El tiempo de intimidad

Por Xantall Nuilah

Los seres humanos somos naturalmente flexibles con unas cosas y rígidos con otras, sobre todo, hablando de nuestras posturas hacia la sexualidad humana. Cuando esa rigidez se convierte en un impedimento para establecer relaciones, conservar las que se tienen y valorar a las personas que nos rodean; entonces es conveniente plantearnos uno o varios procesos de reflexión con los que analicemos nuestros pensamientos, ideas y sentimientos, así como los prejuicios ligados a nuestra sexualidad y a las formas “correctas” o “incorrectas” que creemos saber para ejercerla.

Esta propuesta de reflexión, lejos de ser algo para la pareja, es un regalo que nos damos a nosotros mismos: un tiempo de crecimiento y de elección de discursos propios y no impuestos. A continuación escribo algunos ejemplos.

Dejar de hacer cosas como:

– Reír de chistes o comentarios misóginos.

– Apoyar ataques homofóbicos, lesbofóbicos, bifóbicos, o transfóbicos.

– Emitir juicios sobre la sexualidad de otras personas.

 

A muchos nos han educado con base en prejuicios, o nos han transmitido miedos en torno a la sexualidad y la diversidad sexual. En general, somos ignorantes sobre cómo abordar estos temas con nuestros hijos y, en muchos casos, podemos sentir vergüenza de hablar de ello con nuestra pareja.

 

Esos temores, prejuicios e ideas han sido parte de la manera como se enseña la sexualidad, tanto en nuestro entorno académico, como social y cultural, de cuáles eran los discursos de nuestro hogar y familia, amigos, y de la falta de información con la que crecemos.

 

Desde ciertas ópticas, no somos culpables por ser misóginos y homofóbicos, además de racistas, clasistas y moralistas; somos el resultado de nuestro medio y crianza. Es claro que esto puede ser una excusa y un discurso de resignación que no es útil cuando hablamos de procesos de autoconsciencia, ya que somos adultos y nos podemos hacer cargo de sacar la basura que nos dejó nuestro proceso de crecimiento y socialización inicial, así como de elegir qué es útil y valioso para llevar en nuestras cabezas y corazones.

 

Someter nuestro sistema de creencias sobre sexualidad y diversidad es un excelente rubro para iniciar una útil introspección. Podemos iniciar cuestionando por qué opinamos sobre la sexualidad de cierta forma; por ejemplo, preguntarnos: ¿Es bueno hablar de sexo? ¿Es malo, es sucio, es vergonzoso, es inadecuado, es enfermo? ¿De dónde sacaste esa idea?

 

Para responder estas preguntas, ayuda mucho leer literatura y estudios sobre el tema con una base científica y sexológica. También podríamos tomar un taller de sensibilización hacia la sexualidad y lo LGBTTTI, si acaso deseamos más información de forma personalizada. Asimismo, es de gran servicio acudir a terapia con un sexólogo, ver videos y buscar páginas informativas. Lo principal es desear abrir la mente y cuestionar para cambiar nuestras sensaciones de incomodidad hacia nuestra propia sexualidad y la diversidad sexual.

 

Lo importante es informarnos para vivir plenamente nuestra sexualidad y no sentir vergüenza de cómo sentimos, de nuestras necesidades afectivas y nuestras prácticas eróticas, de tener o no tener deseos hacia ciertas personas, ser conscientes de nuestros ciclos como cuerpos y de cómo altera nuestro deseo sexual el estrés, la desconexión o la rutina. Saber sobre la forma, el ritmo, la textura y olor de nuestros órganos sexuales y fluidos corporales; tocarnos para explorar y prevenir un cáncer de mama o acudir por lo menos una vez al año a una revisión ginecológica o con el urólogo según sea el caso.

 

Asimismo, tumbar mitos y prejuicios entorno a la Diversidad Sexual nos libera de emitir juicios y comentarios hirientes sobre la población diversa, nos convierte en personas conscientes y respetuosas de las diferencias que caracterizan a las expresiones no heterosexuales o cisgénero de los humanos.

 

Reflexionar sobre el concepto de ser hombre y ser mujer ayuda a sacar el machismo de nuestras relaciones y nos permite dejar de sentir y tener conductas misóginas, homofóbicas, lesbofóbicas, bifóbicas y transfóbicas; nos compromete a ser mejores seres humanos que se informan y aprenden nuevas habilidades de socialización para ser incluyentes y enseñar a otros a serlo, mejorando la calidad de vida y el nivel de aceptación para poblaciones vulnerables.

 

Todo ello está ligado a una idea sobre la sexualidad o muchas. Comienza a elegir. Reedúcate.

 

Xantall Nuilah

 

Acerca de Xantall Nuilah

Xantall Nuilah
Desde 1996 comencé a trabajar con minorías sexuales e Identidades de Género, fui activista LGBTTTI. Participé en dos Programas RadioWeb por dos años y tuve uno propio “Paradojas, Parajodas”; donde abordaba temas de diversidad sexual y familia. He dado talleres sobre diversidad sexual, vivencias e identidades Trans, Familias Diversas, Actitudes ante la sexualidad. Hice un voluntariado de 7 años en la Clínica Transgénero de la Clínica Especializada Condesa llevando los acompañamientos de los usuarios de la clínica, formé parte del grupo “Eon Inteligencia Transgenérica” y “Eon Integración Transgenérica”; y desde hace cuatro años y medio llevo el grupo Transformar Trascender para Personas Trans y Familiares, talleres de Acompañamiento para personas Trans.