdadero infierno, totalmente desesperado y habiendo agotado las posibles soluciones que tenía a mi alcance, así como la gente que intentaba ayudarme, pedía ayuda intensamente desde mi soledad a quien me escuchara. Mis plegarias fueron atendidas y se manifestó el auxilio por medio de Seres que están en otras frecuencias vibratorias, entre ellos el maestro Jesús. Es un honor para mí ser un instrumento y poder compartir contigo los mensajes que he recibido. Gracias por estar ahí. Luis es terapeuta, escritor y pensador. Para contactarlo visita su página en facebook o escríbele a su correo: luismbirrueta@hotmail.com