El Tercer Septenario en el camino de individuación

Por Veet Pramad

Para leer el primer septenario clic aquí.

Para leer el segundo septenario clic aquí.

Después de la transformación de la Muerte, consecuencia de la plena entrega a nuestra naturaleza del Colgado y que nos lleva a integrar los opuestos en el Arte (La Templanza en los Tarot tradicionales), dejamos de estar divididos.

Profesionalmente, hacemos de nuestra diversión nuestro trabajo de manera que no necesitamos comprar compensaciones para tener placer. Internamente reconocemos e integramos nuestras polaridades femenina y masculina con lo cual dejamos de ser manipulados al proyectar la polaridad escondida y fluimos en las relaciones amorosas.

Así podemos encarar el 3º septenario donde vamos a recuperar plenamente lo que nos fue birlado en la programación infantil.

En primer lugar aparece, lo más fuerte: Los instintos, las fuerzas que nos mantienen vivos como individuos y como especie ilustrados por el Demonio. Son básicamente cuatro: el instinto de defensa, el sexual, el de preservación y el gregario. Todos sabemos que cuando nos encontramos ante una situación en que corremos peligro de muerte sale de dentro una fuerza inmensa y generalmente desconocida que nos ayuda a librarnos de la amenaza.

Rescatada nuestra fuerza mayor, dejamos de vender nuestra vida a cambio de una cierta seguridad, nos sentimos capaces de dinamitar la Torre, nuestras prisiones, todo lo que nos oprime y sofoca, sean cárceles externas como vínculos profesionales, exigencias financieras, compromisos familiares, relaciones amorosas (que de amorosas ya no tienen nada) o prisiones internas; esa fachada que construimos para ser aceptados y no volver a pasar por el sufrimiento que pasamos en la infancia, esa camisa de fuerza que no deja pasar cualquier cosa que no case con ella es el ego, esa falsa personalidad que se construye cuando el yo verdadero no puede desarrollarse.

Libres de esas prisiones vamos a rescatar en la Estrella la mente perceptiva que estaba obnubilada por un ejército de creencias, principios y prejuicios importados que aquí eliminamos. ¿Recuerdan el refrán? Nada es verdad ni es mentira sino del color del cristal con que se mira. Y ese cristal son las creencias.

Perceptivos y fuertes podemos entonces encarar nuestra sombra entendiendo y desactivando los miedos a lo que pueda salir de ese baúl donde fuimos obligados a esconder toda una serie de talentos y características nuestras, cuya expresión en el pasado acarreaba respuestas que nos hacían sufrir y que desde la sombra nos manipulan constantemente pues, sistemáticamente, proyectamos en los demás todo lo que escondemos, invalidamos o hasta condenamos de nosotros mismos.

Tornando consciente nuestra oscuridad y libres de sus manipulaciones es como alcanzamos la verdadera luz, dando un salto en nuestra consciencia ilustrada por la carta del Sol.

Esa consciencia puede manifestarse en dos niveles: El primero es la individualidad donde cada ser es único e irrepetible y por lo tanto especial y, el segundo, es la espiritualidad donde todos los seres somos iguales, es decir, el espíritu es omnipresente, por eso podemos decir que todos somos uno.

Cubiertos de esa consciencia es cuando podemos, en la carta del Eón (el Juicio en otros Tarots), madurar al dar amor, atención y seguridad a nuestro niño/a herido, carente e inseguro, que nos ha estado manipulando toda la vida en virtud de su necesidad de aceptación y su miedo a sufrir, impidiendo que nuestro lado adulto llevase a la práctica sus percepciones conscientes.

Así eliminamos el último obstáculo con la carta de “El Universo” o Mundo cerrar un ciclo y abrir otro al concluir toda una serie de asuntos. Los obsoletos los mandamos a paseo rescatando tiempo y energía para ponerlos en asuntos vigentes y llegar a las últimas materializaciones. Con la plancheta vacía abrimos un nuevo capítulo de nuestra vida que se caracteriza por estar atentos y disponibles para vivir los impulsos del inconsciente.

Veet Pramad

Consultas de Tarot Terapéutico con Veet: escribe a veetpramad@hotmail.com o a hola@www.iosoi.la
También puedes visitar su sitio http://www.tarotterapeutico.info

Acerca de Veet Pramad

Veet Pramad
Soy Veet Pramad (Enrique Amorós Azpeitia). Nací en Casablanca (Marruecos) de una familia española que se exilió en dicho país huyendo de la dictadura de Franco y de los nazis. Estudié, aunque no acabé Ciencias Químicas en la Universidad Complutense de Madrid. Estudio y trabajo con el Tarot desde 1980. En 1987 creé y desarrollé el concepto de TAROT TERAPÉUTICO a partir de varias escuelas – Osho, bioenergética, proceso Fisher-Hoffmann, etc. y de mis experiencias con diferentes culturas y tradiciones espirituales en diez años de viajes en Oriente (Afganistán, Pakistán, India, Nepal, Tailandia, Hong Kong, Japón), México, Centroamérica, Colombia, Perú, Bolivia, Chile y Brasil donde viví haciendo música, y lecturas y cursos de Tarot. Sistematicé mi visión del Tarot en 1989 en el libro “Curso de Tarot. Y su uso terapéutico” editado en español por la editora Yug de México DF y en portugués por Editora Madras de São Paulo (Brasil) y Dinalivro de Lisboa. Integrando la Numerología y el Tarot Terapéutico, acuñé el concepto de Desafío y desarrollé el de Lección de Vida proporcionando una nueva herramienta de autoconocimiento para calcular, compreender y aprovechar los ciclos numerológicos de cada persona. Con el título de “Tarot y Numerología. Desafíos y Lecciones de Vida” está editado en México y Brasil y en Portugal como “Resuelva sus desafíos de vida.”. Fundé la Escuela Internacional de Tarot Terapéutico con alumnos en España, Portugal, México, Colombia, Chile y Brasil, donde doy consultas y proporciono una formación en cuatro módulos para los candidatos a profesionales del Tarot Terapéutico. Publiqué en edición bilingüe dos cuentos infantiles “Viaje a Arreit” y “La verdadera historia de Papá Noel” que pueden leer en mi página web www.tarotterapeutico.info y una serie de videos “Cinco llaves para el bienestar” que pueden encontrar en mi página de youtube y actualmente estoy trabajando en una novela autobiográfica.